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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Educación

Las Islas contabilizan 91colegios e institutos dotados con desfibrilador

Educación prevé ampliar el número de centros «cardioprotegidos», no sólo para alumnado con riesgo de muerte súbita sino con cualquier enfermedad cardiaca

Demostración de uso de un desfibrilador. | | LP/DLP

Las Islas cuentan en la actualidad con 91 centros educativos de enseñanza no universitaria dotados con desfibriladores, una iniciativa que comenzó a raíz del descubrimiento de la alteración genética que provoca la muerte súbita en una familia de San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria. Con la colaboración de la Fundación Canaria Umiaya para la Muerte Súbita, hace una década se empezó a instalar dispositivos DESA -desfibrilador externo semiautomático- en aquellos colegios o institutos donde estudiaran alumnado con taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica -la mutación descubierta que puede provocar la muerte súbita-. En la actualidad la Consejería de Educación trabaja para proveer de estos dispositivos a todos los centros con estudiantes con cualquier tipo de afección relacionada con el corazón, incrementado lo máximo posible la red de «centros cardioprotegidos».

En el presente curso escolar, hay registrados 21 escolares con el gen de la muerte súbita. Este tipo de cardiopatía afecta a corazones estructuralmente normales que, cuando se estresan, pueden sufrir arritmias malignas que pueden hacer que el órgano se pare, lo que se conoce como muerte súbita, de ahí que los minutos posteriores a este tipo de evento sean determinantes para lograr una óptima recuperación del afectado. Educación, además, ya trabaja para colocar un DESA en todos los centros donde los padres o tutores comuniquen que hay un alumno o alumna con patología cardiaca. «Queremos ir avanzando un poco más y procurar ponerlo en la mayoría de los centros educativos, ir creciendo de forma paulatina», indicaron desde Educación.

Según los datos facilitados por la Consejería, de los 91 centros educativos con desfibriladores -la mayoría en Gran Canaria y Tenerife-, 21 han sido cedidos por la Fundación Umiaya, 16 por la propia administración educativa regional, 37 por ayuntamientos, dos por parte de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca de Canarias en centros de Formación Profesional, y 15 han sido instalados en diferentes centros escolares por propia iniciativa.

La Consejería y la Fundación Umiaya trabajan en un nuevo convenio de colaboración

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En la actualidad, la Consejería trabaja en la renovación del convenio que mantienen con la Fundación Umiaya desde 2012. Dicha organización es la encargada de avisar a las autoridades educativos donde hay un alumno con esta patología y dona al centro escolar un DESA, mientras que la Consejería se encarga del seguro del dispositivo y de su mantenimiento. Cuando el menor termina su etapa educativa en el colegio y pasa al instituto, también se instala allí un desfibrilador. Educación, en ningún momento tiene datos personales del alumno, sólo recibe la comunicación de la Fundación para que se coloquen los dispositivos DESA. Una colaboración que ha contribuido a frenar la alta mortalidad asociada a dicha mutación genética.

Formación

Otra de las funciones de la Consejería de Educación, en colaboración con Sanidad, es la formación del profesorado para la utilización de los desfibriladores. Según recoge el propio convenio con la Fundación Umiaya para la Muerte Súbita, cada centro educativo debe tener, al menos, dos profesores formados para utilizar un DESA en caso de ser necesario, aunque el objetivo es que dicha preparación llegue al mayor número de docentes posibles. «Desde las unidades de formación del profesorado se organizan los cursos para que hayan suficientes profesionales en los centros educativos que puedan intervenir en cualquier momento que sea necesario. Es una formación que se hace de forma continua, porque el personal docente cambia, unos se jubilan, otros se trasladan de centro...».

Precisamente todo empezó gracias a la perspicacia de un profesor, Carmelo Pérez -promotor de la Fundación Umiaya, tristemente fallecido en 2020-, que inició en 2004 una ardua investigación genealógica al darse cuenta de la alta incidencia de muerte súbita en personas jóvenes en el municipio de San Bartolomé de Tirajana.

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