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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Los expertos insisten en la importancia de detectar el síndrome metabólico

Este problema de salud puede aparecer a cualquier edad y los afectados tienen riesgo a desarrollar diabetes, dolencias cardíacas y accidentes cerebrovasculares

Una persona con sobrepeso. LP/DLP

El síndrome metabólico se caracteriza por englobar un conjunto de trastornos que predisponen al desarrollo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes. Se trata de un problema de salud cada vez más frecuente, que puede debutar a cualquier edad, y que aúna una serie de factores que requieren ser evaluados por los médicos. «Puede acontecer en la infancia, sobre todo en niños que tienen muy malos hábitos dietéticos, pero también en la adolescencia o en la edad adulta. Precisamente, es en esta última etapa cuando más pueden acentuarse los efectos negativos en la salud», advierte el doctor Julián Tamayo, especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Perpetuo Socorro

Tal y como indica el facultativo, las sociedades internacionales se han esforzado en definir cinco indicadores que deben tenerse en cuenta a la hora de detectar este síndrome. Solo la suma de tres tendría como resultado un diagnóstico positivo en la dolencia. «Uno de ellos es la medida de la circunferencia de la cintura, que no debe sobrepasar los 102 centímetros en el caso de los hombres y los 88 centímetros en el caso de las mujeres. Esto evidenciaría una obesidad de predominio abdominal dentro de las vísceras», explica el doctor Tamayo.

No obstante, otro factor que se debe examinar es el nivel de triglicéridos, pues el análisis no puede reflejar más de 150 miligramos por decilitro. Asimismo, los marcadores que indican la cantidad de colesterol HDL –el que se conoce como colesterol bueno– también tienen que estar en el punto de mira. De hecho, para que estas lipoproteínas puedan conceder protección frente a las patologías cardiovasculares no deben situarse por debajo de los 40 miligramos por decilitro en la población masculina, ni por debajo de los 50 en la femenina. 

A todo esto hay que sumar los valores tensionales y la concentración de glucosa en sangre. Y es que la presión sistólica nunca debe superar los 130 milímetros de mercurio, mientras que el máximo acotado para la diastólica se encuentra fijado en 85. El azúcar, en cambio, no debe dispararse por encima de los 100 miligramos por decilitro. «Estas son las señales que nos indican que tenemos que emprender acciones inmediatas, pues el siguiente paso será la aparición de las patologías más complicadas que sufre el ser humano. Es más, hay datos que también asocian el síndrome metabólico con la aparición de enfermedades oncológicas y problemas de fertilidad», alerta Tamayo. 

Los médicos deben analizar cinco factores para poder diagnosticar la afección

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Ahora bien, ¿cómo se pueden revertir los trastornos? Principalmente, incrementando la actividad física de fuerza. «Cada vez existen más evidencias que demuestran que este tipo de ejercicio es el que nos lleva a la longevidad, pero de nada nos sirve practicarlo solo un día. Lo ideal es integrar este hábito a la rutina y dedicarle todos los días unos minutos». 

La alimentación saludable también juega un papel esencial. En este sentido, conviene incrementar el consumo de frutas, verduras y proteínas, y reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados, azúcares, hidratos de carbono y bebidas alcohólicas. «Hay que tratar de seguir la dieta mediterránea, pero en función de los problemas que experimenten los pacientes seguiremos distintas estrategias. De este modo, si una persona sufre hipertensión, por ejemplo, disminuiremos también el consumo de sal», dice el doctor. 

Según indica el experto, el síndrome metabólico se presenta en mayor medida en la población femenina, si bien el dato no difiere de forma notable del que registra el sexo masculino. «Lo más llamativo es que hasta hace solo unos años, el síndrome metabólico afectaba a una de cada cinco personas con sobrepeso. Ahora, en cambio, el cómputo ha ascendido a una de cada tres», enfatiza. Algunas, en palabras del especialista, «no conocen aún el diagnóstico», por lo que no han podido iniciar un tratamiento. 

Pero, ¿la detección es compleja? En realidad, no. «El médico solo necesita una analítica simple y una cinta métrica para medir el perímetro abdominal del paciente. Por suerte, los endocrinólogos contamos actualmente con unas máquinas que nos ayudan a determinar la cantidad de grasa visceral que puede tener cada uno», informa el profesional del Hospital Perpetuo Socorro. 

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