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La Provincia - Diario de Las Palmas

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María Luz Ibáñez Enfermera especialista en Salud Mental

«A la Enfermería le falta el reconocimiento de las instituciones»

María Luz Ibáñez, enfermera especialista en Salud Mental José Carlos Guerra Mansito

María Luz Ibáñez, enfermera especialista en Salud Mental, impartió este jueves una ponencia en la Universidad Fernando Pessoa con motivo de la celebración del Día Internacional de la Enfermera. Durante la charla, la profesional puso de relieve la importancia de los hábitos saludables y del autocuidado. Además, aprovechó la ocasión para reivindicar un mayor reconocimiento a la profesión por parte de las instituciones.

¿Cuál ha sido el eje principal sobre el que ha girado la ponencia que ha impartido? 

Lo que he querido transmitir es que, cuando hablamos de salud, hay que tener muy en cuenta los hábitos que tenemos. Y es que esta es la base de nuestra labor, pues las enfermeras y enfermeros somos los que estamos presentes en todas las fases del cuidado del paciente, tanto en la prevención como en el cambio. De este modo, diferenciando estos conceptos del modelo biomédico, he tratado de acentuar que las personas son capaces de gestionar sus cuidados para mejorar su salud. 

En materia de salud mental, ¿cómo pueden actuar los pacientes para contribuir a su bienestar?

En primer lugar, deben hacer una reflexión sobre cuáles son sus prioridades, a qué dedican su tiempo, cuántas horas duermen y cómo son sus relaciones sociales, entre otros factores. Hay que tener en cuenta que las pequeñas decisiones del día a día influyen en nuestro bienestar, por lo que cada paciente debe tener la responsabilidad de gestionar su autocuidado. Lo cierto es que la sociedad tiende a pensar que la Medicina lo puede curar todo y olvida la importancia de los hábitos saludables, que son los que realmente pueden evitar que haya que recurrir a los tratamientos médicos. Normalmente cuando hablamos del cuidado de la salud, pocas veces se nos ocurren cosas distintas a una dieta y ejercicio, pero, en realidad, el cuidado de nosotros mismos va de la mano de todo lo que hacemos. Además, no se deben hacer distinciones entre la salud mental y otro tipo de salud. Lo que hay que tener claro es que la salud es una y que el cuerpo y la mente están unidos. Para los enfermeros y enfermeras el ser humano es holístico y no hay otra forma de entenderlo. 

Ha comentado que uno de los factores que se debe analizar son las relaciones sociales. ¿Cómo afectan las formas de socialización? 

La socialización es una necesidad y lo hemos comprobado a lo largo de la pandemia de coronavirus. Hay estudios que demuestran que las personas que más se relacionan son las más felices y que la soledad constituye un problema grave, sobre todo en las más ancianas. De alguna forma, tenemos que buscar todas aquellas situaciones que fomenten las relaciones con los demás. La salud no solo está en los hospitales, también está en la calle. En este sentido, necesitamos ciudades más amigables que potencien los encuentros entre personas para que se conviertan en entornos generadores de salud.

El Servicio Canario de la Salud ya ha anunciado la creación de nuevas áreas de salud mental. ¿Cree que estas acciones son suficientes o es necesario contar con más recursos?

Para llegar a tener un nivel de atención digno hace falta muchísimo más. En estos días han salido a la luz los datos sobre el suicidio y hay evidencias de que en los períodos posteriores a las crisis hay un repunte de estos episodios. Por tanto, ahora estamos en un momento clave para reforzar la atención a la salud mental y también la asistencia a los más vulnerables. Es evidente que vamos a contar con más recursos, pero hay que apostar por seguir creciendo.

Muchas especialidades de la Enfermería no cuentan con plazas para que el personal pueda ejercer las funciones profesionales. ¿Cómo afecta este problema al colectivo?

El Ministerio de Sanidad reconoce todas nuestras especialidades a nivel académico. Sin embargo, a excepción de las matronas, el resto de las formaciones específicas no cuenta con vacantes para poder ejercer en el Servicio Canario de la Salud. Esto hace que el talento se pierda y que la atención a los pacientes sea peor. Anualmente, el sistema público aporta una cantidad de dinero considerable para formar a los especialistas, pero luego no pueden ser contratados para desempeñar las funciones propias de los estudios que han realizado. En salud mental, por ejemplo, la clave es la atención comunitaria. De hecho, el grueso de la asistencia a la enfermedad mental grave lo lleva Enfermería. No obstante, nuestros hospitales no cuentan con las herramientas necesarias para defender esas plazas de especialistas y el personal está sujeto a la buena voluntad de las distintas gerencias para poder desempeñar las labores. Precisamente, una de nuestras reivindicaciones se centra en pedir que esto cambie. Creo que asumimos una responsabilidad muy grande y que estamos muy bien formados para poder aliviar el sufrimiento, por lo que no queremos depender de las decisiones de las gerencias. 

La pandemia de Covid-19 ha resaltado la importancia del gremio al que pertenece. ¿Considera que la profesión está lo suficientemente valorada?

Creo que aún queda mucho por hacer. Los enfermeros y enfermeras estamos reconocidos como graduados y contamos con un gran porcentaje de titulados que está en posesión de un máster e, incluso, un doctorado. Sin embargo, a pesar de que la profesión está muy feminizada, a las mujeres nos cuesta mucho todavía acceder a los puestos de gestión. Además, existe una especie de veto a que las enfermeras lideremos la toma de decisiones sobre el cuidado de la salud, cuando realmente somos el gremio más formado para esto. Desgraciadamente, nuestra profesión está muy poco reconocida por parte de las instituciones. Por todo esto, seguiremos luchando. 

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