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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Ostreopsis, una microalga que puede afectar al hombre si se inhala

La científica Elisa Bardalet expone sus trabajos en el Mediterráneo en DINO12

Emilio Soler y Elisa Berdalet posan en el escenario del Congreso. LP / DLP

Con el viento y las olas se transforman en algo parecido a los aerosoles, se respiran y pueden afectar a los humanos o contaminar determinados hábitats. Se llaman ostreopsis y son microalgas nocivas que la investigadora Elisa Berdalet, científica del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) de Barcelona, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), presenta en el Congreso Internacional DINO12, que comenzó ayer y se extiende hasta hoy en el Palacio de Congresos de Canarias. Esta cita científica es una de las que hasta el 8 de julio reúne en Gran Canaria a 70 investigadores en Ciencias Marinas procedentes de 14 países para conmemorar el 40 aniversario de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

Para Berdalet, el Congreso DINO12 –que reúne a expertos en dinoflagelados, microorganismos unicelulares que forman parte del fitoplancton de agua dulte y marino– es una oportunidad única de encontrarse y compartir con sus colegas. «Todos trabajamos sobre los dinoflagelados», explica y añade que «lo que pasa es que cada uno de los investigadores lo hace sobre un aspecto muy concreto». «Aquí estamos todos: los que estudian estos organismos en su aspecto fósil y los que los estudiamos vivos, desde el punto de vista ecológico, lo que nos permite cerrar todo el proceso de estos organismos y su evolución, de forma que podemos hacer una proyección de lo que puede pasar y cómo lo podemos revenir».

Elisa Bardalet tiene como objetivo de sus estudios el mar que tiene más cerca de Barcelona, el Mar Mediterráneo. «Aunque hago casi todas mis investigaciones con colegas de países bañados por este mar, Francia, Grecia, algunos africanos como Túnez y Líbano y hemos averiguado que esta microalga concreta, Ostreopsis, con el efecto de las olas y el viento se levanta como si fuera un aerosol y los humanos la podemos inhalar y vernos afectados por sus toxinas», detalla.

La investigadora explica que «ya las podemos encontrar en las costas de Canarias, pues han llegado hasta aquí, pero las condiciones ecológicas no son las mismas y no ayudan tanto a su desarrollo», resalta. «Por lo menos –continúa– en este Archipiélago todavía no se han detectado afecciones en ningún ser humano».

Berdalet entiende que, a pesar de esta ausencia de perjuicios que todavía no se han detectado en Canarias, «nuestras investigaciones sí pueden ayudar mucho a conocer los diferentes aspectos particulares de la zona y, de esta forma, contribuir en gran manera a la hora de hacer una prevención para evitar sus daños, no solo como afección física sino para evitar males de otro tipo a la industria turística o a la del ocio o a la propia pesca.

«Mi investigación», explica la investigadora española, «es saber qué ha pasado en los últimos 20 años, desde 1998 más o menos, para que estas microalgas puedan llegar a una playa y estén mucho más presentes en el Océano Atlántico». «Hay muchas posibles respuestas, el calentamiento global que está sufriendo el planeta, la construcción de puertos que pueden cambiar la circulación del agua en la costa, en las playas donde antes había arena, ahora no la hay...», añade.

Continúa apuntando que «las razones se multiplican, pero lo que está claro es que ha pasado algo, ha habido cambios que han llevado a estos organismos a estar presentes en otros sitios y de otras manera, como enganchados con las macroalgas o a los guijarros».

Destaca también que toda la zona española del Mediterráneo «es una costa donde hay mucho cultivo», de forma que todos los fertilizantes y productos que se usan para la agricultura llegan al mar «y eso también es un elemento que cambia mucho los hábitats y que perjudica la naturaleza marina y hace emerger este tipo de concentraciones de microalgas nocivas».

Proponer y prevenir

«Todo está relacionado en este mundo del medio ambiente, de forma que es muy difícil poner coto a los daños que la humanidad le hace al planeta», manifiesta. Ante esto, señala Berdalet que los científicos solo pueden «proponer y hacer prevención frente a los problemas que vayan surgiendo».

En uno de sus artículos, junto a otros investigadores que colaboran con ella, la investigadora asegura que «la presión que ejercemos los humanos es muy relevante; y en un mar semicerrado y tan poblado como el Mediterráneo, el efecto humano es todavía más notable». También menciona al turismo, del que dice que «hace que, durante los meses de verano, algunas poblaciones costeras multipliquen su población entre diez y cien veces» y este impacto humano, añade, «se traduce en incrementos en la cantidad de nutrientes vertidos a los ríos y al mar que no siempre pueden ser eliminados por los sistemas de saneamiento». Y es precisamente aquí donde «los organismos fotosintéticos (productores primarios) utilizan lo nutrientes de origen antrópico y crecen».

Respecto a los puertos y espigones, los estudios de estos científicos del grupo de Berdalet, explican que «al confinar las aguas para dar abrigo a las embarcaciones, se incrementa el tiempo de residencia de las aguas que albergan y favorecen el crecimiento y acumulación de microalgas. Aguas tranquilas, poco profundas ricas en nutrientes y con un tiempo de residencia elevado son condiciones idóneas para el crecimiento de los dinoflagelados».

Ancladas

La ostreopsis secreta una sustancia mucosa y pegajosa que la mantiene anclada, de forma laxa, a las macroalgas, según se explica en los estudios de esta investigadora, esta habilidad les permite mantenerse en la playa, cerca de la superficie y proliferar de manera relativamente rápida formando un denso tapiz de microalgas que recubre el fondo marino. Debido a la agitación del oleaje o de otros factores, esta microalga se desprende de la mocroalga y se encuentra nadando por la columna de agua o flotando en superficie.

En su duodécima edición, DINO12 se enmarca en uno de los principales problemas mundiales: el calentamiento global. Conservando la esencia del encuentro, en el que los dinoflagelados han seguido siendo los grandes protagonistas.

Como es habitual, la Conferencia ha reunido a biólogos que trabajan con dinoflagelados modernos y a geólogos que trabajan con dinoflagelados fósiles, de forma que cubren todo su desarrollo.

La organización y financiación de este congreso internacional ha corrido a cargo del Observatorio Canario de Algas Nocivas, la Fundación Parque Científico Tecnológico de la ULPGC, así como por el Proyecto MIMAR + (Seguimiento, Control y Mitigación de Cambios en los Ecosistemas Marinos de la Macaronesia)-Interreg MAC 2014.

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