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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La mujer asesinada por su expareja en Santa Cruz de Tenerife trabajaba de limpiadora

La víctima limpiaba escaleras y zonas comunes de un edificio y el acusado presuntamente la vigiló y esperó en la vía pública para degollarla

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Asesinato de una mujer a manos de su expareja en Santa Cruz de Tenerife María Pisaca

Un hombre vestido de negro esperó durante un tiempo en el exterior del portal número 5 de un edificio en la calle Alfaro, en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife. Los testigos explicaron que, en numerosas ocasiones, el individuo miró hacia el interior del inmueble, como si esperara a alguien. Era consciente de que la que había sido su pareja hasta hace poco trabajaba en dicho lugar y que a esa hora terminaba su jornada laboral. La víctima era empleada de una empresa de limpieza y ella tenía encomendadas las escaleras de esa parte del gran edificio, que da tanto hacia la calle Alfaro como hacia la prolongación de la Ramón y Cajal. El presunto autor del asesinato la esperó en el lugar exacto por donde iba a salir.

Minutos antes de las 15:00, la trabajadora, de 34 años de edad, llegó a la calle, donde su expareja le cortó el cuello y ella no tuvo posibilidad alguna de defensa, según los diferentes indicios. Poco después, debido a la considerable pérdida de sangre, la víctima entró en parada cardiorrespiratoria. Algunos vecinos y viandantes de la zona empezaron a dar gritos y a pedir auxilio. Uno de ellos bajó desde un piso situado frente al lugar del crimen y empezó a realizarle maniobras de reanimación cardiopulmonar básicas. Estas dieron resultado y la víctima recuperó el pulso.

Segundos después, un médico y un enfermero que trabajan en el centro de salud Doctor Guigou, situado a muy poca distancia de la agresión, llegaron al número 10 de la calle Alfaro. Y poco más tarde también hicieron acto de presencia profesionales de una ambulancia medicalizada y otra de soporte vital básico del Servicio de Urgencias Canario (SUC). El personal sanitario consiguió estabilizar a la mujer y se procedió a su traslado en el recurso medicalizado hasta el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria (Hunsc), donde ingresó en estado muy grave. En dicho complejo sanitario falleció la víctima poco después tras no poder superar las graves lesiones sufridas. Las primeras personas que se acercaron al enclave se imaginaron que había sido un ataque casual, pero la realidad fue muy diferente a tal suposición.

Fuga

Después de protagonizar el ataque, el presunto autor se subió en su vehículo y abandonó el lugar a toda velocidad. Sin embargo, los testigos ofrecieron a los cuerpos de seguridad la marca, el modelo y la matrícula del turismo en el que huyó.

Los primeros recursos de seguridad que llegaron a la calle Alfaro fueron diversas patrullas y motoristas de la Policía Local de la capital tinerfeña. Dichos funcionarios procedieron, de forma inmediata, al corte de la citada vía urbana para facilitar el trabajo de los equipos de las ambulancias.

Poco después, el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional se hizo cargo de la investigación del delito de violencia sobre la mujer. Ante el portal número 5 del edificio en el que trabajaba la mujer quedó sobre la acera una visible mancha de sangre.

Además de dichos integrantes de la Brigada Provincial de Policía Judicial, otros funcionarios de la Policía Científica realizaron la inspección ocular del escenario del crimen, así como el informe fotográfico de los restos biológicos de la mujer, tanto de los que quedaron en la acera como en el interior del edificio.

Testigos

Debido a los datos recabados entre los testigos que observaron la fuga del presunto autor, este no tardó en ser identificado, localizado y detenido por funcionarios de la Policía Nacional poco después de la agresión. Debido a que se trata de un lugar muy concurrido, fueron varios los ciudadanos y trabajadores de la zona que ofrecieron su testimonio a los investigadores del Grupo de Homicidios para explicar qué vieron antes, durante y después del crimen.

Estas declaraciones resultarán claves en la instrucción de la causa y en el proceso judicial que se desarrolle por este caso para ratificar o no que se trata de una muerte violenta planificada por el presunto autor para que la víctima no tuviera posibilidad de defensa alguna.

Las diligencias instruidas por los investigadores serán remitidas al Juzgado de Instrucción número 5 de Santa Cruz de Tenerife, que estos días se encuentra en funciones de Guardia.

Sin embargo, casi de forma inmediata, dicho órgano se inhibirá en favor de uno de los dos juzgados de Violencia sobre la mujer de la capital tinerfeña, que desarrollará toda la instrucción judicial del hecho.

Segundo asesinato machista en 2022 y el 100 desde el 2003

El asesinato machista registrado a primeras horas de ayer en Santa Cruz de Tenerife es el segundo que se registra en Tenerife y esta provincia en lo que va del presente año. Y el número 100 desde que empezó el registro, en el 2003. El pasado 11 de mayo, a las 16:00 horas, un ciudadano de origen gallego, Ángel Martínez, le propinó varias puñaladas a su esposa en el interior de un piso en la primera planta del edificio Pepita, en la Avenida Los Playeros, en pleno centro de Los Cristianos, en el municipio de Arona. La mujer, Clotilde Rodríguez, murió casi en el acto. Cuando los policías llegaron al apartamento comprobaron que el presunto autor se hallaba al lado de la víctima. La alerta fue dada minutos antes por una vecina que supuestamente observó cómo el hombre agredía con arma blanca a su pareja sentimental. El titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Arona, Nelson Díaz Frías, ordenó el 14 de mayo el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para Ángel Martínez, de 83 años. El magistrado le imputa al octogenario un delito continuado de maltrato a Clotilde y otro de asesinato, con las agravantes de alevosía (la afectada no tuvo opción de defensa), parentesco (era su esposa) y de género. Sin embargo, en Tenerife ocurrió una tercera muerte violenta de una mujer, aunque en este caso no fue un crimen machista. Un joven con serios problemas psiquiátricos acabó con la vida de una vecina en el barrio de Llanos de Guaza, también en el municipio de Arona, el pasado 4 de enero. Tras la investigación realizada por parte del Equipo Territorial de Policía Judicial de la Guardia Civil, el presunto autor fue puesto a disposición judicial el 6 de enero y se decretó su ingreso en prisión. | Pedro Fumero

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