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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La nueva barcelonidad

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021

El último padrón radiografía una ciudad de récords: población centenaria (931), media de edad (44,2 años) y nacidos en el extranjero (481.657 barceloneses)

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021. RAMON CURTO

Saturno, que se almorzaba a sus propios hijos, era todo un padrazo al lado de Barcelona. Acaba de dar a conocer el ayuntamiento los resultados del último padrón de la ciudad, que no son solo números, sino todo un perfil sociológico de qué son los barceloneses en su conjunto. Es un padrón de récords. Primero, la cifra de vecinos centenarios, 931, sobre todo mujeres, cifra sin precedentes, un colectivo que ni siquiera dejó de crecer durante la pandemia. Segundo récord, vinculado al anterior, la edad media de los barceloneses, 44,2 años, la más alta de su historia y sin que parezca que a medio plazo vaya a bajar, todo lo contrario. Tercer récord: 481.657 barceloneses (un 29,4% de los 1,6 millones de habitantes) han nacido en el extranjero, aunque una tercera parte de ellos han obtenido ya la nacionalidad española. El cuarto dato no es formalmente un récord, pero merece ese calificativo porque es el que mejor retrata, al fin y al cabo, la saturnización de Barcelona. En 2021 nacieron en la ciudad solo 11.510 bebés. Hay que remontarse a 1939 (final de la Guerra Civil y gran exilio hacia Francia) para encontrar una ‘nursery’ más vacía que esa. Causas de este último y preocupante dato seguro que hay varias, pero a nadie se le escapa que el impacto del precio de la vivienda en la tasa fecundidad es inmenso. Algún Picasso debería pintar el ‘Guernica Inmobiliario’.

Barcelona encadena ya 37 años consecutivos de saldo vegetativo negativo, es decir, 37 años en los que han muerto más personas de las que han nacido. Si fuera una sociedad estanca, impermeable al mundo exterior, iría de cabeza a la extinción. Ha sido la inmigración la que desde hace un cuarto de siglo ha equilibrado sobradamente la balanza.

Ha caído en el olvido, pero cuando Barcelona se situó en el año 2000 por debajo de los 1,5 millones de habitantes, al gobierno municipal le entraron escalofríos, porque por debajo de esa barrera censal tocaba reducir el número de concejales del pleno. El repunte demográfico del 2001, que coincidió con la llegada de gentes del resto del mundo, lo evitó. Salvó el sueldo de dos concejales.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

La cuestión, lo dicho, es ese enorme contraste entre los que nacen, 11.510 nuevos barceloneses en 2021, y los que mueren, 15.575, y como eso redibuja detalles insospechados de la ciudad. Por ejemplo: en un 77,5% de los hogares no vive ningún menor de edad. Otro ejemplo: en 1981 la población infantil de la ciudad, un concepto que abarcaba de los cero a los 15 años de edad, era un 21,3% del total y, lo que interesa aquí, cerca del doble entonces de la población de 65 años o más. Por cada dos menores de 15 años había solo un mayor de 65 años en la ciudad. En 2022, esas dos columnas estadísticas se han invertido. Solo un 12,7% de los barceloneses tiene menos de 15 años y un 21,3% tiene más de 65. Eso hasta tiene un nombre en la ciencia demográfica, índice de envejecimiento, o sea, el porcentaje que representan los mayores de 65 en relación con los menores de 15. En 1981 era del 69,7. Hoy es del 167,5.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

Puede que la mejor metáfora de esa transición de ciudad juvenil a ciudad otoñal sea el edificio que ocupa el número 477 de la Gran Via. Es la antigua Casa de Lactancia. Fue en su tiempo, antes de 1980, una de las salas de partos más fecundas de la ciudad. En el frontón de la fachada, un grupo escultórico retrata aquellos tiempos. La figura central es Barcelona, que amamanta con un biberón a los niños que le traen los barceloneses. A la derecha, un lechero no da abasto a traer botellas. Hoy aquello es una residencia geriátrica. ¿Es o no un resumen perfecto de lo acontecido?

Barcelona amamanta a sus hijos biberón en mano, el conjunto escultórico de Eusebi Arnau del frontón de la Casa de la Lactancia. DANNY CAMINAL

La ciudad, por cierto, alcanzó el Everest de su natalidad en 1973. Aquel año nacieron 31.689 bebés. La ciudad era entonces infinitamente más hostil para formar una familia. Más contaminada, mucho más invadida por el coche, con un tejido escolar decepcionante, pobre en parques infantiles… En aquella época, no obstante, y hasta entrados los 80, el acceso a la vivienda no era una guillotina social. El padrón revela, según se mire, que esta ciudad penaliza la natalidad casi con independencia del lugar de origen. Es cierto que la fecundidad de las madres extranjeras es algo más alta que la de las que tienen pasaporte español, pero las pirámides de población de los nacidos en otros continentes se caracterizan también por su estrecha base, algo demográficamente insano. En 2021, uno de cada cuatro recién nacidos (25,8%) lo fue de madre extranjera. Y, lo dicho antes, lo común en esta ciudad es la ausencia de menores de edad en los hogares. No hay ninguno en un 77,5% de las viviendas y solo hay dos o más menores en un 10,2% de los pisos.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

Barcelona es, por decirlo de algún modo, un lugar en el que es difícil nacer y muy fácil, sin embargo, envejecer. La dieta, el sistema sanitario, los huertos urbanos, la petanca o lo que sea han propiciado que a 1 de enero de 2022 hubiera en Barcelona 931 personas que, lo que son las cosas, cuando nacieron, en 1922 o antes, la esperanza de vida era de solo 40 años y que, pese a ello, han superado los 100. Son, sobre todo, mujeres, un 83% del total. El primer año de la pandemia, como tristemente permanece en la memoria, aceleró la actividad funeraria de la ciudad a un ritmo con solo dos antecedentes históricos más frenéticos, la gripe española de 1918 y el trienio de la Guerra Civil. En 2020, hechas todas las sumas y restas correspondientes, se dedujo estadísticamente que murieron en Barcelona 4.305 personas más de las que hubieran perecido en ausencia de covid. La edad media de esas defunciones fue de 82,4 años. Lo singular, visto por el retrovisor ese periodo, es que el número de centenarios no dejó de crecer. Como mucho se ralentizó. Antes de acabe esta década (salvo sorpresas imprevistas) serán más de 1.000.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

Los centenarios son un colectivo inusual por su homogeneidad. Son mayoritariamente mujeres (un 83% del total) y, dicho sin ninguna pretensión de ofender, son un fósil vivo de lo que antaño fue esta ciudad. No es un grupo representativo de lo que generacionalmente viene por detrás.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

Por tercer año consecutivo, los barceloneses nacidos en Barcelona son menos de la mitad (48,8%) y, sobre todo, el resto (51,2%) son una macedonia de procedencias, con cada vez menos peso del resto de España y más de otras partes del mundo. Por ejemplo: en Barcelona viven 12.464 madrileños, la procedencia más numerosa procedente del resto de España, una nimiedad al lado de los 44.233 italianos censado, por mucho que un tercio de ellos sean suramericanos con pasaporte de la bota europea.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

Hay en la ciudad representantes de 176 países distintos del mundo. En comparación con el padrón anterior ha habido en este capítulo algunas bajas (Lesotho, Comores, Sudán del Sur, Belize, San Vicente y las Granadinas y Corea del Norte), pero en sentido contrario ha habido altas (Salomón, Vanuatu y Kiribati). Son casos anecdóticos. Lo estadísticamente interesante es la cifra total y, probablemente, lo nebulosa que es la imagen que los autóctonos tienen sobre los barceloneses nacidos en el extranjero.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

Solo un par de datos más, a modo de aperitivo y señal de que serán necesarias nuevas inmersiones en este padrón. Primero, su formación. Un 42,7% de los extranjeros de la ciudad tienen estudios universitarios o, como poco, un grado superior. Segundo, en una ciudad en la que el debate sobre la movilidad parece una adictiva serie de Netflix, sorprende cuán poco motorizados están los extranjeros de la ciudad. El 91,5% de los vehículos son propiedad de españoles. Solo el resto, un 8,5%, 68699 vehículos los conducen personas con pasaporte de otro país, a pesar de que numéricamente representan una cuarta parte de la población.

La natalidad se desploma en Barcelona: solo 11.510 bebés en 2021.

Como resulta obvio, continuará…

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