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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Políticas climáticas

Un año del ultimátum climático: "Hemos avanzado, pero no lo suficiente"

Un año después de la publicación del gran informe científico sobre la crisis climática, varios expertos hacen balance de los avances y los retos logrados desde entonces

Activistas se disfrazan de líderes políticos en una protesta contra la inacción climática durante la Cumbre del Clima de Glasgow. EP

Hace justo un año, el mayor grupo de expertos del mundo sobre crisis climática lanzó un mensaje de alerta sobre la gravedad, la extensión y las consecuencias de este fenómeno. La primera entrega del sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) demostraba, de manera inequívoca, que el calentamiento global es culpa de la actividad humana y que el impacto de este fenómeno ya se ha extendido a todos los rincones poblados del planeta. La segunda entrega apuntaba a que la mitad de la vida del planeta está en riesgo por esta crisis. Y la tercera, concluía que el mundo debe reducir a la mitad sus emisiones para 2030 para evitar un calentamiento global extremo.

Ahora que se cumple un año de esta 'ultimátum climático', varios expertos hacen balance de los logros y los retos pendientes conseguidos desde entonces. Los más optimistas argumentan que "hemos avanzado, pero no lo suficiente". Los más escépticos, por su parte, denuncian que "todavía falta mucho por hacer".

"Muchos de los logros por ahora solo se reflejan sobre el papel"

Laura Ramajo

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"En los últimos años se han producido varios avances en materia climática, pero muchos de estos logros por ahora solo se reflejan sobre el papel. Necesitamos implementar estas políticas cuanto antes", explica Laura Ramajo, investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Aridas (CEAZA) y una de las autoras del último informe del IPCC. "A nivel global, este año hemos experimentado más retrocesos que avances", añade Sérgio Henrique Faria, profesor Basque Centre for Climate Change, también autor del IPCC.

"A nivel global, este año hemos experimentado más retrocesos que avances"

Sérgio Henrique Faria

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Balance agridulce

Uno de los 'hitos climáticos' más importantes del último año ha sido la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), el encuentro que prometió marcar el "principio del fin de la crisis climática" pero que, finalmente, se zanjó con la promesa de posponer los grandes acuerdos a la siguiente cimera. Durante el encuentro, más allá del debate diplomático, también se forjaron varios acuerdos internacionales sobre, por ejemplo, limitar la expansión de los combustibles fósiles, reducir un las emisiones de metano, frenar y revertir la deforestación, impulsar las energías limpias, poner fin a la venta de coches contaminantes.

Un análisis de los pactos de Glasgow concluye que, en el mejor de los escenarios, las medidas anunciadas durante la cumbre podrían limitar el calentamiento global a entre 2,4 o 1,8 grados de media (unas tres décimas menos de lo previsto antes de este encuentro). Este avance, sin embargo, dista mucho del objetivo de limitar el aumento global de temperaturas por debajo de 1,5 grados; el umbral a partir del cual, tal y como alerta la comunidad científica, la crisis climática provocará daños mucho más graves en las personas, la vida silvestre y los ecosistemas.

Países como Estados Unidos, Chile y España ya cuentan con leyes contra el cambio climáticos

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Más allá de Glasgow, en el último año se han producido varios avances legislativos en materia climática. Estados Unidos, el Senado acaba de aprobar su ley contra el cambio climático. En Chile, el gobierno de Gabriel Boric también ha aprobado la primera legislación sobre crisis climática de su historia. España, por su parte, en el último año ha aprobado su Ley de Cambio Climático y Transición Energética, así como una serie de normativas específicas para la gestión de residuos y la creación de "zonas de bajas emisiones". Otro de los grandes hitos de este año ha sido la creación de una 'Asamblea ciudadana' para idear medidas contra la crisis climática.

Turbulencias geopolíticas

El contrapunto de esta historia es que, pese a los logros conseguidos, las 'turbulencias geopolíticas' del último año han frenado mucho de estas políticas. Según explica Henrique Faria, la aplicación de muchos planes climáticos ha sido obstaculizada por las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, la crisis energética y de materias primas, el fortalecimiento del populismo de la extrema derecha y varios conflictos internacionales como la Guerra de Ucrania.

"Toda esa violencia, injusticia y oportunismo tiene efectos muy negativos sobre las políticas medioambientales y la acción climática, que requieren unión, justicia y acciones coordinadas a todos los niveles, desde el regional al global", comenta el experto.

"Toda esa violencia, injusticia y oportunismo tiene efectos muy negativos sobre las políticas medioambientales"

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Un reciente informe del Instituto Internacional de Desarrollo Sostenible (IDDS) desvela que la gran mayoría de los países que en Glasgow se comprometieron a acabar este año con los subsidios públicos para la explotación internacional de combustibles fósiles todavía no han cumplido su promesa. De hecho, según alerta el análisis, el consumo de petróleo y gas podría verse reforzada por las tensiones geopolíticas con Rusia.

Una década de lucha

Visto en perspectiva, más allá de los avances políticos logrados en el último año, otro de los grandes puntos de inflexión en la lucha contra la crisis climática ha sido la propia ciudadanía. "Hace diez años todavía había mucha gente que no creía en el cambio climático. Ahora, por suerte, son cada vez menos los que niegan la existencia de este problema. Y cada vez hay más interés social para impulsar medidas medioambientales", esgrime Vanesa Castán Broto, investigadora de la Universidad de Sheffield y autora del IPCC. "Todavía hay una brecha enorme entre lo que estamos haciendo y lo que debemos hacer para hacer frente al cambio climático, pero al menos hay cada vez más personas concienciadas", añade la científica.

"Todavía hay una brecha enorme entre lo que estamos haciendo y lo que debemos hacer para hacer frente al cambio climático"

Vanesa Castán Broto

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El despegue de las políticas climáticas podría contar con dos grandes impulsores. En primer lugar, porque muchas de las metas medioambientales coinciden con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030. "Los mismos factores que provocan el cambio climático también incentivan las desigualdades sociales. Luchar a favor del medio ambiente también implica mejorar la vida de las personas, sobre todo de los colectivos más vulnerables", añade Castán Broton. El otro gran 'incentivo climático' podrían ser los fondos de recuperación porque, al menos sobre el papel, los gobiernos se han comprometido a invertirlos a favor de la transición ecológica.

La evidencia científica es clara sobre qué camino debemos tomar para evitar la catástrofe climática. Según señala el último gran informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), las emisiones globales deben alcanzar su pico antes de 2025 y caer a la mitad antes de llegar a 2030. Además, urge impulsar políticas para mitigar el impacto de la crisis climática y adaptar el planeta al avance de este fenómeno. "Si no hacemos nada, en los próximos cinco o seis años podríamos sufrir daños irreversibles en los ecosistemas", comenta Ramajo. "Cada día de atraso es un día no recuperable", zanja la científica. 

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