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Turismo

Masificación turística: Mallorca se desborda

Turistas y vehículos colapsan enclaves de la isla popularizados en Instagram - Diario de Mallorca visita algunos pedazos del paraíso, territorio vetado a los residentes en un verano de récord

Masificación turística: Mallorca se desborda.

"Lo que vivimos ayer es una vergüenza, y estamos seguros de que no sólo ocurrió ese día. Tenemos que ser conscientes de lo que está pasando en nuestras islas con el exceso de turismo y la permisividad que se le da por encima de los propios residentes de las islas". Son palabras de Judith, una residente que el pasado martes se aventuró a ir a la playa des Trenc y se indignó cuando de vuelta se encontró con un caos de coches, la inmensa mayoría de alquiler, aparcados en los márgenes de un camino que atraviesa una zona protegida.

Ha sido el paisaje habitual de este verano en los accesos a es Trenc y a multitud de calas y playas de la isla. La vuelta a la vieja normalidad ha sido sinónimo de colapso y masificación, de cifras de turistas que han batido los récords que parecían difíciles de superar antes de la pandemia y que han acabado por desbordar Mallorca y la paciencia de muchos residentes.

DIARIO de MALLORCA, medio que pertenece al grupo Prensa Ibérica al igual que este diario, visitó el miércoles algunos de los enclaves más golosos para los turistas, ubicaciones convertidas en destinos de masas tras ser popularizadas en Instagram. Una impagable campaña de promoción en las redes sociales con fotos que sin embargo dejan fuera del encuadre colas, atascos y aglomeraciones.

#Calód'esMoro. M. MIELNIEZUK

Aparcar en una zona protegida

Son cerca de las doce y en la entrada del camino de acceso a la salinera de es Trenc un cartel advierte de que el párking está completo. Da igual. La llegada de coches es constante y en muchos casos deciden aparcar en los márgenes de esta zona protegida para recorrer a pie los dos kilómetros largos que restan para la playa.

#SaForadada. GUILLEM BOSCH

No hay nadie que ponga orden en el caos circulatorio que se empieza a formar, entre constantes bocinazos, pese a que aún no es mediodía. Los turistas que no están esperando en una creciente cola frente al aparcamiento —cuesta siete euros—, aparcan donde consideran más conveniente. Es gratis y además nadie les va a multar.

El debate sobre el cambio de modelo y el decrecimiento que avivó la pandemia se ha extinguido durante el primer verano de plena normalidad en una isla que ha vuelto a recibir a millones de turistas. Informes y estudios permanecen en un cajón mientras miles de visitantes acceden, móvil en mano, a Cala s’Almunia y el Caló des Moro, dos enclaves que hasta hace algunos años todavía eran una buena elección para los residentes.

"Hay mucha gente, pero eso no es bueno ni para nosotros, ni para los turistas", afirma contrariado un hombre desde una casa en Cala s’Almunia, nostálgico de un tiempo en el que este enclave estaba concurrido en agosto, pero no masificado. No hay un metro libre en las rocas de este pequeño trozo de paraíso.

#Formentor. M. MIELNIEZUK

No se puede acceder en coche y el aparcamiento está completo al mediodía, por lo que hay vehículos aparcados diseminados por todas partes. Cientos de turistas —prácticamente solo se escuchan conversaciones en italiano— desfilan por el camino de acceso a estas dos localizaciones, un kilómetro y medio bajo un sol de justicia para disfrutar de aguas cristalinas. Eso sí, apretados y sin opción de estirar la toalla.

Para llegar a la disputada arena del Caló des Moro hay que hacer además cola. Los bañistas esperan pacientemente móvil en mano el momento de bajar y hacerse la misma foto que ya han visto cientos de veces en Instagram. Nadie controla los accesos y la espera puede prolongarse durante horas pese a las altas temperaturas. «Qué agobio», resume una joven andaluza mientras trata de recobrar el aliento tras subir el último tramo de escaleras.

Otra bonita postal de Mallorca popularizada en las redes sociales es Formentor. El Consell restringió el tráfico de vehículos en 2019 para acceder al mirador y a la playa tras la alarma generada por la saturación de coches en una carretera que surca una zona protegida de un gran valor paisajístico. Sin embargo, el autobús lanzadera que recoge a los turistas a los pies de la montaña va prácticamente vacío mientras decenas de coches de alquiler hacen caso omiso de la señal de prohibido el paso entre las 10 y las 23 horas.

#EsTrenc. M. MIELNIEZUK

La multa asciende a 80 euros, pero puede esquivarse abonando una consumición en alguno de los negocios de la zona. De este modo, una restricción pensada para garantizar la sostenibilidad de este frágil entorno puede desactivarse fácilmente enviando una foto del ticket por correo electrónico a la DGT.

La última etapa de una jornada de aglomeraciones pasa por la también muy fotografiada puesta de sol en sa Foradada, un clásico de los veranos de la isla que también ha sucumbido a la masificación. Cientos de personas se concentran en alguno de los miradores en busca de un hueco para sacar la mejor foto. Es hora punta en una zona tensionada todos los días en un verano que también ha masificado la vecina Deià.

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