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Ley antitabaco

La reforma del tabaco se vuelve remolona

El lunes se cierra la consulta popular de Sanidad sobre la ampliación de la ley antitabaco | Los expertos reconocen que contempla cambios importantes, aunque no suficientes

Dos fumadores echan ceniza en un cenicero. Archivo

A estas alturas, nadie duda del impacto de la ley antitabaco en la lucha contra el tabaquismo. La ley antitabaco de 2005 y su ampliación en 2010, a través de la cual se ampliaron los espacios libres de humos –se prohibió fumar en los parques infantiles, y en los recintos de centros docentes y formativos dedicados a menores de edad y de centros sanitarios– fueron de las más avanzadas de Europa. Sin embargo, la falta de nuevas medidas en la última década ha hecho que España retroceda en la lista de políticas para el control del tabaco.

Según los expertos, la estabilización en la reducción de la prevalencia en el consumo del tabaco y el aumento en el de productos relacionados con el mismo; la exposición en general, y en particular de los jóvenes, a nuevas formas de consumo de nicotina; la falta de adecuación de la normativa actual a la oferta de nuevos productos de tabaco; el mantenimiento del atractivo del envasado del tabaco, y las carencias en la regulación de los cigarrillos electrónicos hacen necesario dar un paso al frente y acometer medidas más ambiosas, como ya han hecho otros países de nuestro entorno.

Adaptar la norma a esta realidad, muy distinta a la que se daba en 2010, es el objetivo del borrador del Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2021-2025, un documento consensuado por sociedades científicas, expertos en tabaquismo y asociaciones de pacientes y que lleva ya dos años de retraso. Paralelamente, el Gobierno prepara una reforma de la ley antitabaco, cuya consulta popular se cierra este lunes, día 24, que pone el foco en el etiquetado genérico y en la regulación de los productos emergentes del tabaco, dos medidas que entidades como la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) llevan años demandando, aunque son insuficientes, advierten, para hacer frente al mayor problema de salud pública del país y la primera causa de muerte evitable – entre 2020 y 2021 el tabaquismo se cobró la vida de 120.000 españoles (unas 5.000 muertes más que el COVID).

Para el neumólogo gallego Carlos Rábade Castedo, coordinador del comité ejecutivo del Área de Tabaquismo de la SEPAR, las medidas que propone el Ministerio de Sanidad son menores. “Es cierto que las medidas que plantea este reglamento son importantes, como la regulación de los cigarrillos electrónicos y el empaquetado genérico, pero no dejan de ser medidas que ya están en el plan integral, que contempla medidas mucho más amplias para resolver el problema del tabaquismo. No estamos ante un problema menor, por lo que no podemos tomar medidas menores Sin embargo, no vemos voluntad para ponerlo en marcha y que desemboque en una nueva ley antitabaco muy necesaria en el momento actual”, afirma el neumólogo.

Entre las medidas que son irrenunciables para Rábade se encuentran la extensión de la prohibición de fumar o vapear en espacios públicos abiertos como las terrazas; garantizar una prestación de la asistencia al fumador en toda España; sesibilizar a la población en relación con el tabaquismo y sus productos emergentes, y dificultar el acceso a todos los productos del tabaco con medidas como la subida del precio.

“No estamos ante un problema menor, por lo que no podemos tomar medidas menores”

Carlos Rábade - Neumólogo de la Separ

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De hecho, aumentar los precios del tabaco al incrementar los impuestos, está considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la medida individual más efectiva para reducir el consumo de tabaco. “España es un país muy barato para fumar.”, afirma Rábade.

Advierten de una estabilización en la reducción del tabaquismo

Los efectos de que no se hayan aprobado nuevas medidas respecto al control del tabaquismo desde 2010 se reflejan en las últimas encuestas , tanto “EDADES” como “ESTUDES”, que revelan que hubo una reducción de la prevalencia del tabaquismo, sobre todo durante los primeros años de vigor de la ley de 2010, pero que ésta se ha estancado. “Estamos viendo un enlentecimiento de la reducción del consumo de tabaco y ante esta situación es fundamental adoptar medidas más ambiciosas”, manifiesta.

La doctora Mónica Pérez Ríos, profesora titular de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Santiago (USC), recuerda que en España el impacto del consumo de tabaco en la mortalidad se estima en unas 60.000 muertes anuales, de las que 8 de cada 10 suceden en hombres. Asimismo, la estimación de la mortalidad atribuida a la exposición al humo del tabaco ronda las 750 muertes.

“La ley de 2010 era muy avanzada, pero se ha quedado obsoleta; es necesario avanzar”

Mónica Pérez Ríos - Epidemióloga, profesora USC

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“La Ley de medidas sanitarias de control de tabaquismo, especialmente su ampliación de 2010, supuso una ley muy avanzada, pero que se ha ido quedando obsoleta, por lo que es fundamental avanzar en la legislación del control del tabaquismo, algo que está parado desde 2010, es decir desde hace más de 12 años”, afirma la epidemióloga, para quien es necesario desnormalizar el consumo a través de campañas dirigidas a los más jóvenes para evitar que empiecen a fumar y otras destinadas a los fumadores para potenciar el abandono. “En países, como Brasil, campañas muy potentes orientadas a informar a la población sobre los riesgos asociados a la exposición especialmente en niños tuvieron un impacto muy positivo tanto en las prevalencias de consumo como en el descenso de la exposición al humo ambiental de tabaco”, expone.

Para Jesús Cancelo, psicólogo clínico y director de la Alborada, la Asociación Ciudadana de Lucha contra la Droga de Vigo, la reforma de la ley antitabaco es “absolutamente necesaria” y asegura que ha de enfocarse en medidas dirigidas a evitar o retrasar al máximo el inicio del consumo de tabaco, entre éstas, el gravamen de estos productos para desincentivar el consumo, y la educación de la población.

“Si evitásemos que la gente se iniciase en el tabaco es probable que no lo hiciera en otras”

Jesús Cancelo - Director Alborada

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“El tabaco es la sustancia de inicio a las adicciones. Esto no quiere decir que todo el que fuma acabe consumiendo heroína o cocaína, pero el tabaco es la primera sustancia con la que toman contacto. Si consiguiéramos que la gente no se iniciara en el tabaco, es muy probable que no se iniciara después en otras sustancias. Es una cuestión de riesgo”, sostiene el especialista. Y pone como ejemplo de esto a los pacientes de Alborada: el 90% de los que vienen por adicción a la cocaína y heroína fuman tabaco. 

Por su parte, el doctor Agustín Montes, profesor en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la USC, incide en la necesidad de reforzar los tratamientos de deshabituación tabáquica.

“Los tratamientos farmacológicos se muestran efectivos a la hora de ayudar al fumador a abandonar el consumo de tabaco, pero siempre conjuntamente con otras medidas como la entrevista motivacional y el adiestramiento cognitivo-conductual"

Agustín Montes-Profesor de la USC

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El experto añade que los fármacos que actualmente se utilizan en la cesación tabáquica tienen como objetivo paliar o anular el síndrome de abstinencia tabáquico. “Por eso solo están indicados (y financiados) en aquellos fumadores que presentan una alta dependencia física a la nicotina. Un fármaco por sí solo no puede lograr que una persona adopte un estilo de vida positivo cara a su salud”, sostiene el doctor Montes.

Nuevos productos y campañas dirigidas a la mujer como contraataque de las tabaqueras


Los efectos perniciosos del tabaco y del humo en el ambiente son sobradamente conocidos. Según la OMS, el consumo de tabaco es el responsable del 90% de la mortalidad por cáncer de pulmón, del 95% de las muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), del 50% de la mortalidad cardiovascular y del 30% de las muertes que se producen por cualquier tipo de cáncer. Asimismo, hay evidencias científicas de que el humo ambiental del tabaco es causa de mortalidad, enfermedad y discapacidad.

La industria tabaquera, ante las restricciones al tabaco convencional ha desarrollado nuevos productos, como los cigarrillos electrónicos, sobre los que cada vez hay más evidencia científica sobre sus efectos nocivos, y ha dirigido sus campañas al nicho de las mujeres. En este sentido, el director de Alborada, Jesús Cancelo, advierte de que en la franja de edad de 14 a 18 años, las mujeres consumen más drogas legales, entre éstas el tabaco, que los varones. “Las tabaqueras han sabido cómo introducir en su publicidad a la mujer, a la que antes no iba dirigida, para mantener su cuota de mercado”, afirma.

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