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Adiós a un periodista ilustrado y un apasionado melómano

Adiós al mentor musical más pertinaz, Guillermo García-Alcalde

García-Alcalde impulsó el costumbrismo de forma teórica y práctica con su encendida defensa del arte en todas sus facetas desde la década de los años 70

Guillermo García-Alcalde.

Guillermo García-Alcalde. / LP/DLP

Rubén Reja

Rubén Reja

Las Palmas de Gran Canaria

La cultura no siempre ha ocupado la relevancia que hoy día disfruta en los medios de comunicación. Los tabloides de entonces escatimaban el espacio para informar sobre arte, y las secciones especializadas tardaron en alcanzar la notoriedad que sí disfrutaban otras disciplinas como la información política, el deporte y hasta la farándula. Este avance, ya consolidado, se debe en gran medida a idealistas directores de periódicos, empecinados en visualizar la creación artística, que comenzó a ser prioritaria. Uno de ellos fue el periodista, musicólogo, compositor y uno de mis primeros jefes, Guillermo García-Alcalde, impulsor del costumbrismo, no sólo de forma teórica desde las trincheras del periodismo, sino en la práctica con su encendida defensa del arte en todas sus facetas.

Desde la década de los años 70, como pilar de contención, Editorial Prensa Canaria apostó por llevar la cultura a las portadas y, a su vez, también se erigió en uno de los mayores críticos musicales del país. Su excelsa actividad en la crítica y el ensayismo musical se extiende a numerosos periódicos, revistas y publicaciones especializadas, en los que firmó centenares de trabajos. Pero para los que lo conocían ni siquiera hacía falta leerlo; pues allá donde te lo encontraras, paseando por la calle Triana o por Las Canteras con su puro humeante en mano, él mismo improvisaba un discurso vehemente del último espectáculo que había presenciado. Hasta hace pocas semanas, este pertinaz mentor musical nos regalaba en LA PROVINCIA una de sus últimas y certeras críticas sobre la ópera Aida «muy honrada», y otro apunte sobre la «notable» soprano grancanaria Magdalena Padilla, en el homenaje al autor francés Camille Saint-Saëns. 

Para García-Alcalde, la cultura debía cubrirse con altura intelectual, con sentido profesional y con dosis de pasión

Este musicólogo y también compositor defendía que un periodista debe ser un excelente lector y abrazarse de forma incondicional al rigor. El redactor de un periódico, clamaba García-Alcalde, debe tener conocimiento cultural y un dominio del lenguaje para contar una historia o escribir la noticia sobre cualquier asunto. Alguien que no tenga cultura general y facilidad para redactar una noticia, difícilmente llega a ser un buen periodista, sentenciaba en una reciente tertulia entre amigos. 

La marcha de Guillermo García-Alcaide deja huérfana a la cultura en Canarias aunque perdurará su recuerdo, a través de sus ensayos, sus críticas y sus enseñanzas llevando a lo más alto disciplinas como el teatro, el cine, la literatura o el arte. Hasta siempre, amigo.  

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