Entrevista | María José Blanco Exdirectora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias

María José Blanco: "Los hechos no se deben olvidar, los protagonistas pasamos fugazmente"

Tras 33 años en el Instituto Geográfico Nacional (IGN), parte de ellos como directora, María José Blanco Sánchez se jubiló el pasado 21 de junio.

Fue junto a su compañera Carmen López el rostro técnico e informativo durante los 85 días que duró la erupción de La Palma en 2021

María José Blanco, exdirectora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias.

María José Blanco, exdirectora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias. / Carsten W. Lauritsen

¿Cómo afronta esta nueva etapa en su vida tras 33 años dedicada al servicio público?

De forma diferente, como siempre que cambias de actividad. Tanto empezando a trabajar como dejando de hacerlo. Da un poco de vértigo pero bueno, todo llega y es el momento adecuado, tanto a nivel profesional como a nivel personal, de pasar a otro estado. De dar paso a gente que con nuevas herramientas pueda aportar ideas novedosas y nuevos mecanismos que permitan mejorar la vigilancia volcánica en Canarias.

¿A qué va a dedicar ahora su tiempo? 

Hay muchas cosas que están pendientes por falta de tiempo. Sobre todo dedicar tiempo a la gente que quiero, que es lo más importante. Las personas que tenemos a nuestro alrededor y que son las que nos aportan siempre su apoyo y su cariño. Ahora es el momento de devolverles todo el apoyo, que he tenido durante muchos años y y dedicarles mi tiempo. Es lo que más me apetece realmente.

En estas tres décadas, ¿qué ha sido lo más duro?

Lo más duro ha sido el comienzo y el final. Empezar un programa de vigilancia volcánica dentro del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Todos los comienzos son difíciles, tienes que rodearte de gente que te pueda asesorar para que el camino sea lo más recto posible, con un objetivo muy claro que es que vivimos en unas islas volcánicamente activas y tenemos que hacer frente a la asesoría al Comité de Dirección del Pevolca. Este es el objetivo principal. Y luego el final, que ha sido la erupción de La Palma. Creo que ha sido una erupción, que por su carácter urbano, ha tenido unas consecuencias sociales muy importantes. A día de hoy sigue teniendo los núcleos de población de Puerto Naos y La Bombilla con sus habitantes sin poder todavía volver a sus residencias, ni abrir los negocios que están en estos dos núcleos de población. Todo esto pesa mucho en todos los que estamos involucrados en el fenómeno volcánico, tanto desde la parte técnico científica como, por supuesto, el comité de dirección.

Estoy satisfecha de lo que hemos conseguido hasta ahora. Quedan muchas cosas por aportar

¿Se hubiese imagino usted cuando comenzó su carrera que viviría dos erupciones volcánicas?

Sí que pensaba que podíamos vivir una erupción. Estadísticamente la muestra es muy corta, porque solo tenemos el registro histórico para poder hacer una extrapolación de cuál es la frecuencia eruptiva en Canarias. Con esos datos, lo más seguro era que me tocaría una, pero desde luego no pensaba que dos.

¿Qué aprendieron de la erupción de Tagoro, en El Hierro en 2011, que implementarán en la última en La Palma en el 2021?

Bueno, pues hubo muchas herramientas, por ejemplo de análisis de las señales, de todo tipo y de todas las instrumentaciones que recibimos en tiempo real que se pudieron perfeccionar con los sistemas automáticos de análisis. Esto facilita mucho un seguimiento en tiempo real y que, por supuesto, se han utilizado en el caso de la erupción de La Palma.

Cuando llegó al Archipiélago casi no había estaciones sísmicas y ahora hay una red extensa de vigilancia. Ha sido testigo de esa expansión

Cuando llegué a Canarias lo que había era una vigilancia sísmica de ámbito regional. Con más o menos una estación por isla, en algunas como en Tenerife había varias y en otras, como La Gomera, no había ninguna. A raíz del 2004 de la crisis sismovolcánica que se produjo en la isla de Tenerife la Administración del Estado, mediante un Real Decreto asignó la competencia de la vigilancia volcánica al Instituto Geográfico Nacional (IGN), dado que no había ninguna institución que fuera responsable de esta tarea. Por la experiencia que tenía y que tiene el IGN, tanto en el ámbito sísmico como en el geofísico en general y en el geodésico, era la institución más adecuada para poder llevar a cabo esta tarea. Es desde ese momento en el que con esta finalidad de la vigilancia volcánica se amplía el espectro de la instrumentación y, por supuesto, se densifica con el objetivo de pasar de una vigilancia sísmica regional a una vigilancia volcánica archipielágica completa.Las Islas tienen la enorme dificultad de que gran parte de su territorio está bajo el mar.

¿Cree que en cierto aspecto la población ha vivido a espaldas de la realidad de ser Islas volcánicas?

Sí. Es algo bastante llamativo. Creo que la sociedad olvida muy pronto los fenómenos de los que no tenemos buenos recuerdos. En general, en Canarias no hay un sentimiento de que todo lo que vemos tiene un origen volcánico. De hecho, si miramos los mapas, por ejemplo, vemos que muchos volcanes se llaman montañas, no son lo son, son volcanes. Todo lo que vemos son volcanes o de origen volcánico.

Canarias era un sitio ideal para un comienzo, al final no queríamos volver ni ir a ningún otro sitio

Aprobó la oposición de ingeniera geógrafa en el 90. ¿Qué es lo que recuerda de esa época en una profesión marcadamente masculina?

Era un reto para mí. Cuando vine a Canarias, por aquel entonces había un responsable del centro Geofísico de Canarias, yo me tenía que dedicar al mantenimiento de la Red Sísmica que existía en el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias y también a hacer el análisis de los sismogramas y la localización de los terremotos. De ahí, pasar a ser la responsable del servicio regional en Canarias, que fue como se denominó posteriormente, y tener que aprender de manera continuada y un poco forzada todos los ámbitos del conocimiento. En el año 2004, gracias al apoyo del Instituto pero por supuesto de mi compañera Carmen López, empezamos un reto y un proyecto ilusionante. Adquirir el conocimiento para hacerlo de la mejor manera posible. Ya a partir del 2007 contamos con el inmenso apoyo de todas las personas que se incorporaron a la unidad de volcanología del geográfico que son especialistas en cada una de sus materias. Y esa aportación fue fundamental para que el proyecto haya llegado a donde estamos ahora. Creo que somos una institución que hemos demostrado e solera en la vigilancia volcánica en Canarias.

¿Cuánta gente forma el equipo ahora y cuántos lo formaban cuando usted comenzó?.

La volcanología no existía hasta el año 2004. Cuando llegué yo aquí estaríamos unas nueve personas, más o menos, y ahora duplicamos este número ampliamente.

¿Qué le llevó a apostar por venirse a las Islas?

Hay una mezcla de razones personales y profesionales. Yo soy de Madrid y nací allí, pero es una ciudad que está muy bien para visitarla. Es una lástima dejar a mi familia original allí, pero realmente no me gustaba vivir en Madrid. Además mi pareja, que ahora es mi marido, había venido a Canarias porque él trabaja en la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y estaba destinado en Izaña. Consideramos que el comienzo de nuestra vida familiar en común fuese aquí. Era un sitio ideal, al menos como un inicio, que luego se transformó en que no queríamos volver ni salir a ningún sitio más. De hecho nos hemos quedado desde el año 90.

¿Qué le ha aportado el Archipiélago?

Creo que entre un clima envidiable y la calidad de su gente, me aporta todo. No concebiría vivir de manera permanente en otro sitio que no fueran lasIslas.

Le ha seducido...

Sí, la naturaleza y profesionalmente, por supuesto, trabajar en volcanología en Canarias es un sueño dorado. Luego personalmente, todos los que he conocido aquí que forman parte de mi círculo de amigos y también de mi círculo de trabajo, son parte ya de mi persona, o sea, no me podría separar de ella. 

¿Está satisfecha con todo lo logrado en estos años?

Estoy satisfecha de lo que hemos conseguido hasta ahora. Quedan muchas cosas por aportar y problemas por solventar, que espero que las personas que continúan puedan hacerlo con ilusión y con nuevas herramientas. Quizás yo ya no tengo capacidad para aportar nada nuevo y creo que otras personas lo pueden hacer muchísimo mejor de lo que lo he hecho yo.

Las mujeres son muy importante en estas ciencias que ahora cada vez son más multidisciplinares

¿Cómo ve el futuro de su profesión en las Islas?

Lo lógico sería, si pensáramos desde el punto de vista de la lógica, que la vigilancia volcánica y la volcanología tanto a nivel técnico como por supuesto científico tiene que despuntar. Es una ciencia que no es básica es una ciencia aplicada que tiene una incidencia directa sobre la calidad de la vida de la sociedad en Canarias. Por lo tanto, considero que es una apuesta necesaria a nivel científico, tecnológico, presupuestario y de formación universitaria y también por supuesto de formación básica, como la educación obligatoria. La volcanología tiene que formar parte de la sociedad desde que comenzamos nuestra actividad formativa en primaria directamente.

La presencia de las mujeres en carreras y profesiones científicas sigue en minoría ¿qué cree que se puede hacer para cambiar esta dinámica?

Creo que fundamentalmente educación. Con una adecuada educación se comprende que las diferencias a nivel cognitivo entre hombres y mujeres no existen. Hay simplemente unos condicionamientos sociales que hacen que muchas veces las chicas por falta de referencia no tienden hacia la ciencia. Pongo un ejemplo muy claro, tenemos dos hijas. Una es física y la otra está estudiando ingeniería física. Creo que en gran medida es por los referentes familiares. La ausencia de referentes, la ocultación de la información de muchas científicas que han realizado aportaciones a la ciencia muy importantes, pero que han sido ocultadas por una sociedad que ha tenido una orientación muy sesgada en el ámbito del conocimiento. Esto hace que muchas chicas tiendan a unas carreras que no desmerecen la ciencia, pero sí que piensan de una manera muy orientada hacia otras carreras que no son del ámbito científico.

¿Qué pueden aportar? 

Por su capacidad de trabajo en grupo en la aportación de las mujeres puede ser muy importante en estas ciencias que ahora cada vez son más multidisciplinares. Antes el científico se encerraba en su despacho, a pensar y a descubrir nuevas técnicas o nuevos fundamentos básicos de la ciencia. Ahora, en general, el trabajo se hace en grupo y la mujer tiene una capacidad de trabajar en grupo muy grande.

¿Le da algo de vértigo que su nombre vaya a estar grabado en la historia de las Islas?

Lo bueno de la memoria social es que es muy corta. Vendrán hechos en el futuro que harán que todo lo que nos parece ahora imborrable, termine siéndolo. Creo que eso está bien. La sociedad no puede mantener todo en la memoria, tiene que ir olvidando paulatinamente los hechos, al menos los actores. Los hechos, como el fenómeno volcánico, nunca se pueden ni se deben olvidar en Canarias, pero los protagonistas pasamos fugazmente por la historia de Canarias.

¿Se arrepiente de algo?  

No, no, yo creo que todas las decisiones van marcando nuestro rumbo y donde estoy es donde me han llevado mis decisiones. No me arrepiento de ninguna de ellas, la verdad.

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