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Un estudio canario avala la eficacia de la liraglutida en menores obesos

La investigación, realizada por profesionales del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, contó con la participación de 16 niños de entre 12 y 16 años

Un médico mide el perímetro abdominal de un paciente con obesidad.

Un médico mide el perímetro abdominal de un paciente con obesidad. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

La liraglutida ha demostrado eficacia para manejar la obesidad infantil. Así lo desvela un estudio restrospectivo realizado por el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, cuyas conclusiones fueron presentadas en el marco de la 50ª Reunión Conjunta de las Sociedades Canarias de Pediatría, celebrada entre el 30 de junio y el 1 de julio en Fuerteventura. La investigación se centró en analizar los efectos del fármaco comercializado bajo el nombre de Saxenda en 16 pacientes pediátricos de entre 12 y 16 años. Para ello, los especialistas conformaron dos grupos: uno compuesto por niños que llevaban menos de seis meses recibiendo el tratamiento y otro integrado por menores que rebasaban este período. Los resultados evidenciaron que los que pasaron más tiempo consumiendo el medicamento lograron perder entre 15 y 20 kilos de peso, si bien en dos de los pacientes la terapia no provocó ningún efecto. 

«Se trata de una herramienta muy útil, que puede ser muy eficaz para algunos niños que sufren obesidad y en los que ya han fracasado las medidas destinadas a producir cambios en los estilos de vida», valora la doctora Mónica Ruiz, especialista en Pediatría y coordinadora de la unidad de Nutrición y Enfermedades Metabólicas del citado hospital canario, que además informa de que los pacientes reclutados padecían la enfermedad en un rango severo. Además, más de un 60% manifestaba signos de resistencia a la insulina. 

La liraglutida es un análogo de una hormona denominada péptido GLP-1 que se sintetiza a nivel intestinal y que es capaz de ayudar a controlar el apetito. «Las personas experimentan una sensación de saciedad precoz y pierden peso», anota la facultativa. Inicialmente, solo se empleaba para tratar la diabetes tipo 2. Después, se aprobó su uso para abordar la obesidad en pacientes adultos y, desde junio de 2021, también en niños y adolescentes a partir de los 12 años. 

Ahora bien, ¿cómo debe administrarse? Según detalla la doctora Marina Gutiérrez, médica adjunta a la misma unidad, a través de inyecciones subcutáneas y de forma diaria. «En realidad, el tratamiento puede llegar a ser crónico, ya que si se deja de consumir y no se llevan a cabo unos hábitos de vida saludables desaparecen sus efectos. Si finalmente el paciente consigue producir cambios en el estilo de vida, con el tiempo se puede valorar prescindir de su uso», aclara.

El medicamento no cuenta con la financiación del Sistema Nacional de la Salud

Por lo que respecta a los efectos secundarios, hay que decir que ha sido la presencia de náuseas y vómitos lo que más se ha descrito. «A medida que el paciente se habitúa al tratamiento, estos efectos desaparecen», apunta la doctora Ruiz. Tal y como afirman las profesionales, el estudio arrancó en el centro en febrero de 2022. Ahora, el hospital sigue reclutando pacientes y mantiene en seguimiento al grupo inicial. 

Uno de los grandes hándicaps es que el tratamiento no está financiado por el Sistema Nacional de Salud, por lo que son las familias las que deben asumir su coste. El producto está disponible en dos presentaciones: una caja de tres plumas que tiene un precio de 185 euros y una caja de cinco plumas que ronda los 283 euros. La duración de cada envase dependerá de la dosis que necesite cada paciente -la mínima es de 0,3 miligramos y la máxima de tres miligramos-. «Aún así, existen muchas dificultades para conseguirlo porque hay problemas de abastecimiento. Hay que tener en cuenta que también se emplea en pacientes adultos y que la demanda es muy alta», resalta Marina Gutiérrez. 

Ahora mismo, la liraglutida es la única herramienta farmacológica disponible para tratar la obesidad en pacientes pediátricos en España. Por tanto, la base del abordaje de la patología en esta etapa de la vida se centra en modificar los hábitos alimenticios y en evitar el sedentarismo. «La cirugía bariátrica puede llegar a ser una opción, pero es fundamental que el paciente ya haya finalizado el crecimiento y el desarrollo puberal. A partir de entonces, pueden ser incluidos en las listas de candidatos», señalan las pediatras. 

El Archipiélago es la segunda comunidad autónoma del país con mayor índice de obesidad infantil. De hecho, según los últimos datos del estudio Aladino Canarias, el 18,5% de la población infantojuvenil de las Islas padece este problema. «En nuestras consultas, observamos muchos casos de obesidad severa que ya manifiestan complicaciones metabólicas. Las causas que derivan en esta enfermedad son multifactoriales y abarcan desde el tipo de alimentación, hasta el nivel de recursos que tienen los pacientes y las posibilidades que tienen de hacer ejercicio más allá del entorno escolar», enfatiza la coordinadora de la unidad de Nutrición y Enfermedades Metabólicas.

La genética también está implicada en la predisposición a desarrollar la enfermedad. Tan es así, que uno de los factores que más impacta en las posibilidades de que un niño sufra obesidad es que uno de los progenitores tenga sobrepeso. «En el caso de que sean los dos, el riesgo se multiplica», advierte la sanitaria. 

Con el fin de impulsar proyectos de promoción de la salud y prevenir la obesidad infantil en España, la Fundación para la Cooperación y Salud Internacional Carlos III (CSAI) y la Fundación Gasol firmaron un acuerdo de colaboración el pasado viernes. A la cita acudió el ministro de Sanidad, José Miñones, quien admitió que esta patología «constituye uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI».

‘Bullying’ y rechazo social

«Una de las causas más frecuentes del bullying en los centros educativos es el sobrepeso. En nuestras consultas, es habitual encontrarnos con pacientes que sufren acoso escolar», afirma la doctora Mónica Ruiz, especialista en Pediatría y coordinadora de la unidad de Nutrición y Enfermedades Metabólicas del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. A este grave conflicto se suman el rechazo social y la baja autoestima que causa a los menores. «El abordaje psicológico de estos pacientes está muy abandonado. En nuestro caso, no contamos con ningún psicólogo y el tiempo que deben permanecer en lista de espera para poder ser valorados ronda el año», asevera la facultativa. | Y.M. 

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