Primera acreditación en Canarias para asistir a personas dependientes

Acufade logra un reconocimiento de Bienestar Social que llega

18 años después de la aprobación de la Ley de Dependencia

En el centro, Delgado, con representantes de Acufade. | | LP/DLP

En el centro, Delgado, con representantes de Acufade. | | LP/DLP / Pedro Fumero

La Asociación de cuidadores, familiares y amigos de personas con dependencia, alzheimer y otras demencias (Acufade) obtuvo la primera acreditación del Gobierno de Canarias para ofrecer asistencia personal a personas dependientes. Así lo reconoció la consejera de Bienestar Social, Candelaria Delgado, junto a la presidenta de la entidad, Carmen María Lucas, y la directora, Elena Felipe. Un asistente personal permite que un ciudadano dependiente pueda realizar cualquier actividad dentro de sus posibilidades. El objetivo es que las personas dependientes estén más integradas a nivel social. Y son ellas quienes deciden si esa asistencia se les presta en un centro o en sus domicilios.

La acreditación llega 18 años después de que se aprobara la Ley de la Dependencia, en 2006, y tras dos años y medio de trámites administrativos realizados por Acufade. Con el reconocimiento, «estamos más cerca de cumplir con la Ley de Servicios Sociales», que data del 2001, según Delgado.

La Asociación presta asistencia personal ya a unas 33 personas. Y gracias a esa labor ha podido obtener el reconocimiento oficial. En estos momentos, el salario para uno de estos empleados está cifrado en unos 800 euros. La consejera recordó que la sede de este proyecto está en La Victoria y la acreditación tiene validez para los próximos cinco años. Según Delgado, la labor de su departamento desde que entró el nuevo gobierno ha sido «destrabar los problemas» burocráticos para dar la acreditación.

La actividad principal de Acufade se dirige a centros de día y a la promoción de la autonomía personal. En el Archipiélago hay unas 6.000 personas que tienen declarada la dependencia. Pero, por ahora, se desconoce cuántas requieren de asistente personal. Elena Felipe se acordó de personas como Fran o Marcial, entre otros. Aclaró que, si tiene asistente personal, ahora Fran podrá ir a comer churros con chocolate a La Orotava, por ejemplo. En todos estos años, ha vivido recluido en su casa por no poder disponer de este recurso. En el caso de Marcial, se trata de un joven de 20 años, con distrofia muscular, que necesita ayuda, entre otras muchas cosas, para beber un vaso de agua. Comenta la directora de Acufade que, hasta ahora, desde la ong solicitan que la persona que opte a ser asistente personal cuente, al menos, con un certificado de profesionalidad para que sepa desarrollar las tareas que requiere un ciudadano dependiente. Y la asociación ofrece un curso de formación especializado, que dura 50 horas y que está reconocido por la Essscan (Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias).