Los expertos ven poco probable una epidemia de consumo de fentanilo en España

La sustancia es la principal causa de muerte por sobredosis en Estados Unidos

En el territorio nacional se utiliza para tratar el dolor crónico y oncológico

Edelmira Córcoles, en el XI Congreso de la Sefac, un encuentro que acogió el Palacio de Congresos de Canarias.

Edelmira Córcoles, en el XI Congreso de la Sefac, un encuentro que acogió el Palacio de Congresos de Canarias. / Andrés Cruz

El fentanilo se ha convertido en la principal causa de muerte por sobredosis en Estados Unidos. No obstante, según los datos que manejan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la cifra de fallecimientos por el consumo de drogas disminuyó en 2023 por primera vez en cinco años (107.543 el pasado año, frente a los 111.029 computados en 2022). Con base en la misma fuente, los opioides sintéticos están implicados en dos tercios de estos decesos. Ahora bien, ¿España corre el riesgo de sufrir una epidemia como la que atraviesa el país norteamericano? A juicio de Edelmira Córcoles, coordinadora del Grupo de Trabajo de Dolor de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), es poco probable. «En nuestro país, el Sistema Nacional de Salud –SNS– tiene unos protocolos muy estrictos y además la situación en las farmacias está muy controlada», asegura la sanitaria.

El fentanilo es un opioide agonista sintético -100 veces más potente que la morfina- que tiene efectos analgésicos. En España se utiliza para tratar el dolor crónico y oncológico, siempre con receta y seguimiento médico. «En Estados Unidos, la sustancia se consume en las calles, adulterada con xilacina –un sedante muy potente de uso veterinario–. Esto causa una gran euforia, que va acompañada de un estado de confusión, mareos, vómitos, retención urinaria e, incluso, depresión respiratoria», detalla Córcoles. Para más inri, los usuarios entran en un estado letárgico. De ahí que sea conocida como droga zombi

El asunto cobró protagonismo en el marco del XI Congreso de la Sefac, un encuentro que acogió el Palacio de Congresos de Canarias entre el jueves y el sábado, y en el que la farmacéutica moderó una sesión práctica centrada en este conflicto. «Hemos destacado que se han producido más muertes por el uso de esta droga que en las guerras de Vietnam, Afganistán e Irak», apunta la coordinadora del citado grupo de trabajo, que también informa de que la mayor parte de los consumidores son personas desempleadas que residen en barrios marginales.

La denominada ‘droga zombi’ es en realidad una mezcla del opioide con xilacina

Pero el problema no solo causa estragos en Estados Unidos, también afecta a México y Canadá. «Para producir el fentanilo son necesarias unas sustancias precursoras. Uno de los principales países productores es México. Por eso, la mayor fuente de distribución está en las fronteras con Estados Unidos, y también existen relaciones comerciales con Canadá», señala la experta. Otros de los países que están en el punto de mira son China y la India.

Precisamente, para frenar el suministro de los químicos con los que se fabrica el fentanilo, Estados Unidos y el gigante asiático acordaron un plan el pasado año. Además, la nación norteamericana ha aprobado el uso de nalaxona, un fármaco que es capaz de contrarrestar sus efectos en casos de sobredosis. 

Mafias

Los tentáculos de las mafias también han llegado a España, donde las autoridades han interceptado varias cajas del opioide en distintas comunidades. En Canarias se han constatado intoxicaciones por el consumo de la sustancia, pero no se ha detectado su venta ilícita

«En las farmacias comunitarias, tenemos que registrar la venta del producto con unos vales. Cada envase tiene un número de registro y es imposible conseguirlo sin receta», recalca Edelmira Córcoles.

La sustancia se presenta en formato de comprimidos, parches transdérmicos y ampollas inyectables. Su uso intranasal está reservado para pacientes oncológicos en el ámbito hospitalario. «Puede producir adicción, pero para eso está la figura del médico, que debe hacer un seguimiento exhaustivo y cambiar la medicación cuando sea necesario. Los sanitarios estamos muy formados en materia de dolor», apostilla la farmacéutica. 

Asimismo, la profesional aclara que el fentanilo que se emplea con fines médicos difiere en gran medida del que está implicado en la denominada droga zombi, pues, en este último caso, la sustancia se encuentra adulterada. «Su uso libre y recreativo representa un gran conflicto, ya que los usuarios se exponen a un importante deterioro físico y mental, y además ponen en peligro su vida», concluye. 

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