Tres de cada cuatro mujeres canarias encarceladas tienen hijos a su cargo

Un proyecto pionero busca que los hijos de padres presos no pierdan el vínculo | El retraso de las subvenciones impide que el plan llegue a todo el Archipiélago

Panorámica aérea de la prisión Tenerife II. | | LP/DLP

Panorámica aérea de la prisión Tenerife II. | | LP/DLP

Claudia Morín

Canarias cuenta con cinco centros penitenciarios que albergan a una población reclusa que en 2023 supuso unas 2.400 personas. Según un estudio realizado por la Asociación Hestia, más de un 60% de los presos varones son padres y más de un 75% de las reclusas –tres de cada cuatro– son madres, por lo que el índice de natalidad duplica la media nacional. 

El programa Padres y Madres sin barreras, pionero en el Archipiélago, se dirige tanto a progenitores en situación de privación de libertad como a sus hijos, «las víctimas olvidadas de la encarcelación», según la entidad. Con la intención de evitar que los más pequeños sufran durante el proceso, Hestia ofrece servicios de reintegración familiar, gestión de la conflictividad y apoyo a la crianza saludable y positiva. Además, el programa no finaliza cuando las personas salen en libertad, pues también las acompañan para facilitar su autonomía y emancipación personal. 

La entidad centra gran parte de sus esfuerzos en Padres y Madres sin barreras, una iniciativa que pretende desarrollar vínculos filiales durante la estancia en prisión de los progenitores. Su presidente, Juan Carlos Martín, comenta que comenzaron con el programa piloto en 2017, a raíz de varios estudios que señalaban que la reincidencia caía hasta el 2% si se fomentaban las relaciones familiares. «Cuando priorizan a sus hijos, ellos ocupan su día y los resultados son muy positivos», resalta. 

El proyecto se realiza de manera única en Gran Canaria. El presidente señala que centros de Tenerife y Lanzarote han formulado varias solicitudes para que el programa se extienda a sus islas. Sin embargo, «pese a que existe la voluntad por parte de Hestia, nos enfrentamos a limitaciones principalmente relacionadas a los plazos de recepción de las subvenciones públicas». Una queja generalizada entre entidades del tercer sector y que coincide con el anuncio de la Consejería de Bienestar Social en el que se aprueba la concesión de casi 840.000 para subvencionar proyectos en el área de infancias y familias. 

Ayudas tardías

Las entidades a menudo adelantan el dinero para prestar el servicio porque las subvenciones, como asegura Martín, «llegan siempre tarde». Por ejemplo, el primer anuncio para este año llegó el pasado 2 de julio para ayudas que se prestan durante un año natural, desde enero a diciembre. El presidente vaticina que la subvención se retomará en septiembre y, al menos, habrá que esperar hasta noviembre para que salgan las resoluciones definitivas. Además, indica que hay muchas otras iniciativas que no llegan a desarrollarse porque les supone un sobreesfuerzo que no pueden afrontar sin financiación previa.  

«La administración pública deja de atender a los usuarios con mayor vulnerabilidad, por lo que la responsabilidad de ejercer estos servicios recae en las ONG», critica. No se trata de una incidencia aislada, pues subraya que es algo que ocurre año tras año y que nada tiene que ver con el color político. Juan Carlos Martín incide en que es necesario que instituciones, como cabildos y ayuntamientos, se sumen y se coordinen para poder llegar a cubrir toda la demanda porque, de ser así, podrían atender a muchas más familias. «Hemos tenido que cerrar un piso de menores tutelados por falta de subvención en Gran Canaria y también hemos dejado de lado otros proyectos porque hoy en día son inviables sin financiación ni contrato público».

Parentalidad Positiva

El principal deseo por el que lucha la Asociación Hestia es lograr que Canarias sea un territorio con hogares cargados de amor y respeto, libres de violencia. La Parentalidad Positiva, basada en el afecto y el cariño de progenitores a hijos, es la principal fuerza que les motiva a ayudar a familias, especialmente a aquellas en situación de vulnerabilidad. En esta línea, dos de los principales proyectos socioeducativos que desarrollan son Padres y Madres sin barreras, en Gran Canaria y FamiTEA, principalmente en Tenerife.

El proyecto FamiTEA, por su parte, se centra en la mejora de las competencias parentales y la promoción del bienestar psicológico y emocional de las familias con hijos entre 2 y 8 años con diagnóstico o signos de alarma de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Alrededor de 110 personas -de las cuales 62 son de nueva inscripción- participaron el último año en una iniciativa que se desarrolla en Tenerife desde 2019. 

El cuidado de la salud mental de los progenitores beneficia a los más pequeños. Por este motivo, el proyecto busca optimizar el manejo del estrés y la ansiedad, bien de manera individual, grupal o comunitaria. A través de servicios domiciliarios, convivencias familiares insulares e interinsulares y acciones de sensibilización, la Asociación pretende brindar acompañamiento, orientación y apoyo psicoeducativo y social. 

Los menores con TEA a menudo cuentan con proyectos de inclusión y ayudas, pero muy pocas veces los padres se benefician de algún tipo de prestación El presidente de Hestia confiesa que esa fue la queja que realizó un miembro de la asociación y que les motivó a crear el proyecto FamiTEA. Los familiares, asegura, denunciaban una situación de “desamparo total”. Muchos sufren ansiedad o estrés porque al recibir la noticia no saben cómo lidiar con este tipo de trastornos. «Hay un proceso, incluso de duelo, en el que no sabes cómo abordar la situación. Por esta razón, trabajamos para mostrarles los recursos personales con los que cuentan», explica Juan Carlos Martín. 

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