Los expertos alertan de un aumento de la miopía a edades más tempranas

Este defecto óptico puede conducir a la ceguera

El abuso de pantallas y la escasa actividad al aire libre, entre las causas que están detrás de su aparición

Un niño se somete a una revisión oftalmológica.

Un niño se somete a una revisión oftalmológica. / Agencias

La miopía se ha convertido en un conflicto de salud pública por su alta y creciente prevalencia. De hecho, un estudio científico realizado en 2016 reveló que en 2050 este trastorno de la visión afectará al 49,8% de la población mundial. Ahora bien, ¿por qué se está produciendo este incremento? Según los expertos, algunos de los factores que están implicados son el abuso de la exposición a pantallas y la falta de actividad al aire libre. «Hay estudios que demuestran que la miopía está aumentando a nivel global. Además, está debutando a edades cada vez más tempranas, lo que favorece que los niños desarrollen grados mayores», advierte la doctora Josefina Reñones, responsable de la unidad de Glaucoma y de Investigación en Vithas Eurocanarias

Tal y como explica la facultativa, la miopía es un defecto refractivo que provoca que el enfoque visual no se produzca en la retina, sino por delante de esta membrana. Esto hace que las personas afectadas vean muy mal de lejos y que la visión cercana sea perfecta. «Hay que tener en cuenta que cuantas más dioptrías presenten los pacientes, mayor es el riesgo de que aparezcan otros problemas importantes como la maculopatía miópica –una enfermedad degenerativa que afecta a la mácula– o el glaucoma –una patología que daña el nervio óptico–», alerta la especialista. Ambas afecciones pueden conducir a la ceguera y suelen manifestarse entre los 40 y los 50 años. Asimismo, la miopía aumenta las posibilidades de sufrir un desprendimiento de retina y cataratas. 

Relación

Pero, ¿cómo afecta a la vista la exposición abusiva a pantallas? En palabras de la doctora Reñones, hay investigaciones que sugieren que existe una relación directa entre el número de horas que pasan los niños haciendo uso de las tablets, móviles u ordenadores y el desarrollo de la miopía. «Al utilizar pantallas, se está trabajando la vista de cerca. Es cierto que aún no existe una demostración científica y que hay mucha controversia al respecto, pero parece ser que existe un vínculo», apostilla la oftalmóloga. 

A pesar de que la manifestación de este defecto visual también puede estar ligado a causas genéticas, existen una serie de acciones que pueden prevenir su aparición. Entre ellas figura la práctica de actividades al aire libre. Y es que la exposición a la luz natural es muy beneficiosa para la vista. «Además, el hecho de estar al aire libre ayuda a desarrollar la visión lejana», agrega la doctora, que también subraya la importancia de someterse a una revisión oftalmológica anual a partir de los 3 años. «Si conseguimos prevenir el aumento de la miopía aunque sea en una dioptría, lograremos reducir el riesgo de padecer otras enfermedades», comenta. 

No obstante, si el resultado de las pruebas evidencia un nivel de dioptrías elevado en la infancia y existe el riesgo de desarrollar una miopía degenerativa, será competencia del facultativo decidir si el conflicto se puede remediar con el uso de gafas o si es necesario pautar algún tratamiento. Uno de los más empleados es el colirio de atropina, que se debe aplicar todos los días a bajas dosis, y que ha demostrado que es capaz de ralentizar o disminuir el progreso de la miopía. 

Otras alternativas se centrar en recurrir a gafas multifocales o a unas lentes de contacto especiales que logran producir un desenfoque miópico en la periferia. Al listado se agregan las lentes Orto-K. «Estas lentes de contacto se deben utilizar solo de noche. Su principal característica es que producen una deformación reversible en la córnea para tratar de controlar la miopía. Al despertar, aportan la sensación de haber experimentado una disminución del grado de dioptrías», apunta la experta del citado centro de la capital grancanaria. 

En el caso de los pacientes adultos, los únicos recursos disponibles para manejar este defecto son el uso de gafas o lentillas, o bien, la práctica de una cirugía refractiva con lentes intraoculares o láser para remodelar la córnea. «Después de la operación, la visión volverá a ser adecuada siempre y cuando la miopía no sea degenerativa», anota la doctora.

Más atención oftalmológica

La miopía es un defecto visual que impide a las personas afectadas enfocar bien los objetos lejanos. Sin embargo, en el caso de los niños, los síntomas que pueden alertar de su aparición pasan desapercibidos. «Durante la infancia no hay síntomas. Los niños no saben lo que es ver bien y si no visitan al oftalmólogo es muy complicado detectar el problema», manifiesta la doctora Josefina Reñones. Hay que recodar que en 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de los graves problemas de salud visual a los que se enfrenta la población. Lo hizo a través del primer Informe Mundial sobre la Visión, donde defendió la importancia de reforzar la atención oftalmológica. Además, el documento reflejó que la necesidad insatisfecha de atención a la miopía en las regiones de ingresos bajos y medios es cuatro veces mayor que en aquellas que registran ingresos altos. | Y. M. 

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