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La ULPGC participa en la creación de una red industrial de algas en Europa

El investigador Rafael Robaina lidera en Canarias un proyecto con socios de Portugal, Bélgica, Países Bajos, España, Irlanda y Alemania para el crecimiento sostenible en economía azul

De izquierda a derecha, Milagros Rico, Rafael Robaina, Pilar García, Jennifer Koops y Marina Carrasco en el laboratorio en la Facultad de Ciencias del Mar.

De izquierda a derecha, Milagros Rico, Rafael Robaina, Pilar García, Jennifer Koops y Marina Carrasco en el laboratorio en la Facultad de Ciencias del Mar. / Andrés Cruz

María Jesús Hernández

María Jesús Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), a través de la coordinación de Rafael Robaina Romero, investigador del Instituto Universitario de Estudios Ambientales y Recursos Naturales (IUNAT), participa en el proyecto de investigación I3-4-Seaweed, financiado por la UE con nueve millones de euros, que integra a socios de Portugal, Bélgica, Países Bajos, España, Irlanda y Alemania, con el objetivo de crear una red o ecosistema industrial de algas marinas en Europa, impulsando el crecimiento sostenible y abordando las necesidades regionales en la economía azul.

«Se trata de una iniciativa ambiciosa, de transferencia de conocimiento, donde desde la comunidad científica tutelaremos la formación de una red o tejido empresarial sólido en torno al ámbito de las macroalgas». Así lo indicó el catedrático Robaina sobre este proyecto, con el que se quiere dar respuesta a la creciente demanda mundial de productos sostenibles y renovables, a través del «inmenso potencial» de las algas.

I3-4-Seaweed está diseñado para impulsar el sector de las algas, una «versátil» materia prima que ofrece una amplia gama de aplicaciones, desde alimentos y cosméticos hasta bioplásticos y productos farmacéuticos. El reto está en alinear los recursos y conocimientos de seis países europeos clave y garantizar un enfoque colaborativo y holístico.

Acciones

Entre sus acciones figura vincular y apoyar seis casos de inversión para desarrollar tecnología y productos derivados de las algas, que incluyen la producción de pigmentos de las algas marinas en Irlanda o de nuevos productos alimenticios a base de algas en Bélgica y los Países Bajos. En España, los socios del proyecto desarrollarán bioestimulantes menos contaminantes, utilizando extractos de algas marinas para ayudar al crecimiento de los cultivos sin dañar el entorno natural. Por su parte, los casos de inversión portugueses incluyen cosméticos sostenibles a base de algas marinas, así como nuevas tecnologías de control para aumentar el rendimiento y la eficiencia en las granjas de algas marinas.

Los socios, expertos en investigación y consultoría de los países participantes, apoyarán los casos de inversión con recursos técnicos y empresariales, y la colaboración entre regiones será un enfoque central.

«De los seis casos sobre los que vamos a trabajar, cuatro son empresas ya en marcha, una que produce fertilizantes, otra que produce algas estrictamente (biomasa), y dos que utilizan las algas para fabricar productos de alimentación, por ejemplo, hamburguesas vegetales o proteína vegetal. Estas cuatro empresas ya están implantadas, y hay que ayudarlas a avanzar y a que alcancen los estándares de penetración en el mercado definidos en el proyecto», informó el investigador, especialista en fisiología y biotecnología vegetal marina, del grupo de Biología Integrativa y Recursos Biológicos del IUNAT-ULPGC.

Inteligencia artificial

Las otras dos iniciativas sobre las que se trabajará son completamente nuevas, se trata de dos retos en los que se parte de cero. Por un lado, figura la creación de una incubadora de algas, un centro hatchery (criadero) de referencia donde recibir en cualquier momento asistencia y tener acceso al desarrollo de las primeras pruebas para poner en marcha el cultivo de algas. La segunda consiste en desarrollar con inteligencia artificial (IA), modelos para reproducir digitalmente una granja de producción de algas «y poder manejar en ese gemelo digital, los parámetros y las pruebas necesarias a priori, para establecer el cultivo con todas las garantías».

Al mismo tiempo, I3-4-Seaweed contempla 30 ayudas financiera de hasta 60.000 euros cada una, dirigidas a 30 nuevas empresas y pymes dedicadas a las algas marinas en las regiones de los socios, para apoyarlas en el desarrollo de soluciones sostenibles basadas en las algas marinas y hacer frente a los desafíos a los que se enfrenta el sector, al tiempo que se les proporciona apoyo formativo específico. «Se trata de un paquete de ayudas para que 30 empresas puedan recibir un empuje económico, para que innoven y avancen en la producción de algas o productos derivados. Con todo ello, el objetivo final es dejar definitivamente establecida una red o ecosistema industrial basado en las algas en Europa, pasar de las ideas a hechos tangibles», apuntó el catedrático Rafael Robaina, que ya ha iniciado los contactos con organismos como el Cabildo de Gran Canaria o la Cámara de Comercio para propiciar que las relaciones que se establezcan en el desarrollo de este proyecto contribuyan a consolidar alguna empresa de producción de macroalgas y sus derivados en Canarias.

Paquetes de trabajo

El grupo de investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, como socio experto en investigación en macroalgas marinas, además de participar en muchos de los siete paquetes de trabajo, coordinará dos de ellos: el número dos, el más científico-técnico de todos, donde se hará acopio de toda la información necesaria para saber qué especies cultivar, quién, cuál es el mercado de las empresas europeas, cuáles son las tareas que hay que hacer para poner en marcha una instalación...; y el cuatro, dirigido a revertir en documentos toda la información necesaria para establecer el negocio.

«En definitiva, el objetivo es generar una industria fuerte sustentada en las algas marinas, a base de facilitarles todo el conocimiento que hay en torno a esto, con documentos que sean realistas, de tipo económico-empresarial, para que las empresas sepan a qué se enfrentan, cuáles son los riesgos, la inversión que hay que hacer... No se trata de una perspectiva estrictamente científica, sino también empresarial y económica para que tenga futuro», concluyó el investigador del IUNAT-ULPGC. 

Campañas de sensibilización

Se ha constatado que los productos a base de algas no gozan de reconocimiento generalizado entre la población de las regiones destinatarias, por lo que el proyecto europeo I3-4-Seaweedn en el que participan investigadores de la ULPGC bajo la coordinación de Rafael Robaina, pondrá en marcha campañas de sensibilización para mostrar el potencial de los productos a base de algas y las oportunidades que ofrecen en innovación. Las sesiones de colaboración con líderes del sector y los estudios de casos que demuestren la aceptación de los productos de algas por parte de las organizaciones «aportarán pruebas y contenidos que ayudarán a ampliar este mercado apasionante y en rápido crecimiento». I3-4-Seaweed está coordinado por F6S, la principal plataforma global para que los emprendedores crezcan juntos. | M. J. H.

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