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Educación

Elsa Verdú, la «maestra de maestros» que vivió entregada a su profesión

La exdirectora del IES Pérez Galdós, fallecida el pasado 4 de octubre, consiguió instaurar el Bachillerato de Artes en el instituto

Músico de profesión, se licenció por libre en el conservatorio a los 17 años

Su hija, la periodista Daida Rodríguez, la describe como una mujer «pionera, de carácter fuerte, con gran capacidad de liderazgo»

Elsa Verdú al piano.

Elsa Verdú al piano. / LP/DLP

Martina Andrés

Martina Andrés

Las Palmas de Gran Canaria

Elsa Guadalupe Verdú Quintana hablaba muy bien desde que era muy pequeña, lo que le permitió, a sus cuatro años, poder mostrar su asombro a su madre cuando vieron un piano mientras paseaban por la calle.

-Mamá, mamá, qué cosa más bonita.

-¿Te gusta el piano?

-Sí, es muy bonito.

Este intercambio de palabras que tiene más de siete décadas lo recuerda Daida Rodríguez, periodista de Televisión Canaria e hija de esa niña de dos años que quedó fascinada por la belleza de las teclas blancas y negras. Esta conversación lejana fue la que llevó a Verdú a sacarse la carrera de música por libre en el conservatorio a los 17 años, a ser el número uno de su oposición en 1985, a ser largo tiempo presidenta del tribunal de oposiciones, a ser directora del IES Pérez Galdós durante 11 años, a formar a maestros y a maestras por todo el Archipiélago tras la aprobación de la ley educativa de aquellos años -la LOGSE, que entró en vigor en octubre de 1990- en los que ejerció su profesión. La que la condujo, en definitiva, a llevar una vida entregada a su trabajo que la apasionaba y le ocupaba casi todo su tiempo.

«El poco que le sobraba, lo usaba para decorar la casa en Navidad. Era su mayor afición en el mundo», rememora su hija. «El árbol medía 4,80 metros, te recibía un Papá Noel de 1,80, una ciudad navideña sobre el piano de cola. Mucha gente pasaba por allí como si fuera un lugar de peregrinaje».

Una mujer pionera

Pero Elsa Verdú era inspiración tanto en la época navideña como durante el resto del año. Madre de tres hijos y cocinera excepcional, lidió con la conciliación en una época en la que ser como ella era ir a contracorriente. «Fue una mujer pionera, de carácter fuerte, con gran capacidad de liderazgo», cuenta su hija, a la que todavía le cuesta hablar en pasado debido a lo reciente del fallecimiento de su madre el pasado cuatro de octubre.

«Yo me recuerdo debajo del piano escondida, escuchándola tocar. Le gustaban mucho Bach y Chopin. Tenía una capacidad impresionante de oído, de escuchar cualquier pieza, de ver los errores de cualquier músico. Ella siempre decía que no le gustaban mucho los músicos de la escuela oriental, decía que eran demasiado perfeccionistas y que les faltaba pasión. Le gustaban más los músicos que, aunque cometieran pequeños errores, fueran más expresivos y comunicaran más. Yo trabajo en comunicación, pues ella comunicaba a través de la música, le gustaba más este tipo de expresión», apunta la periodista de Televisión Canaria.

Tanto le gustaban a Verdú la música y las manifestaciones artísticas que fue la impulsora del Bachillerato de Artes en el Pérez Galdós. «Lo convirtió en un sitio referencia», cuenta Rodríguez. También obtuvo la Cátedra de Música gracias a «un proyecto que presentó que utilizaba todo lo que era la etnografía y la música en Canarias», en palabras de su hija.

Llegada al Galdós

Cuando Elsa Verdú llegó al IES Pérez Galdós, su director era Jesús Torrent. Amigo de la exdirectora, él también la recuerda con un cariño infinito: «Fue un cambio total. Cuando llegó rápidamente planteó que tenía que tener un espacio, porque no había aula de música. Lo arreglamos, porque había un espacio que había sido capilla y no se usaba. Elsa era una persona muy trabajadora y, cuando elegía a sus amigos, lo primero que veía era si trabajaban o no», rememora entre risas el también exdirector del instituto.

«Fue una gran profesional, era una persona muy culta que conocía muy bien la historia de la música», añade.

Torrent también cuenta que cuando Verdú cogió la dirección del instituto, el panorama no era muy halagüeño. «Fueron años duros al principio, había problemas. Ella tenía mano izquierda y los resolvía bien. Cuando alguien tenía un problema, ella iba y le preguntaba. Fue una gran directora y sacó muchas cosas adelante. Tenía una valía extraordinaria».

Además de ser una gran directora, Verdú también fue una profesora con creatividad e iniciativa. Así lo demuestran las anécdotas que narra su hija sobre las ocurrencias de su madre, como la de forrar la clase con mapas del mundo y recorrer todos los países escuchando su música o la de que el examen final de un año fuera el juego de mesa de Alfredo Kraus. «Se concentraba mucho en intentar encontrar el talento de las personas y en la forma de expresarse. Buscaba enseñar de forma diferente y de una manera alternativa, sin perder por ello profundidad o conocimiento», apunta Rodríguez.

Elsa Verdú llevó adelante a su familia, junto a Juan José María Rodríguez Pérez -su compañero durante 54 años- y también un instituto de 2.000 alumnos. Enseñó a aprender y enseñó a enseñar, formando a profesores por todas las Islas del Archipiélago al ser pionera de la LOGSE y de lo que se conoció como bachillerato experimental. Una mujer amante de la música, la navidad y del trabajo bien hecho al que, día tras día, y noche tras noche, se entregó por completo.

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