La educación que fomenta la inclusión social en Canarias recibe premio
Las distinciones Viera y Clavijo reconocen, entre otros logros, la labor de integración desarrollada por el CIFP Tony Gallardo y por la docente y directora jubilada Natalia Fajardo, que estuvo 20 años al frente del IES Marina Cebrián

Natalia Fajardo, docente y directora del IES Marina Cebrián durante 20 años, ya jubilada. / LP/DLP

A Natalia Fajardo, directora ya jubilada del IES Marina Cebrián (Tenerife), y a Agar García, directora del CEIP Tony Gallardo (Gran Canaria), las separan 17 años, pero les une su dedicación en cuerpo y alma a la labor docente. Desde el barrio de Taco de La Laguna y Las Coloradas, en Las Palmas de Gran Canaria, ambas han tratado de ofrecer desde las aulas una respuesta a necesidades sociales de su entorno. Su compromiso con la educación como herramienta de integración, entre otros logros, les ha valido el máximo reconocimiento educativo de las islas: el Viera y Clavijo.
El IES Marina Cebrián se ha convertido en un referente en un barrio periférico con dificultades socioeconómicas, sobre todo, gracias al esfuerzo y el empeño de Fajardo por abrirse a su entorno social desde que llegó como docente, en 2001, a un centro que ni siquiera existía físicamente. Cuando se preveía inaugurar el nuevo edificio dos años después, ya como directora, tuvo que empezar desde cero. "Siempre digo que era como montar mi casa en ese sentido, porque literalmente me dieron las llaves, un poco de presupuesto para ponerlo en marcha y hubo que hacer de todo en él, desde montar muebles, a contratar agua, luz, teléfonos, alarmas, etcétera", recuerda.
Su objetivo desde que asumió las riendas fue siempre ampliar las enseñanzas, mejorar el rendimiento y, sobre todo, reducir el absentismo escolar. Todo ello en un entorno difícil. "Un gran porcentaje de las familias presentaba problemas socioeconómicos. Se veía reflejado también por el porcentaje tan alto de niños que tienen ayudas y desayunos. Entonces, no es tan fácil lidiar con ese tipo de problemas sociales. Pero al centro yo creo que el barrio lo quiere mucho y lo respeta como tal, como institución", apunta Fajardo.
Cruzada contra el abandono
Para ello, entendió que debía hacer todo lo posible para que el alumnado acabara la ESO, con medidas de atención a la diversidad, con programas de mejora de la convivencia o los estudios de diversificación curricular. También, otras iniciativas como abrir el centro en horario de tarde que el alumnado que carece de espacios de estudios o tuviera dificultades en casa. "Es importante que los estudiantes entiendan el centro como suyo, es una manera de hacerlos partícipes y ahí hemos tenido el apoyo del Ayuntamiento de La Laguna", relata.
Por ello uno de sus mayores empeños fue poder incluir el bachillerato en la oferta formativa, que llegó en 2018, tras muchos años solicitándolo, para que el alumnado que creció en el centro pudiera continuar y mitigar el riesgo de abandono, "que sabemos que no acaba bien". Porque para Fajardo, el éxito educativo es, precisamente, "ese alumno que no abandona, que se mantiene y que finaliza, que ha conseguido una meta".
De forma paralela, el instituto fue creciendo y participando en proyectos de ámbito nacional, de cooperación territorial entre otras comunidades que incluían intercambios de estudiantes, hasta el Erasmus+, además de iniciativas de igualdad o de medio ambiente.
Instituto familiar
Fajardo agrega es fundamental el trabajo cercano, al ser un instituto que ronda los 300 alumnos. "El IES Marina Cebrián es muy familiar porque prácticamente todo el profesorado sabe el nombre de todos los alumnos, conocemos a los padres, a la familia, y eso hace que sea muy cercano. Y yo creo que eso también favorece ese sentimiento de que el centro es de ellos. Ese sentimiento lo tienen los niños, la familia, y cuando el claustro se consolida también es mucho más cómodo porque las familias conocen al profesorado", abunda.
En este sentido, remarca la importancia de contar con "un equipo de trabajo comprometido y que siempre creíamos en lo mismo: que el centro habría que abrirlo y había que trabajar para que el alumnado quisiera estar en él, quisiera continuar los estudios y, sobre todo, que durante su tiempo allí estuviese a gusto y desarrollando su potencial".

Agar García, directora del CIFP Tony Gallardo. / LP/DLP
Personas migrantes
En otro contexto, el de la realidad migratoria del Archipiélago entre 2019 y 2021, cuando se produjo un aumento de la llegada de personas desde África que cruzaban la ruta migratoria atlántica, la más peligrosa del mundo, la educación también ofreció una respuesta. Ante el aumento de alumnado de menores extranjeros no acompañados escolarizados en el CIFP Tony Gallardo, García y su equipo detectaron "la falta de apoyo brutal" ante las barreras comunicativas, que a su vez generaba el aislamiento a esos estudiantes.
Entonces, surgió el proyecto Navegando con la Básica, desarrollado por los tres ciclos formativos de grado básico del centro, que consistió en la construcción conjunta de una embarcación. "Nos dimos cuenta que trabajando por aprendizaje basado en proyectos, conseguimos acercar al alumnado, disminuir el absentismo escolar y mejorar las tasas de promoción y titulación del alumnado", explica García. Esta iniciativa le valió numerosos reconocimientos, tanto de ámbito regional como nacional, como buena práctica educativa. "Siendo al final nuestra seña identidad, porque , es nuestra idiosincrasia y es algo que hemos generado nosotros, que ha salido de nuestras entrañas, de nuestras raíces", subraya García.
El CIFP Tony Gallardo sufrió una profunda transformación desde que García asumió el liderazgo en 2019. Inspirada por los ejemplos de formación profesional en el País Vasco. "Me propongo cambiar la visión y transformar el centro, para que el alumnado estuviera en un espacio mucho más adecuado y que estuviera a la altura, no solo limpio y ordenado, sino que también goce de un prestigio y una calidad" resume García.
Transformación
Junto a un equipo comprometido, el CIFP Tony Gallardo mejora su estética, adecúa sus espacios y talleres a lo que se simula en una empresa, introduce metodologías innovadoras y tecnología puntera. "Fuimos transformando lo que somos ahora, un centro integrado de formación profesional", agrega. En 2019, había unos 380 alumnos. A día de hoy, tiene 872 matriculados, pasando de tres a siete familias profesionales.
"A lo largo de todos estos años lo que quieres es crear un espacio donde estés a gusto, donde estés cómodo, donde estés bien. Donde al final el alumnado cuando venga quiera venir a estudiar. Que ese espacio sea por y para el alumnado y que esté a la vanguardia de lo que realmente es la sociedad hoy en día y de todos los avances tecnológicos e innovadores que hay", indica García.
Tanto Fajardo, licenciada en Biología, como García, en Ciencias del Deporte y Actividad Física, consiguieron plaza fija muy jóvenes, lo que les permitió tener estabilidad para dedicarse por entero a su oficio con pasión y entrega. "Es un trabajo y se hace con dignidad y respeto y está muy bien, pero cuando además hay alma y hay vocación, hay mayor disfrute en el trabajo y tu recompensa es mayor", reivindica Fajardo. "Cuando amas lo que haces y crees en lo que haces, pues todo sale por inercia", concluye García.
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