Intoxicaciones alimentarias, un peligro que crece en verano
Los casos se incrementan un 30% en esta época como consecuencia del calor, que favorece la proliferación de bacterias

Varios alimentos en una mesa. / Europa Press
La llegada del verano y el aumento de las temperaturas van de la mano de un incremento de las intoxicaciones alimentarias. Y es que el calor favorece la proliferación de bacterias y otros microorganismos en los alimentos, sobre todo cuando no se manipulan o no se conservan de forma adecuada. De hecho, en esta época del año, estos cuadros clínicos crecen un 30%. Así lo pone de manifiesto la doctora Guadalupe Niño, jefa del servicio de Urgencias del Hospital Universitario Vithas Las Palmas. «Una de las intoxicaciones más frecuentes es la salmonelosis, que la provocan las bacterias del género Salmonella. La causa más común es la ingesta de huevo crudo o mal cocido, o bien, de mayonesa que se deja fuera de la refrigeración», explica la facultativa. Sin embargo, también puede producirse a la hora de comer pollo o mariscos poco cocinados o que hayan sufrido una ruptura de la cadena de frío.
El peligro también está presente cuando estos productos están expuestos al calor durante un tiempo prolongado, pues se trata de un factor que favorece el crecimiento de estos patógenos. Otra de las bacterias que puede causar intoxicaciones alimentarias es la Escherichia coli, a menudo asociada a la carne molida en mal estado. «Otros gérmenes como el Clostridium o el Campylobacter, también pueden estar presentes en los alimentos y provocar los síntomas característicos de las intoxicaciones», anota la especialista.
Pero, ¿cuál es la sintomatología característica de estas afecciones? Básicamente, se compone de fiebre súbita, diarrea, dolores abdominales, cefaleas, cansancio, náuseas y vómitos. «Suele comenzar a las pocas horas de haber consumido los alimentos contaminados, o incluso, es posible que debute al cabo de unos días. Lo habitual es que dure unas 72 horas», advierte.
Cuándo acudir al médico
Según la doctora Niño, es fundamental acudir al médico si la fiebre es muy alta, la diarrea se presenta con sangre, los vómitos son persistentes y existen signos de deshidratación severa como retención de orina y mareos. Los grupos poblacionales más vulnerables son los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos, los pacientes crónicos y los que siguen tratamientos de quimioterapia. Al listado se suman las personas inmunodeprimidas y aquellas que acaban de salir de un proceso infeccioso grave.
Para garantizar la seguridad, los alimentos deben estar fuera de la nevera en verano el menor tiempo posible. Los productos como la mayonesa, en cambio, no deberían romper nunca la cadena de frío. «En el caso de la carne molida y el pollo, hay que decir que si están bien cocidos pueden permanecer unas pocas horas fuera de la cadena de refrigeración. Pasado ese tiempo, no se deben consumir en ningún caso», aconseja la responsable del servicio de Urgencias del citado hospital capitalino. Además, hay que mantener una correcta higiene de manos para manipular los alimentos y no consumir lácteos caducados, pues también pueden estar contaminados con bacterias peligrosas.
Asimismo, es esencial lavar muy bien las frutas y los vegetales, ya que no están exentos de riesgos. Tanto es así, que las bacterias como la E.coli, la Salmonella y la Listeria pueden contaminarlos. «Otro de los aspectos que se deben tener en cuenta es que hay que tener muy bien desinfectados los utensilios de cocina. Esto incluye tanto la tabla de cortar como los cubiertos que vayamos a emplear mientras cocinamos», apunta la doctora Guadalupe Niño.
La especialista recuerda que existen envases que ayudan a conservar mejor los alimentos, unos recursos que son imprescindibles en esta estación. «Es importante utilizar tapers homologados y tapar muy bien los productos. Si queremos que la comida se mantenga en buen estado, no podemos recurrir a cualquier tipo de recipiente», subraya la médica, que invita a extremar las precauciones.
Señales claves
El olor y el color de los alimentos son señales claves para determinar si se encuentran o no en buen estado. «Estas condiciones pueden cambiar en apenas dos o tres horas si los productos están expuestos a un calor extremo, por lo que es muy importante prestar atención a estos detalles», manifiesta la doctora Guadalupe Niño, que adelanta que, por ahora, no se ha percibido un aumento de los casos de intoxicación en las Urgencias del centro en el que trabaja. «La previsión es que haya un incremento cuando suban las temperaturas», comenta la facultativa.
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