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Los avistamientos de osos se consolidan en los Pirineos: "Los datos demuestran que la convivencia es posible"

Los grandes carnívoros reconquistan Europa: más ejemplares y nuevos territorios

Osos avistados este año en el Val d'Aran

Osos avistados este año en el Val d'Aran / Depana

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Guillem Costa

Barcelona

El oso pardo sigue ganando terreno en los Pirineos. Esta primavera, naturalistas de DEPANA y la Fundación Oso Pardo (FOP) han identificado al menos 15 ejemplares distintos en el Val d’Aran, fruto de un seguimiento coordinado por Marc Alonso. "Se demuestra una vez más que el oso puede ser compatible con actividades humanas si se trabaja para ello", defiende el experto.

Durante el trabajo de campo, se han podido grabar animales a larga distancia, sin interferir en su comportamiento natural. El hecho de haber avistado a machos, hembras, cachorros y osos jóvenes en dispersión evidencia cómo se ha asentado este plantígrado en la zona, sobre todo en el Aran y el Pallars Sobirà. En estos momentos, la especie está ya en fase de dispersión.

La población total de osos en todo el Pirineo se estima ya en 96 individuos, 47 de ellos en Catalunya. Solo durante el año pasado se contabilizaron 10 nacimientos en territorio catalán. La especie, catalogada como "en peligro de extinción", goza de protección prioritaria en la normativa europea. Para las entidades conservacionistas, su presencia es una oportunidad para reforzar la biodiversidad y fomentar un modelo de ecoturismo responsable, como ya ocurre en otras zonas montañosas de Europa, como la cordillera Cantábrica.

Más medidas

Pero la expansión de la especie exige también mayor coordinación y sensibilidad, consideran DEPANA y la FOP. Ambas plataformas impulsan acciones de convivencia dirigidas a sectores como la ganadería, la caza, el turismo o la fotografía de fauna. La primavera, en concreto, es una época delicada, ya que coincide el celo con la presencia de hembras acompañadas de crías.

"Este año, en determinados puntos del Val d'Aran hemos visto a 50 personas concentradas observando a los osos", cuenta Alonso. "Esto nos obliga a extremar la precaución y a regular la actividad, puesto que cada vez más gente viene a los Pirineos para ver osos", añade. El especialista también opina que es necesario regular el acceso en zonas de oso, en especial en mayo y junio, para que nadie entre ahí. Otro problema, son los aficionados que instalan cámaras de fototrampeo de manera ilegal.

Ataques

"La presencia de este gran mamífero, tan simbólico como vulnerable, es una oportunidad única para recuperar el equilibrio entre naturaleza y actividad humana en el Pirineo", destacan las entidades. Para ello, subrayan, es imprescindible reforzar la colaboración entre las administraciones.

Es cierto que ha habido tres ataques puntuales a la ganadería. "En uno de los casos, no se aplicaban medidas de protección; en el otro, el pastor no se encontraba en la zona", puntualiza Alonso. Actualmente, la Generalitat de Catalunya aplica medidas para prevenir daños a la ganadería extensiva, como la agrupación de rebaños, el uso de cercados electrificados y perros de guarda, además de compensaciones económicas.

DEPANA y la FOP mantienen contacto estrecho con el Conselh Generau d’Aran, pero piden que su labor vaya de la mano de todos los organismos responsables. "El oso pardo no solo es un símbolo natural del Pirineo: es un indicador de salud ecológica y una oportunidad para avanzar hacia un desarrollo rural más sostenible", recuerda DEPANA.

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