Un estudio abre una vía para predecir el pronóstico del ictus
Juan Francisco García, residente del cuarto año de Neurología en el Doctor Negrín, ha identificado un biomarcador capaz de anticipar la evolución clínica de los accidentes cerebrovasculares

Juan Francisco García. / LP/DLP
Un estudio liderado por Juan Francisco García, médico residente del cuarto año de Neurología en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, abre una nueva vía para predecir el pronóstico y la gravedad del ictus, gracias a la identificación de un biomarcador capaz de anticipar su evolución clínica. El trabajo, publicado en la revista Stroke, se enmarca dentro de las líneas que desarrolla en el programa de doctorado en Investigación en Biomedicina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). «En concreto, me centré en estudiar las células progenitoras endoteliales, que se originan en la médula ósea y ayudan a reparar los vasos sanguíneos dentro del cerebro. Para ello, hubo que cuantificarlas en diferentes períodos temporales del ictus isquémico: a las 48 horas, a los siete días y a los tres meses», explica.
El objetivo era correlacionar los resultados con la gravedad y el pronóstico funcional de los pacientes que ingresan en la unidad del Ictus del Hospital Negrín. Tal y como detalla el sanitario, el recuento de estas células se llevó a cabo por medio de métodos cuantitativos y de cultivo celular. El siguiente paso fue analizar los datos a través de la escala NIHSS, que mide el grado de afectación neurológica, y la escala de rankin modificada (ERm), que evalúa el nivel de incapacidad o dependencia de los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular.
Las conclusiones del estudio evidenciaron que, al cuantificar las células a los siete días del ingreso hospitalario, los pacientes con niveles más elevados de células progenitoras endoteliales presentaban un menor grado de incapacidad física, una menor gravedad del ictus a los tres meses, y además, requerían una estancia hospitalaria más corta. «Sin duda, este marcador biológico juega un papel esencial para determinar el pronóstico de los afectados», asevera el doctorando.
El trabajo contó con una muestra de 126 personas. Pero, ¿cuáles fueron los criterios de inclusión? Básicamente, padecer un déficit neurológico agudo compatible con un ictus isquémico o hemorrágico, o bien, haber sufrido accidentes isquémicos transitorios. «La investigación se prolongó unos nueve meses. Después, entró en la fase de publicación, que requiere preparar un manuscrito detallado y someterlo a una rigurosa revisión por pares», comenta el autor, que destaca la importancia del esfuerzo colectivo.
Esfuerzo colectivo
«El estudio ha sido posible gracias al trabajo conjunto de diferentes áreas del hospital, desde mis directores de tesis hasta el personal de Urgencias, enfermería, laboratorio y planta. Todos han tenido un papel esencial», remarca el residente.
Ahora, el reto es corroborar estos hallazgos a gran escala. «Los resultados son prometedores, pero aún queda mucho por recorrer. Necesitamos una validación externa , extrapolar los datos obtenidos a otros hospitales y contar con la participación de otros pacientes», indica Juan Francisco García.
Asimismo, para poder aplicarlos en la práctica clínica, es necesario disponer de kits automatizados de cuantificación celular para aumentar la eficiencia y la rapidez. «También es esencial que haya una excelente coordinación entre los servicios de Neurología, Análisis Clínicos y la unidad de Investigación. Solo así, podría establecerse un circuito organizativo adecuado para que los pacientes puedan obtener el mayor beneficio», añade.
García confiesa que su intención siempre ha sido compaginar la práctica clínica con la investigación. A lo largo de su formación como neurólogo, este interés se ha consolidado y se ha orientado hacia el estudio del ictus
«Desde que empecé la especialidad, quise entender la enfermedad cerebrovascular desde el punto de vista clínico y molecular, averiguar si existen biomarcadores que contribuyan a predecir pronósticos o si hay marcadores para determinar la gravedad del ictus», cuenta el médico grancanario, que además afirma que su proyecto ha contado con la aprobación del comité de ética y se ha desarrollado bajo unos de calidad científica.
Labor investigadora
El trabajo realizado por Juan Francisco García es fruto de una tesis doctoral por compendio de publicaciones. Según informa el médico, que cursa el tercer año del programa de doctorado en Investigación en Biomedicina de la ULPGC, hace dos años publicó un artículo teórico que incluye una revisión sistemática y un metaanálisis en el que se examinan diferentes investigaciones internacionales previas sobre el comportamiento de estas células. «La investigación es una tarea fundamental. Solo a través de ella, podemos ofrecer avances a nuestros pacientes», asevera el sanitario.
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