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Naturaleza

Las orcas entran en las rías gallegas para comer pulpo

El BDRI documenta la presencia de los cetáceos alimentándose del cefalópodo y tirando de las nasas. La comunidad científica se muestra maravillada con los últimos avistamientos en Arousa

Dos de las orcas identificadas por el BDRI.

Dos de las orcas identificadas por el BDRI. / BDRI

Manuel Méndez

Arousa

La expectación generada el sábado por la presencia de grupos de orcas a la altura de Faro Corrubedo, entre Sálvora y A Illa de Arousa y cerca del conocido como Baixo dos Esqueiros, en la costa de la Península de O Grove, ha sido enorme.

Lo sigue siendo días después, ya que las orcas continúan en aguas gallegas. Y lo mejor de todo es que no están solas, sino acompañadas de ballenas azules, calderones y rorcuales como los observados ayer a bordo del barco escuela «Chasula».

Esa expectación aumenta, más si cabe, al conocerse los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI), tanto observando en directo y durante horas el comportamiento de las orcas como analizando hasta el más mínimo detalle de los vídeos y fotografías tomados.

La orcas estudiadas el sábado en la ría e identificadas por el BDRI.

La orcas estudiadas el sábado en la ría e identificadas por el BDRI. / Bruno Díaz / BDRI

En base a todo ello, su director, Bruno Díaz López, da cuenta de lo que califica de «gran descubrimiento»: las orcas no solo se desplazan persiguiendo a su presa favorita, el atún rojo del Atlántico, sino que se introducen en rías como la arousana para capturar cefalópodos.

Y no solo calamares, que son el alimento preferido de los calderones grises que estos días acompañan a las orcas, sino también pulpo. «¡Les encanta el pulpo!», exclama el investigador.

«Estamos en condiciones de comunicar un avance relevante sobre el comportamiento de las orcas en Galicia», indicaba esta misma mañana el propio Bruno Díaz López, doctor en Ecología por la Universidad de Burdeos.

Un enigma

«Gracias a los avistamientos realizados estos últimos años y durante el fin de semana en la ría de Arousa -manifiesta-, hemos resuelto un enigma recurrente: las orcas penetran en las rías para alimentarse de pulpos».

De este modo explica que el sábado «se observó un grupo de siete orcas, compuesto por un macho adulto, varias hembras, juveniles y una cría de corta edad, que mostraban un patrón conductual idéntico al registrado el año anterior en otro grupo que también recaló en Arousa y del que formaban parte algunos de estos ejemplares, pero no todos».

Así, el BDRI concluye que «las series de inmersiones verticales largas y repetidas, los cambios de rumbo, ascensos controlados y pausas breves de ventilación» son propios del método de caza de los depredadores de cefalópodos.

Un comportamiento propio de cetáceos teutófagos, es decir, aquellos que, como el calderón gris, basan su dieta en calamares, que generalmente cazan en aguas profundas.

Tienen fotos que lo prueban

Pero eso no es todo, puesto que los investigadores del BDRI también observaron cómo las orcas tiraban de las nasas del pulpo caladas dentro de la ría.

Por si había alguna duda, «nuestra hipótesis quedó plenamente confirmada al documentar visualmente a ejemplares emergiendo con pulpos en la boca», sentencia Bruno Díaz López desde O Grove, donde se encuentra la sede del BDRI.

«Este hallazgo explica la reiterada entrada de orcas en la ría de Arousa en los últimos tres años, y concuerda con testimonios históricos de pescadores de Aguiño que describían incursiones similares en siglos pasados», reflexiona.

Para terminar diciendo que «al margen de alimentarse de su presa principal en mar abierto, como son los túnidos, las orcas saben aprovechar las oportunidades tróficas costeras, en este caso centrándose en el pulpo».

Dos de las orcas vistas el sábado.

Dos de las orcas vistas el sábado. / BDRI

Abundando en todo esto, hay que insistir en que el calderón gris, también conocido como delfín gris o delfín de Risso (Grampus griseus), se ha dejado ver durante el fin de semana en Arousa, lo cual parece confirmar la abundancia de cefalópodos que habría atraído a las orcas.

El delfín de Risso alcanza los 3,5 metros de longitud y 350 kilos de peso, caracterizándose por tener una cabeza globosa y abundantes marcas alargadas de color blanco en su cuerpo.

Como se explicaba anteriormente, esa especie fue localizada ayer, junto a ballenas azules y rorcuales, por cuantos viajaban a bordo del barco escuela «Chasula».

Isidro Mariño, el patrón de esta aula flotante de naturaleza, que además es parte activa de la divulgación internacional del Parque de las Islas Atlánticas de Galicia, confirma que las expediciones realizadas durante el fin de semana resultaron un éxito rotundo, ya que tras observar muy de cerca a las orcas, que llegaron a acariciar el casco del «Chasula», los viajeros a bordo se toparon con la majestuosa imagen del animal más grande del planeta, también a la altura de la isla de Sálvora, pero en este caso fuera de la ría.

Concretamente, en una zona situada entre la isla arousana y Ons que es rica en alimento y donde las ballenas azules se dejan ver, cada vez en mayor cantidad, como se ha comprobado en los últimos veranos.

Una ballena azul estudiada por los miembros de Cemma a bordo del Chasula.

Una ballena azul estudiada por los miembros de Cemma a bordo del Chasula. / Alfredo López / Cemma

Lo mismo puede decirse de los calderones y rorcuales, cuya creciente presencia en las Rías Baixas confirma la recuperación de antiguas rutas de migración de los cetáceos que se habían dado por perdidas a raíz de la indiscriminada caza ballenera del siglo pasado.

Pero los grandes mamíferos marinos están volviendo y generando impactantes y esperanzadoras imágenes, a veces nadando y alimentándose en solitario y en otras ocasiones desplazándose en grupo, también acompañados de los más conocidos y habituales delfines comunes y de los delfines mulares (arroaces).

Comunidad científica

Además se están encontrando con mayor frecuencia porque cada vez son más numerosos y sofisticados los medios dedicados al estudio de su ecología y comportamiento.

Las imágenes de las orcas vistas el sábado, por ejemplo, están siendo estudiadas tanto por el BDRI como por los expertos que iban a bordo del «Chasula», entre ellos integrantes de la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma).

Los mismos, por cierto, que el ayer pudieron disfrutar de la presencia de ballenas azules frente a las Rías Baixas gracias a su proyecto de embarques participativos, desarrollado en colaboración con Chasula Aves/Chasula Birds y Buceo Finisterre.

«Con este son ya diez años seguidos con registros de la especie en el norte de España, después de un período de 30 años de ausencia», esgrimen en la Cemma, que participa en un proyecto de observación de cetáceos con fines científicos avalado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España.

También del Grupo de Trabajo Orca Atlántica (GTOA), se ocupa del seguimiento de las orcas, en su afán por contribuir a la conservación y gestión de la especie, acercando al ciudadano información actualizada sobre su ecobiología, las interacciones con embarcaciones y las medidas de seguridad o prevención a adoptar por los navegantes.

De ahí programas como el «FriendSHIP Orcas», en el que se explica que la orca ibérica «migra desde el estrecho de Gibraltar hacia el Norte en verano, ya que es por donde se mueve , el atún rojo del Atlántico», mientras que durante el otoño «se abren en abanico desde el Norte hacia aguas profundas».

Ya en invierno «vuelven a la zona del estrecho de Gibraltar, donde permanecen hasta final de primavera, volviendo a repetirse el ciclo», en palabras de los expertos, sabedores de que «los movimientos y migraciones realizadas por las orcas son difusos, por lo que puede que no viajen todos los grupos juntos, sino que se desplazan progresivamente, dependiendo siempre de sus presas».

Esas orcas son las que se conocen coloquialmente como «Gladis», que proviene del término «gladiadores», y a las que se define así por ser «ejemplo de lucha por la supervivencia».

«Hemos visto situaciones de auténtico peligro»

Tras la visita que las orcas hicieron a Arousa el sábado, y después de muchas horas siguiéndolas para poder estudiarlas de cerca, pero desde una distancia prudencial, el director del BDRI alerta del comportamiento de algunos patrones de embarcación.

De este modo trata de dejar claro que estos animales «pueden interactuar y causar daños a cualquier tipo de embarcación».

Y lo saca a relucir porque el sábado él y su equipo han podido presenciar «situaciones de auténtico peligro, pues si bien algunas embarcaciones hicieron caso de los avisos por radio y se alejaron, otras quisieron acercarse en exceso a las orcas, y no solo las molestaron, sino que corrieron un gran riesgo».

Así pues, tras destacar que «el sábado alguno de los barcos estuvo a punto de volcar por actuar de forma absolutamente imprudente e irresponsable», el investigador recuerda que la legislación vigente «obliga a mantenerse lejos de los mamíferos marinos».

"Estamos viendo montones de ballenas y delfines"

De mamíferos marinos también saben los pescadores y los bateeiros que trabajan a diario en el interior de la ría de Arousa, quienes se han acostumbrado a convivir con los delfines, especialmente con el mular o arroaz, que es abundante en estas aguas y llega a remontar el río Ulla hasta Catoira, en busca de anguilas y otra presas.

Los armadores y tripulantes que salen a faenar a la plataforma continental, una vez superada la isla de Sálvora, abundan en ello diciendo que están viendo «una gran cantidad de delfines –sobre todo comunes– y ballenas».

Especialmente en esta época del año, cuando las aguas calmadas favorecen la observación de los grandes cetáceos que se alimentan en la costa gallega.

Ayer por la tarde, sin ir más lejos, algunos marineros confirmaban a FARO, mientras faenaban frente a la ría de Arousa, que habían visto ballenas nuevamente, aunque sin atreverse a aventurar de qué especie se trataba.

«Incluso hemos visto algún ejemplar de pez luna pasando al lado del barco», relataba uno de los armadores de O Grove mientras la tripulación levantaba las caceas de nasas que habían largado de madrugada en aguas continentales.

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