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Canarias escapa de la gripe aviar por su situación geográfica

El catedrático de la ULPGC José Poveda afirma que la insularidad y la falta de grandes humedales protegen al Archipiélago de las aves migratorias que portan la enfermedad

Gallinas en un gallinero.

Gallinas en un gallinero. / Europa Press

Las Palmas de Gran Canaria

El aislamiento geográfico y la falta de grandes humedales están protegiendo a Canarias de las aves portadoras de la gripe aviar. Así lo pone de manifiesto José Poveda, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) e Investigador del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA). «Nuestras condiciones son muy favorables, pero no hay que bajar la guardia», anota.

Desde el pasado jueves, las granjas avícolas del Archipiélago mantienen confinadas a todas sus aves en el interior de sus instalaciones, una medida que es fruto de la orden ministerial que fue publicada ese mismo día en el Boletín Oficial del Estado (BOE) para prevenir la propagación de la influenza aviar en España. Hasta ese momento, Pájara era el único municipio canario que estaba incluido en el listado nacional de zonas de alto riesgo por el paso de aves migratorias, pero el aumento del peligro de expansión del virus ha llevado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a decretar el confinamiento de todas las aves de corral que se crían al aire libre en el país.

Ahora bien, ¿por qué se caracteriza esta patología? Tal y como explica el experto, se trata de una enfermedad muy virulenta causada por un ortomixovirus, un virus ARN que se clasifica dentro del género de la influenza A. «Normalmente, el biotipo H5N1 es el responsable de los brotes. En general, los virus gripales aviares evolucionan entre las aves silvestres anátidas y acuáticas, pero esta cepa ha ido pasando a la avicultura industrial y ha provocado focos y el sacrificio de aves en todo el mundo», detalla el catedrático.

Sin embargo, también se han detectado cuadros en mamíferos terrestres y marinos. «El virus entra en los mamíferos por vía aerógena, pero también puede hacerlo por vía oral o por el contacto directo con secreciones de animales infectados. Hay que tener en cuenta que unas altas concentraciones del patógeno logran enfermarlos, pero en la especie humana se han registrado casos puntuales y la transmisión de persona a persona es muy escasa», apunta Poveda.

Según indica, las aves silvestres suelen presentar una mayor resistencia frente a este microorganismo porque han tenido contactos previos con virus gripales. Las aves domésticas, en cambio, son más vulnerables. En ellas, la tasa de morbimortalidad se sitúa por encima del 99%. «El virus provoca una fase de septicemia y se replica por todo el organismo. Las aves se muestran abatidas e inapetentes, tienen las plumas erizadas y sufren diarrea y trastornos respiratorios», describe el investigador del IUSA, que además precisa que para detectar la afección es necesario tomar una muestra y realizar una PCR.

Aves migratorias

El experto pone de relieve que las aves migratorias están causando un gran impacto en las aves silvestres autóctonas en la Península. Estas, a su vez, afectan a los núcleos de producción industrial de aves. Con base en los datos que maneja el Ministerio de Agricultura, desde julio, se han notificado en España 14 focos de gripe aviar en aves de corral –la mitad de ellos en Castilla y León–, 53 en aves silvestres y otros cinco en cautivas. Hasta la fecha, ni España ni ningún otro país europeo ha registrado cuadros en humanos. No obstante, según el Ministerio de Sanidad, desde 2003 hasta el pasado junio se han reportado 985 casos en personas a nivel mundial y se han constatado 473 fallecimientos.

«La principal forma de transmisión humana se ha dado en trabajadores de naves industriales que han mantenido contacto directo con aves afectadas. Es fundamental que este sector poblacional utilice medidas de protección individual como trajes, gafas y máscaras especiales, sobretodo si participan en el sacrificio de aves, ya que hay una gran cantidad de virus que pueden entrar por vía aerógena», advierte José Poveda.

El catedrático de la ULPGC incide en que ya existen vacunas para prevenir los contagios entre las aves. La profilaxis se está utilizando, sobre todo, en países donde se producen brotes de forma reiterada. De momento, el Ministerio de Agricultura de España descarta la vacunación masiva por cuestiones de rentabilidad asociada al coste-beneficio. «Hace dos años, Francia puso en marcha un plan de vacunación para estas aves y ha conseguido disminuir de forma notable los focos en el país. En general, la dinámica de la producción industrial de aves está libre de influenza aviar sin vacunación. Por eso, cuando llega un ave silvestre e infecta una nave de producción industrial tienen que ser todas sacrificadas», concluye.

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