Entrevista | Norberto Santana Cirujano torácico
Norberto Santana: «Me gustaría seguir entrenando a cirujanos donde sea posible»
El especialista grancanario ha sido reconocido por la Sociedad Árabe de Cirugía Torácica por sus contribuciones pioneras en las operaciones mínimamente invasivas, el trasplante de pulmón y la formación de profesionales

El doctor Norberto Santana. / LP/DLP
¿Qué representa para usted este nuevo reconocimiento internacional que le ha concedido la Sociedad Árabe de Cirugía Torácica?
Para mí es un inmenso honor recibir este premio. Siempre que me reconocen con un galardón, lo primero que me pregunto es si realmente lo merezco, porque a lo largo de mi carrera he conocido a muchos profesionales que también lo merecerían. Lo cierto es que me siento muy feliz porque considero que es un reconocimiento a mi esfuerzo y a muchos años de carrera profesional. A lo largo de mi trayectoria, siempre he intentando ayudar a los pacientes y me he preocupado por introducir nuevas técnicas quirúrgicas. Además, uno de mis mayores desafíos es entrenar a cirujanos para que lleguen a ser mejores que yo.
Usted se ha consolidado como un referente en cirugía torácica mínimamente invasiva. ¿Cómo ha evolucionado esta técnica desde sus inicios y qué beneficios ofrece a los pacientes en la actualidad?
Ha evolucionado de una forma increíble. La práctica comenzó a realizarse en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid en 2004 para tratar los cánceres y en Canarias empezó en el Negrín en 2007. En ese momento, se hacían con varios puertos de entrada. Ahora bien, con el paso de los años, hemos pasado de hacer operaciones multiportales a hacerlas solo con dos y, finalmente, con uno, que es lo que se conoce como cirugía uniportal. De hecho, yo introduje una modificación de la técnica que se llama incisión perimamaria uniportal, que va destinada a las mujeres, y es una de las grandes innovaciones en el campo de la cirugía de mínima invasión. Ahora nos estamos moviendo hacia la cirugía robótica, pero sin dejar a un lado la cirugía mínimamente invasiva clásica. En realidad, va por el mismo camino, ya que empezamos haciendo cirugías robóticas con cinco o seis puertos y ya estamos consiguiendo poner todos los brazos a través de una sola incisión.
En el trasplante de pulmón, ¿cuáles considera que han sido los mayores avances en los últimos años y qué desafíos persisten en este campo?
El principal desafío del trasplante pulmonar sigue siendo el problema del rechazo del órgano a largo plazo, lo que se conoce como rechazo crónico. Tanto es así, que todos los esfuerzos que se realizan a nivel de investigación se enfocan casi siempre en este campo, intentando encontrar soluciones para mejorar la supervivencia de los pacientes cuando ya sufren este proceso. No obstante, se ha mejorado mucho en otros aspectos importantes como los cuidados preoperatorios y posoperatorios, así como la propia cirugía. Por lo que respecta a la supervivencia, hay que decir que ha aumentado un poco en los últimos 15 años y ya sitúa en torno al 60% a los cinco años a nivel internacional, pero el dato aún está lejos del que registra la supervivencia tras someterse a un trasplante de otros órganos como el corazón, por ejemplo, que alcanza entre el 75 y el 80%. ¿Por qué? Fundamentalmente, por el problema del rechazo crónico. Por tanto, aunque la técnica esté evolucionando y ya se estén empezando a hacer trasplantes de pulmón por vía robótica, el reto sigue siendo la prevención y el tratamiento del rechazo crónico para lograr aumentar la supervivencia.
«La formación suele ser un problema añadido en todos los sitios del mundo»
Su trabajo ha tenido un fuerte impacto en la formación de cirujanos en el mundo árabe. ¿Cómo ha sido esta experiencia y qué diferencias ha encontrado entre los enfoques quirúrgicos o los distintos sistemas de salud?
Ha sido una experiencia muy gratificante. Probablemente, mucho más de lo que podía imaginar. El sistema de salud en Oriente Medio varía mucho en función de cada país. Yo he tenido la fortuna de poder trabajar en varios. En Arabia Saudí, por ejemplo, el sistema de salud es muy maduro en comparación con otros territorios como Kuwait o los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, la formación suele ser un problema añadido en todos los sitios del mundo para que los cirujanos más jóvenes puedan acceder a estos programas. En 2017, cuando llegué a Arabia, puse en marcha el primer programa de formación para cirujanos torácicos de mínima invasión. Lo aplicábamos en animales y estuvo funcionando durante muchos años. Esto logró que los profesionales jóvenes se formaran y adquirieran conocimientos teóricos y prácticos en animales para que, cuando fueran operar a los pacientes humanos, tuvieran más habilidades.
¿Qué papel juega la colaboración internacional en la innovación y el perfeccionamiento de las distintas técnicas quirúrgicas?
La colaboración internacional es imprescindible para avanzar en la mejora de las técnicas quirúrgicas, pero es cierto que, normalmente, esto siempre empieza por un acto individual. Con esto me refiero a que un cirujano puede tener una idea que abra un nuevo abordaje. Esto dará paso a una fase de críticas y, más tarde, llegará la aceptación. Es entonces cuando la técnica se implementa y se integra al arsenal terapéutico. De ahí la importancia de la colaboración internacional.
Teniendo en cuenta su experiencia, ¿cómo se puede impulsar la innovación médica y la investigación sin descuidar la seguridad de los pacientes y la ética profesional?
Esto es algo que va inherente a la formación y la actividad profesional. En mi caso, me he movido mucho en la investigación traslacional, que es lo que enseño a los cirujanos más jóvenes. Este proceso consiste en identificar un problema, diseñar un estudio en animales, tratar de llevar una solución para aplicarla en estos y, si es satisfactoria, pedir las autorizaciones pertinentes para hacer ensayos clínicos en humanos.
¿Qué avances cree que transformarán la cirugía torácica y el trasplante pulmonar en el transcurso de la próxima década?
A nivel técnico, probablemente la cirugía robótica. Hay que tener en cuenta que la capacidad de maniobra que concede el robot es muchísimo mayor y más rápida que la que se puede conseguir con la cirugía de mínima invasión clásica, por lo que es aquí donde estarán los grandes avances.
¿Qué consejos daría a los jóvenes cirujanos que quieren seguir su camino?
Lo que les recomendaría es que estudien mucho. Además, tienen que saber que hay que sacrificar muchísimas cosas en la vida para llegar a ser un buen cirujano, dedicar mucho tiempo y no olvidar nunca que en cada cirugía que se realiza está la vida de una persona. Por tanto, cada intervención tiene que planificarse concienzudamente. También les aconsejaría que aprendieran tanto de los éxitos como de los errores y que intenten llevar a la investigación traslacional los problemas que se encuentren para poder descubrir en el futuro una forma de tratarlos, mejorarlos o resolverlos.
Usted trabajó durante muchos años en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. ¿Cree que la investigación en Canarias está más limitada que en otros territorios?
Cuando trabajé en el Negrín, tuve la oportunidad de crear un equipo de investigación muy productivo y multidisciplinar. Esto fue posible porque me dedicaba a escribir proyectos originales con los que pude convencer a organismo nacionales, y a veces internacionales, de que valían la pena. Por eso, me concedían la subvención. A medida que íbamos obteniendo resultados, los publicábamos. Sin embargo, encontré muchas dificultades. De hecho, uno de los motivos por los que me fui de España fue porque estaba desarrollando un proyecto pionero en trasplante pulmonar y tuve que lidiar con muchos obstáculos. En las Islas, teníamos un equipo pionero a nivel mundial en esta materia y me vi muy limitado para conseguir fondos que se iban a dirigir a crear pulmones bioartificiales para el trasplante, y así no tener que depender siempre de que hubiera algún donante. Encontré el apoyo en el Mount Sinai de Nueva York y allí empezó mi aventura internacional hasta la fecha.
¿Qué retos futuros se marca?
Mi objetivo es retomar mis líneas de investigación, dedicar más tiempo a la asistencia, expandir los conocimientos que tanto me han costado adquirir y seguir entrenando a cirujanos donde sea posible.
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