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Cumbre del clima (COP30)

Incendio diplomático en la cumbre del clima de Brasil: el debate se encalla en el mensaje sobre cómo dejar atrás los combustibles fósiles

La publicación del último borrador de los acuerdos ha iniciado una guerra abierta entre quienes defienden que es inaceptable no mencionar los planes para abandonar el petróleo, el carbón y el gas y quienes, por otro lado, afirman que no es necesario mencionar los culpables de la crisis climática

El presidente de la cumbre, André Correa do Lago, durante una reunión celebrada este viernes.

El presidente de la cumbre, André Correa do Lago, durante una reunión celebrada este viernes. / Associated Press/LaPresse

Valentina Raffio

Belém (enviada especial)

Otro incendio en la cumbre del clima. Esta vez, diplomático. Y mucho más difícil de apagar. Este viernes, durante el que supuestamente debía ser el último día de negociaciones del encuentro, la presidencia de Brasil ha publicado su propuesta de acuerdos de Belém y, con el texto, ha vuelto a desatar el fuego en los pasillos de la cumbre. El enfado es generalizado. Europa habla de una propuesta "inaceptable". Colombia afirma que el texto es un "documento vacío". Panamá lo define como "criminal". Y Tuvalu dice que es una "ofensa" a todos los países que están sufriendo los estragos de la crisis climática. ¿El motivo? Tras semanas de promesas y discursos grandilocuentes, Brasil ha propuesto un acuerdo sin mención alguna a los combustibles fósiles ni a la famosa hoja de ruta para dejar atrás el petróleo, el gas y el carbón. Y nadie tiene claro si existe un extintor para apagar el fuego diplomático que ha brotado entre quienes apoyan la ausencia de este mensaje y quienes, en cambio, afirman que es imprescindible sellar un acuerdo señalando los culpables de este problema.

El debate ha ido 'in crescendo' en las últimas horas y en estos momentos nadie tiene claro cómo se resolverá. Tras días de negociaciones a puerta cerrada, la presidencia de Brasil publicó su propuesta de acuerdos de madrugada. En cuestión de horas, una treintena de países se movilizaron para enviar una carta a los líderes del encuentro de Belém para expresar su "profunda preocupación" ante un texto que "no cumple con las condiciones mínimas requeridas" para salir adelante. Sobre todo porque, según denunciaron los firmantes, entre los que se incluye España, el texto esquiva mencionar el mensaje logrado en la cumbre de Dubái para dejar atrás los combustibles fósiles. "El mundo espera que este encuentro demuestre continuidad y progreso. Cualquier resultado inferior supone un retroceso", denunciaron en bloque una coalición de países integrada por Reino Unido, Francia, Bélgica, Colombia, Alemania, Kenia, Honduras y México, entre otros.

El presidente de la cumbre, André Correa do Lago, compareció al mediodía de este viernes (hora de Belém) para afirmar que los textos presentados no eran los definitivos y aún había margen para negociación. Poco después, convocó a todos los ministros a una reunión a puerta cerrada para buscar un consenso. Fuentes cercanas a la negociación afirman que el encuentro fue muy tenso. Entre otras cosas, por el choque frontal entre quienes defienden que hay que incluir un mensaje claro contra los combustibles fósiles y quienes afirman que hay que esquivar por completo ese debate. En un momento de la reunión, Sara Aagesen, quien lidera las negociaciones en nombre de España, se enfrentó con la representante de Arabia Saudí, Noura Alissa, ya que esta denunciaba que la posición europea era la que realmente está bloqueando un acuerdo por no querer ceder en la cuestión de los fósiles.

Aagesen ha defendido la postura Europea para abandonar los combustibles fósiles, mientras Arabia Saudí ha acusado a España de "bloquear" las negociaciones con su insistencia en esta cuestión

Nadie tiene claro cuál es el protocolo para apagar este fuego. Sobre todo en vistas de que, según ha trascendido en las últimas horas, el mismo presidente de la cumbre reconoce que las posiciones son irreconciliables. En el primer esbozo de acuerdos presentados a inicios de esta semana, Correa do Lago sí incluyó una mención a la hoja de ruta de soluciones para dejar atrás los combustibles fósiles. Pero en su última versión, no solo la ha eliminado sino que, además, ha diluido muchos de los mensajes políticos de su "acuerdo de mutirao". Se dice que el brasileño argumenta que su decisión es una respuesta a la oposición que ha interpuesto un "bloque de países" que, según algunas fuentes, podrían sumar hasta 80. Y parece que su peso, en cierta forma, gana a las varias coaliciones presentadas hasta la fecha de países que sí apoyan planear el final del petróleo, el gas y el carbón.

En Belém se vislumbra una noche de tensiones, peleas diplomáticas de alto nivel y negociaciones a contrarreloj. Este viernes, en vez de celebrar el ansiado "paquete de acuerdos de Brasil" y el "pacto de mutirao para unir a la humanidad en la lucha climática", los representantes de todos los países están corriendo frenéticamente para intentar que esta cumbre no acabe en un fracaso absoluto. Los países que integran la High Ambition Coalition (HAC), el grupo comprometido con las medidas climáticas "más ambiciosas", han convocado una reunión de urgencia para coordinar su estrategia de respuesta. La ministra brasileña Marina da Silva, por su parte, ha afirmado que la presidencia del encuentro se han convocado reuniones para abordar las divergencias y ver cómo encontrar posibles consensos de cara al acuerdo final. Sobre todo en la cuestión de los combustibles fósiles.

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