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Hacer visible lo invisible: científicos canarios acercan la geografía a personas invidentes

La ULPGC pone en marcha unas actividades de divulgación científica adaptadas a personas con discapacidad visual

Una de las participantes aprende a través de maquetas con relieve.

Una de las participantes aprende a través de maquetas con relieve. / Cedida

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

¿Cómo se explica un paisaje que no se puede ver? ¿Es posible entender la formación de barrancos, playas e istmos sin que nadie nos muestre una imagen de cómo realmente son? Esta cuestión llevaba tiempo rondando la mente de la geógrafa y profesora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Emma Pérez. En especial desde aquel año en el que se topó con una alumna con ceguera en clase.

«Me resultaba muy complicado buscar la fórmula para impartirle la materia», admite. La solución ha llega varios años después, de mano del evento Patents Week 2025, con el que ha podido sumergir a casi una veintena de personas con ceguera en la realidad material de las playas y formaciones geológicas que habían sido, hasta el momento, invisibles para ellos. Y todo ello, sin necesidad de utilizar la vista.

Se trata de una actividad pionera de divulgación científica inclusiva, tal y como lo califica el vicerrector de Transferencia, Sebastián López. «Esta iniciativa refleja el compromiso de nuestra universidad con una ciencia abierta, accesible e integradora, que pone el conocimiento al servicio de todos», sentencia.

Los investigadores han desarrollado mapas, maquetas y experiencias inmersivas para fomentar lo que denominan geografía táctil. «Las personas con ceguera reconocen el espacio en el que viven hasta donde llegan sus manos», explica Pérez. Por esta razón, el equipo de investigación diseñó unos recursos didácticos con los que se puede entender las formaciones geológicas y patrimoniales de las Islas tan solo tocándolos con los dedos.

Mapas táctiles y maquetas geológicas

En concreto, se diseñaron dos recursos con la colaboración de la Universidad Tecnológica de Chile: un mapa para que «se pudieran hacer una idea de las distancias» y dos tipos de maqueta, ideales para conocer el relieve y la formación de algunos lugares emblemáticos con los que habían crecido, como la playa de Las Canteras, la bahía del Confital o la Isleta, todas en Las Palmas de Gran Canaria.

«Una tenía láminas táctiles, para que pudieran conocer cómo habían cambiado las formaciones geológicas a lo largo de los siglos», explica Pérez. Estos instrumentos contaban así la historia de los barrancos, la formación de los istmos o la creación de la playa de Las Canteras.

La segunda de estas maquetas mostraba los elementos (fauna y flora) más característicos de dichos esos lugares. En ellas se podía tocar una vieja para diferenciarla de una fula, o encontrar los lugares en los que se encuentran algas de distintos tipos. También se le enseñaba la diferencia entre las paleodunas o el paleosuelo.

La ciencia táctil de Las Canteras

«A través de materiales táctiles, se presentan los resultados de las investigaciones de la ULPGC sobre la geografía de la Playa de Las Canteras, permitiendo explorar con las manos lo que la ciencia ha descubierto con datos», recalca López.

Tras esta sesión, este grupo y quien quisiera participar acudió a una visita por los lugares que planteaba la actividad. «Nos sorprendió mucho que muchos eran capaces de identificar tipos de algas mejor que nosotros», afirma Pérez, que asegura que «al que sí ve le ponen en su sitio».

Para José Antonio López Marmol, delegado de la ONCE en Canarias, la experiencia ha sido muy gratificante. «No todos los días podemos acceder a este tipo de investigación tan detallada, para nosotros es muy importante», insiste el delegado que recuerda: «no es lo mismo explicarlo que tocarlo». Como explica en la ONCE se dispone de cierto material en relieve para conocer las idiosincrasias de las islas, pero nunca habían tenido la oportunidad de acceder a un recurso «tan particularizado como este».

Los participantes han salido tan contentos que no han tardado en solicitar una nueva experiencia. No en vano, no todos los días tienen la posibilidad de conocer las idiosincrasias de su isla. «Siempre satisface mucho», recalca López Marmol. «Los enganchamos y también ellos a nosotros, además, esta experiencia también nos ha valido para saber dónde incidir para mejorar», reseña, por su parte, Pérez.

Próximos proyectos

Para la geógrafa, esta experiencia es un piloto en el que quiere seguir trabajando. «De las cosas que he hecho, ha sido de las más gratificantes porque he visto una utilidad directa de nuestra ciencia», insiste.

De hecho, la profesora ya está pensando en los materiales que se enseñarán en las próximas ediciones. «Ahora queremos irnos para la cumbre y enseñar la Degollada de Becerra o el cauce de Tejeda», adelanta.

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