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El ojeador de fútbol detenido por pederastia entrenó a cientos de menores en Gran Canaria

El grancanario Kenneth V. V., investigado por 61 presuntos abusos, ofrecía sus servicios como entrenador personal y fue asistente de un proyecto de inserción social de la UD Las Palmas

Así actuaba el falso ojeador de fútbol que abusó de 61 menores en Canarias

La Provincia

Benyara Machinea

Benyara Machinea

Las Palmas de Gran Canaria

El ojeador de fútbol grancanario detenido por cometer presuntos abusos sexuales y grooming contra 61 menores entrenó a cientos de adolescentes en distintos equipos de Las Palmas de Gran Canaria. Kenneth V. V., un joven de 25 años que ofrecía sus servicios por internet como entrenador personal y formó parte del cuerpo técnico de un proyecto de inserción social de la UD Las Palmas, aparentemente llegó incluso a mantener relaciones íntimas con algunos de los menores a los que se acercaba a través del mundo del deporte.

La Guardia Civil procedió a su detención tras encontrar conversaciones, fotos, enlaces pornográficos y prácticas sexuales en el marco de la operación Fake manager, adelantada en exclusiva por LA PROVINCIA/DLP. El análisis minucioso del contenido de su teléfono móvil y las múltiples declaraciones tanto de víctimas como de testigos permitieron destapar la situación tras más de medio año de pesquisas.

El investigado se promocionaba a sí mismo en distintos portales como entrenador personal y ofrecía una tarifa de 30 euros la hora por las sesiones que se practicasen en la capital grancanaria. Los servicios que prometía incluían entrenos a domicilio, en grupo, fitness para mujeres, diversos planes a largo plazo y otras orientaciones como coach nutricional.

Promocionaba sus servicios por internet: "Entreno a dos equipos en la Isla y siempre consigo mis retos"

En su descripción se vendía como un "pibe de 19 años" con titulación nivel 2 de técnico deportivo y especializado en fútbol. "Entreno a dos equipos en la Isla y siempre consigo mis retos. También llevo cuatro años como árbitro de fútbol. Soy una persona sencilla, amable, simpática. Me gusta tratar a la gente con mucha educación y enseñar a la gente lo que me pide", aseguraba.

Por otro lado, formó parte del cuerpo técnico del Equipo D, un proyecto de integración de jóvenes en riesgo de exclusión social, durante la temporada 2021/2022. Se trataba de un colaborador asistente que prestaba ayuda en lo que necesitase su entrenador Juan Manuel Rodríguez o el resto del equipo, una tarea que realizaba de forma voluntaria y por la que no cobraba un salario de la UD Las Palmas.

Equipos juveniles

El presunto depredador sexual ya tenía experiencias previas trabajando con menores, pues había entrenado a distintos equipos de fútbol como el Real Club Victoria o el San Juan Tres Palmas.

Además, ofrecía sus servicios como agente para los jóvenes futbolistas y se comprometía a representarlos y asesorarlos en todos los trámites y negociaciones dirigidos a impulsar su carrera deportiva. En el contrato que firmaba con ellos les prometía llevar a cabo las gestiones y contactos necesarios en el país y en el extranjero para beneficiarlos y darlos a conocer, con vistas a acabar jugando en grandes equipos.

El ojeador aseguraba que iba a desempeñar sus funciones "idóneamente" y que se iba a adecuar a las "normas, usos y costumbres que rigen la actividad deportiva, obrando con cuidado y previsión y teniendo en miras los intereses del deportista". En este sentido, garantizaba que contaba con la experiencia y la logística necesarias para llevar a cabo los servicios contratados.

Fue detenido en dos ocasiones e ingresó en prisión provisional por saltarse las medidas cautelares

La Guardia Civil detuvo al entrenador hasta en dos ocasiones. La más reciente, el 12 de noviembre de 2025 por saltarse las medidas cautelares que le había impuesto la autoridad judicial, lo que supuso su ingreso inmediato en la prisión de Tahíche, en Lanzarote, donde permanece internado desde entonces. A pesar de que no podía ejercer nuevas actividades vinculadas con menores, decidió organizar un viaje deportivo en el que participaban varios adolescentes.

Los investigadores también detectaron que a través de los perfiles falsos que administraba, en algunos de los cuales se hacía pasar por una mujer, ofrecía dinero a los menores a cambio de recibir contenido sexual. Precisamente esas identidades falsas que creó le permitieron ampliar su alcance y reducir las suspicacias de los jóvenes con los que hablaba.

Insistía para obtener fotografías explícitas

En las conversaciones que mantenía por redes sociales iba introduciendo contenido sexual de forma paulatina con el fin de normalizar estas conductas, para terminar solicitando imágenes íntimas y enviando material pornográfico. Las víctimas relataron que insistía reiteradamente en tratar temas sexuales y en requerir fotografías de carácter explícito.

El investigado se aprovechaba de su posición de autoridad como representante deportivo para ejercer control sobre los menores, que obedecían sus instrucciones sin cuestionarlas incluso cuando estas se alejaban del ámbito estrictamente deportivo.

Fue precisamente el testimonio de una de las víctimas el que motivó la apertura de la operación policial. Este menor, tras recibir apoyo psicológico, pudo revelar los presuntos abusos sexuales que sufrió en diciembre de 2024 y presentó la primera denuncia. Ya desde ese momento, el equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Vecindario sospechaba que podían existir otros afectados.

Actos planificados

Los primeros indicios de los hechos se recopilaron en marzo de 2025 y se iniciaron las actuaciones para esclarecer lo ocurrido. Los investigadores hablan de un método de actuación "altamente planificado y estructurado" por parte del ojeador, que era identificado entre los menores bajo un apodo.

Gran parte de su campo de actuación se encontraba en el entorno digital, donde hacía uso de técnicas de manipulación emocional para obtener imágenes de contenido sexual y propiciar encuentros presenciales. En más de una ocasión, logró su objetivo.

Les prometía que podrían hacer pruebas en clubes de alto rendimiento

Por una parte, utilizaba su propia identidad como supuesto mánager deportivo, como un profesional con experiencia en el sector que tenía contactos y podía ofrecer a los menores falsas oportunidades de promoción. Les prometía que podrían hacer pruebas en clubes de alto rendimiento, incluirse en bases de datos profesionales o que difundiría sus perfiles en redes especializadas. Con ello, generaba una deuda de gratitud que derivaba en la obtención de favores de carácter sexual, como la solicitud de material pornográfico o la concertación de encuentros íntimos.

El equipo de Policía Judicial de Vecindario ha remitido las diligencias al Juzgado de Instrucción en funciones de Guardia de San Bartolomé de Tirajana para continuar los cauces legales.

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