Mal uso de las plazas PMR en Canarias: un problema creciente que indigna a residentes y visitantes
¿Por qué aumentan las denuncias por uso indebido de plazas PMR en Canarias y qué revelan los estudios sobre su impacto en la accesibilidad real?

Un paciente con ELA solicita un vado PMR / José Carlos Guerra
La indignación por el mal uso de las plazas PMR en Canarias sigue creciendo y se ha convertido en uno de los principales problemas de accesibilidad del Archipiélago. Muchas personas utilizan estos espacios reservados simplemente para aparcar más cerca de la entrada de centros comerciales, hospitales, colegios o zonas turísticas. Mientras tanto, quienes sí dependen de esta prioridad, se ven obligados a estacionar lejos, soportando molestias, dolor físico y situaciones que vulneran su derecho a la accesibilidad universal.
Aunque pueda parecer un problema puntual, está ampliamente documentado por estudios estatales y por datos publicados por administraciones canarias. El fenómeno no solo afecta a la vida cotidiana de miles de residentes, sino también a la imagen turística del Archipiélago, donde la movilidad y la accesibilidad son elementos clave para una población envejecida y para un destino que recibe millones de visitantes cada año.
La realidad del Archipiélago: ocupación indebida superior al 35%
En Canarias, el mal uso de plazas reservadas para personas con movilidad reducida supera el 35% en entornos urbanos según datos recopilados en informes municipales de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Arona y La Laguna. Municipios turísticos como Adeje o Puerto del Carmen han confirmado en informes de accesibilidad que la ocupación indebida es especialmente alta en zonas comerciales y áreas próximas a playas y avenidas turísticas.
Los estudios nacionales respaldan estos datos. El Observatorio de la Accesibilidad Universal, impulsado por Fundación ONCE y CERMI, destaca que los territorios insulares presentan mayor incidencia debido a:
- Zonas de alta afluencia turística,
- Escasez de aparcamientos en núcleos consolidados,
- Mayor envejecimiento poblacional,
- Concentración de servicios en áreas reducidas.
El Archipiélago cuenta con más de 260.000 personas con algún grado de discapacidad reconocida (según el INE y datos del Gobierno de Canarias), muchas de las cuales presentan dificultades de movilidad. Cuando una plaza PMR es ocupada de forma indebida, el impacto para este colectivo es inmediato: retrasos en citas médicas, imposibilidad de acceder a trámites básicos o dificultades para actividades cotidianas como hacer la compra o recoger medicinas.
El peso del turismo y la “normalización” de la infracción
El turismo, motor económico de Canarias, también influye en este problema. Los cabildos insulares han detectado que parte de las infracciones en plazas PMR se cometen por:
- Visitantes que desconocen la normativa española,
- Usuarios de vehículos de alquiler que buscan estacionar rápido,
- Conductores que justifican la infracción con un “solo serán cinco minutos”.
El fenómeno aparece descrito en el estudio “Comportamientos incívicos en entornos turísticos” del Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de La Laguna (ULL), el cual señala que las zonas de alta rotación de vehículos generan un mayor “efecto contagio” de prácticas incívicas.

Laura de Pablo
Este estudio explica que la percepción de impunidad y la falta de vigilancia visible aumentan la probabilidad de que un conductor utilice una plaza PMR sin ser titular de una tarjeta válida.
El impacto directo en la vida diaria en Canarias
Las consecuencias en el Archipiélago son especialmente graves porque:
- La población canaria tiene uno de los índices de envejecimiento más altos del país (datos del ISTAC).
- Gran parte de la actividad diaria se concentra en zonas con aparcamiento reducido.
- Muchas personas deben desplazarse a hospitales situados en áreas de difícil acceso, como el HUC o el Hospital Insular.
Según datos de la Encuesta EDAD del INE, más de 80.000 canarios presentan dificultades graves de movilidad. Para estas personas:

IV Jornadas de Inserción Socio Laboral de Personas con Discapacidad (ISODIS) de la Fundación Gran Canaria Accesible / La Provincia
- Caminar 30 o 40 metros adicionales puede causar dolor o falta de estabilidad.
- Las pendientes habituales en ciudades como Santa Cruz o Agaete pueden ser una barrera insalvable.
- Llegar tarde a una cita hospitalaria puede tener consecuencias sanitarias reales.
El problema se agrava en municipios con orografía complicada, donde la distancia entre plazas PMR es mayor y las alternativas son muy limitadas.
Las tarjetas PMR en Canarias: incremento del fraude
Los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife, Telde, Arrecife y Puerto del Rosario han alertado en informes públicos de un fenómeno preocupante: el uso fraudulento de tarjetas PMR reales, ya sea mediante:
- Préstamos familiares,
- Uso sin la presencia del titular,
- Impresiones o fotocopias,
- Tarjetas falsificadas.
En Santa Cruz, por ejemplo, las campañas de revisión realizadas en 2024 revelaron que 1 de cada 5 tarjetas utilizadas no correspondía correctamente al conductor o al pasajero.
La tarjeta PMR en Canarias es personal e intransferible, tal como indica el Decreto 147/2015 del Gobierno de Canarias. Usarla incorrectamente no solo acarrea multas de hasta 500 €, sino que además constituye un acto de discriminación hacia quienes dependen de ella para su autonomía.
¿Qué soluciones se están aplicando en las Islas?
1. Control digital y lectura de matrículas
Municipios como Las Palmas de Gran Canaria y Adeje están impulsando sistemas de control mediante cámaras que cruzan la matrícula del vehículo con la base de datos de tarjetas PMR vigentes. Se trata de sistemas similares a los implantados en Vitoria o Bilbao, donde han reducido el fraude en un 40% según informes oficiales del Gobierno Vasco.
2. Más vigilancia en zonas turísticas
Los cabildos han reforzado los controles en áreas como:
- Playa de Las Canteras,
- Puerto de la Cruz,
- Corralejo,
- Playa Blanca,
- Costa Calma.

Multado en Las Palmas de Gran Canaria por usar una tarjeta PMR falsa de una persona fallecida / La Provincia
En algunas zonas, las campañas han reducido las infracciones en periodos vacacionales en más de un 25%.
3. Campañas de sensibilización con testimonios reales
La ONCE y asociaciones canarias como Queremos Movernos, Adisnor o Frater Canarias han participado en campañas que explican el impacto real del uso indebido. Los estudios señalan que ver el testimonio de una persona afectada mejora la empatía social y disminuye las infracciones entre un 12% y un 18%.
4. Mejor señalización e incremento de plazas PMR
Se están incorporando:
- Pintura azul antideslizante,
- Señales verticales más visibles,
- Revisión de anchos y accesos según normativa UNE.
El objetivo es dificultar que alguien pueda justificar un “no lo vi”.
Un problema de civismo y empatía
Usar indebidamente una plaza PMR no es solo una infracción: es una falta de respeto y un obstáculo directo para miles de personas en las Islas. Las consecuencias no son abstractas: afectan a la salud, al tiempo, a la dignidad y a la autonomía de quienes realmente necesitan estos espacios.
El mal uso de estas plazas no es un simple acto incívico. Es una forma de discriminación cotidiana que se puede evitar con algo tan simple como empatía, información y responsabilidad social.
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