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Análisis

Veinte años alimentando una mirada sostenible sobre Canarias

En 2026 el suplemento ‘Pellagofio’ cumple 20 años en el periódico. Este es el primero de una serie de artículos para conmemorar el aniversario de este compromiso con el campo de las Islas.

ESPECIAL - PELLAGOFIO

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Lluís Serra Majem

Lluís Serra Majem

Hablar de Pellagofio en su XX Aniversario es hablar de continuidad, de coherencia y de una manera muy concreta de entender Canarias. Desde su nacimiento en 2006 —como prolongación natural de un trabajo iniciado ya en los años noventa—, esta sección ha sido mucho más que un espacio periodístico: ha sido un lugar desde el que reflexionar sobre el territorio, sus gentes y, muy especialmente, sobre su sistema alimentario.

Nada de esto habría sido posible sin el impulso, la constancia y la visión de Yuri Millares, alma del proyecto, ni sin la implicación de tantas personas que, a lo largo de estos veinte años, han aportado conocimiento, experiencia y generosidad. Pellagofio ha sido siempre un trabajo colectivo: de agricultores y ganaderos, pescadores, molineros, cocineros, investigadores, artesanos, fotógrafos y lectores que han entendido la importancia de contar lo propio con rigor y respeto.

A lo largo de estas dos décadas, la sección ha puesto el foco en algo esencial y a menudo olvidado: la relación profunda entre lo que comemos, cómo lo producimos y quiénes somos como sociedad. En Canarias, hablar de alimentación es hablar inevitablemente de sostenibilidad, entendida no como una consigna abstracta, sino como el equilibrio entre tres determinantes inseparables: la salud, el medio ambiente y la cultura.

Desde la perspectiva de la salud, Pellagofio ha reivindicado una alimentación vinculada al producto local, fresco y de temporada. En un archipiélago con una elevada dependencia exterior, recordar el valor nutricional de nuestras producciones tradicionales —cereales, legumbres, frutas, verduras, pescado— ha sido también una forma de defender la soberanía alimentaria y la prevención de enfermedades. Comer bien no es solo una decisión individual, es una estrategia colectiva de bienestar.

Pero la salud no puede desligarse del medio ambiente. La fragilidad de los ecosistemas insulares exige una atención especial a los modelos de producción y consumo. A través de sus páginas, Pellagofio ha mostrado cómo la agricultura y la ganadería tradicionales, bien gestionadas, contribuyen a conservar el paisaje, a mantener la biodiversidad y a reducir la huella ecológica. Apostar por lo cercano no es un gesto romántico, es una respuesta sensata a los límites físicos del territorio.

El tercer pilar, la cultura, da sentido a los otros dos. El gofio, que da nombre a la publicación, no es solo un alimento: es un símbolo de resistencia, adaptación y memoria. En torno a él —y a tantos otros productos y saberes— se articula una identidad que ha sobrevivido a la escasez, a la emigración y a la globalización. Pellagofio ha entendido siempre que proteger el patrimonio alimentario es proteger también el relato de un pueblo.

Durante estos veinte años, la sección ha funcionado como un archivo vivo del sistema alimentario canario. Ha documentado oficios, recetas, paisajes productivos y experiencias que, sin ese trabajo constante, habrían quedado en el olvido. Frente a la velocidad de los discursos dominantes, Pellagofio ha apostado por la profundidad, la continuidad y la mirada larga.

Celebrar este aniversario es reconocer que la sostenibilidad no se construye de un día para otro. Requiere tiempo, compromiso y personas que crean en ello. Que Pellagofio cumpla veinte años en LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas es una buena noticia para Canarias: demuestra que todavía hay espacio para pensar el territorio desde la alimentación, desde la salud colectiva, desde el respeto al medio ambiente y desde una cultura viva.

Veinte años después, la pella sigue amasándose. Y eso, en sí mismo, es motivo de celebración.

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