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Canarias es la región con menor oferta de plazas MIR por habitante

Las especialidades más castigadas son las que dependen de los recursos de Atención Primaria, tanto en Medicina como en Enfermería

Egresados de Medicina antes de realizar su examen MIR en la Universidad de La Laguna.

Egresados de Medicina antes de realizar su examen MIR en la Universidad de La Laguna. / Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

Canarias es la región con menor oferta de plazas acreditadas de Formación Sanitaria Especializada (FSE) –conocida como el MIR, al ser medicina la especialidad en la que se ofertan más plazas– por habitante. Así se desprende del informe Recursos Humanos, ordenación profesional y formación continuada en el Sistema Nacional de Salud, del Ministerio de Sanidad. El Archipiélago ofreció en 2024 —últimos datos disponibles— un total de 478 plazas acreditadas para todos los egresados de Biología, Medicina, Psicología, Farmacia, Física y Enfermería en las Islas, apenas 22 por cada 100.000 habitantes. Unas cinco plazas menos que la media nacional, que se sitúa en 26,93. No obstante, la diferencia con otras comunidades autónomas puede llegar hasta los ocho puntos cuando se trata de regiones como Aragón o Cantabria, o incluso doce si se compara la oferta del Archipiélago con la de Navarra.

Es conveniente aclarar que el número de plazas ofrecidas en la FSE no tiene por qué coincidir con la cantidad de plazas acreditadas de la comunidad autónoma. Estas últimas son las vacantes que un hospital o centro tiene autorizadas oficialmente para formar especialistas, mientras que las plazas ofertadas son el número concreto que se publican en la convocatoria anual. Por ejemplo, en 2024 se convocaron 436 plazas, 42 menos que las acreditadas. En la convocatoria de este año se ha producido un aumento del 5% con respecto a 2025. En total, unas 483 se ofertarán a los egresados isleños: 355 para Medicina, 98 para Enfermería, 14 para Farmacia, cuatro para Física, diez para psicología y dos para Biología.

Son varios los factores que intervienen en esta desigualdad entre territorios y ese déficit de plazas acreditadas en el Archipiélago. El secretario general del Sindicato Médico en Canarias, Levy Cabrera, explica que no se trata de una novedad. «Desde el siglo pasado nos posicionamos como la comunidad autónoma con menos plazas acreditadas para la especialización de sanitarios», detalla. Además, Cabrera alude a las infraestructuras envejecidas como una de las principales razones por las que no se amplía el número de plazas formativas. «En los centros de salud no cabemos todos y faltan tutores», puntualiza.

Especialidades más castigadas

De hecho, las especialidades de Medicina más castigadas son, precisamente, Medicina Familiar y Comunitaria y Pediatría. «Son las que cuentan con una mayor demanda, pues son las que ocupan la mayoría de puestos en el área de Atención Primaria, y no son suficientes», señala. Además, insiste en qué comparadas con otras comunidades autónomas como País Vasco y Castilla y León, la diferencia entre plazas es mucho mayor. Otro de los problemas que condiciona la falta de plazas es la escasez de incentivos para docentes. «Los tutores también prestan asistencia sanitaria, por lo que hace falta más reconocimiento y recompensas para quienes se quieren dedicar a formar a residentes», evidencia. Según cuenta, para que un tutor pueda formar a un residente no puede tener más de 25 pacientes al día. «La realidad es que esa cifra no se puede cumplir en un centro de salud con cinco médicos y más de 50 pacientes al día por facultativo», detalla.

Por otro lado, y para comprender el funcionamiento de las unidades docentes, es necesario enumerar sus requisitos. «Lo primero es contar con una infraestructura física apropiada, pero muchos de nuestros centros de salud no cuentan con los espacios adecuados», concreta. Asimismo, insiste en que las unidades deben demostrar que tienen suficientes docentes para formar a residentes.

Incentivos para docentes

«Si no hay incentivos para los tutores no se consiguen profesores y las unidades no pueden ampliar el número de plazas acreditadas», recuerda. Aun así, en Canarias hay dos unidades docentes de Medicina Familiar y Comunitaria pendientes de acreditar más plazas: en La Palma, que pretende aumentar el número de vacantes de cinco a siete, y en Tenerife –la que corresponde al Hospital Universitario de Canarias–, que planea ampliar de 16 a 22 las plazas.

El Archipiélago ofertó en 2024 un total de 478 plazas, apenas 22 por cada 100.000 habitantes

Esta falta de plazas para residentes repercute en el sistema sanitario público de las Islas. «Hay especialidades hospitalarias que por falta de profesionales suspenden determinadas actividades», indica. Una situación que, a su juicio, afecta de lleno a la calidad asistencial. Además, insiste en que Atención Primaria se lleva la peor parte. «Desde hace dos décadas se contratan a médicos que no son especialistas para cubrir las vacantes de Medicina Familiar y Pediatría y los peores resultados son para las islas no capitalinas», aclara.

En Enfermería la situación es similar. Pese a que ha habido un incremento de plazas acreditadas en los últimos años, el secretario general del Sindicato Satse en Canarias, Yoel Hernández, advierte de que aún son insuficientes. «Estamos por debajo de lo que realmente necesita nuestra comunidad autónoma y al final son menos de 500 profesionales para los centros sanitarios de las siete islas, incluidos los hospitales», sentencia.

Retención de talento

Pero Hernández va un paso más allá y alerta de que tampoco hay plazas en el Servicio Canario de la Salud (SCS) para conservar a esos especialistas formados en las Islas. El secretario general explica que Canarias ofrece pocos puestos de trabajo que permitan retener el talento. «Formamos a pocos sanitarios porque las plazas son insuficientes, pero es que además los preparamos en profesionales altamente cualificados y no repercute en el SCS porque no encuentran plazas de trabajo», detalla.

En este contexto, Hernández recuerda que salvo algunas plazas de Enfermería Pediátrica y Salud Metal, la única especialidad que está instaurada de forma transversal en la sanidad pública es Obstetricia y Ginecología. «No sirve de nada que exista una especialidad de Salud Mental, por ejemplo, si luego en las unidades no hay contratos para esos enfermeros especialistas», detalla.

Además, incide en que Canarias es la única comunidad autónoma, junto a Murcia, que no retribuye a sus especialistas en Enfermería. «Salvo las matronas, que tienen un complemento miserable, el resto de especialistas no cobra más que un enfermero generalista», aclara. «¿Qué aliciente tiene un enfermero especialista para mantener sus servicios después de dos años de residencia?», se pregunta.

Ausencia de plazas de trabajo

Para él, la rama más castigada con relación a todos estos aspectos es, al igual que en Medicina, la Enfermería Familiar y Comunitaria, cuyo periodo de residencia también se realiza en Atención Primaria. Según cuenta, el número de plazas formativas para esta especialidad es muy pequeño en comparación con el volumen de población a atender. En la convocatoria de este año se ofrecen solo 30 plazas. Y añade que también hay una «ausencia total» de puestos de trabajo para esta especialidad. Sin embargo, sí existen enfermeros especialistas trabajando en servicios de Familia y Comunitaria del SCS. «Pero lo hacen a través de contratos generalistas, sin que se les retribuya su formación», concluye.

En general, la falta de plazas guarda relación directa con el estado de la Atención Primaria. La escasez de recursos físicos y humanos impide crear más plazas formativas y, por ende, hay menos especialistas para satisfacer la demanda de la población.

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