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Expertos del Hospital Insular alertan del riesgo del consumo de drogas en prácticas de ‘chemsex’

El psiquiatra David Soto advierte de que estas sesiones pueden derivar en trastornos psicológicos, infecciones de transmisión sexual y dependencia

Los expertos advierten del peligro del consumo de drogas en las sesiones de sexo denominadas chemsex

Los expertos advierten del peligro del consumo de drogas en las sesiones de sexo denominadas chemsex / LP/DLP

La Provincia

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Las Palmas de Gran Canaria

El Hospital Universitario Insular de Gran Canaria ha acogido una sesión formativa sobre los riesgos asociados al fenómeno conocido como chemsex, una práctica que combina consumo de drogas y encuentros sexuales, y que puede tener graves consecuencias para la salud mental y física.

La sesión, titulada Chemsex, nuevos patrones de consumo, psicopatología y retos en la detección y abordaje, fue impartida por el especialista en Psiquiatría David Soto Mariz, del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil, centro dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias 16feb CHUIMI Consumo drogas.

Durante su intervención, el experto explicó que el consumo de sustancias en este contexto aumenta significativamente el riesgo de desarrollar trastornos psicológicos, dependencia y complicaciones médicas inmediatas. Además, señaló que la baja percepción de riesgo al inicio —al tratarse en muchos casos de un consumo episódico— puede favorecer la progresión hacia patrones más problemáticos.

¿Qué es el chemsex?

El término chemsex hace referencia al uso intencionado de drogas para facilitar o prolongar encuentros sexuales, con el objetivo de incrementar la libido, mejorar el rendimiento o potenciar la desinhibición. Esta práctica se da principalmente entre hombres que tienen sexo con hombres.

Entre las sustancias más habituales se encuentran la metanfetamina, el gamma hidroxibutirato (GHB) o gamma-butirolactona (GBL) y la mefedrona, utilizadas para intensificar la experiencia sexual y prolongar la actividad.

Riesgos para la salud

Los especialistas advierten de que estas sustancias pueden provocar ansiedad intensa, episodios psicóticos, desorientación, pérdida de conciencia y conductas sexuales de alto riesgo, lo que incrementa la probabilidad de infecciones de transmisión sexual (ITS).

Según los profesionales sanitarios, el riesgo de dependencia y las posibles complicaciones físicas y mentales hacen que la opción más segura sea no consumir estas sustancias.

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