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Un aula que deja de ser aula: estudiantes de la ULPGC alzan la voz por la paz con Pedro Lezcano

Un poema colectivo, una generación que escucha y una palabra “paz” que vuelve a pronunciarse en voz alta en tiempos convulsos

Estudiantes de la ULPGC alzan la voz por la paz con Pedro Lezcano

La Provincia

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

En un aula de la Facultad de Filología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el silencio no era el habitual de apuntes y pantallas, sino uno expectante, casi solemne, que anticipaba lo que estaba a punto de ocurrir: las voces comenzaron a unirse, una tras otra, para recitar el “Romance de la paz condenada” de Pedro Lezcano.

Los estudiantes de Literatura Canaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han convertido el Día de la Poesía en algo más que una fecha simbólica. Lo han transformado en un acto colectivo de lectura, pero también de posicionamiento.

El “Romance de la paz condenada”, escrito por Pedro Lezcano, resuena hoy con una vigencia incómoda, atravesado por una idea que sigue siendo necesaria: la paz no es un concepto abstracto, sino una realidad frágil, a menudo ignorada, otras veces directamente vulnerada. En un contexto internacional marcado por conflictos, tensiones y guerras que parecen no encontrar fin, la elección del texto adquiere una dimensión que va más allá del aula.

La voz de una generación

Lo que ocurre en el vídeo es una superposición de voces. Cada estudiante aporta un fragmento, una entonación, una pausa distinta. Y en esa suma aparece algo más grande, una voz colectiva.

En un tiempo en el que a menudo se cuestiona el vínculo de las nuevas generaciones con la literatura o la tradición, esta escena demuestra lo contrario, ya que los textos siguen encontrando nuevas formas de ser habitados. Pedro Lezcano no escribió para un tiempo concreto. Su obra, profundamente vinculada a Canarias pero abierta a lo universal, ha atravesado décadas sin perder vigencia.

El “Romance de la paz condenada” forma parte de esa tradición literaria que no se agota en su contexto de origen, porque habla de algo que se repite, la dificultad de sostener la paz, la tendencia humana al conflicto, la necesidad de recordar una y otra vez lo que está en juego.

En medio de una actualidad dominada por la inmediatez, la poesía introduce otro ritmo. Obliga a escuchar, a detenerse y a pensar. Y en ese gesto, pequeño pero significativo, se abre un espacio distinto dentro del ruido constante.

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