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El Centro Espacial de Canarias dará soporte a la misión Artemis II en su lanzamiento a la Luna y su regreso a la Tierra

Una decena de ingenieros emitirán señales desde Maspalomas para comprobar la distancia y la velocidad de la nave Orion, de la Nasa, 57 años después de su papel fundamental en el "pequeño paso para el hombre y gran salto para la humanidad"

Fotografía cedida por la Nasa con la tripulación de la Misión Artemis II: el comandante Reid Wiseman; el piloto Victor Glover; la especialista de misión, Cristina Koch, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense y especialista de misión, Jeremy Hansen, ante el cohete y la nave orión que les llevará a la luna.

Fotografía cedida por la Nasa con la tripulación de la Misión Artemis II: el comandante Reid Wiseman; el piloto Victor Glover; la especialista de misión, Cristina Koch, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense y especialista de misión, Jeremy Hansen, ante el cohete y la nave orión que les llevará a la luna. / Efe/ Bill Ingalls.

Iván Alejandro Hernández

Iván Alejandro Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

Más de medio siglo después de la llegada del ser humano a la luna, Gran Canaria volverá a tener un papel en el nuevo viaje espacial de la misión Artemis II, de la Nasa, el programa que pretende reabrir el camino hacia el satélite natural de la Tierra. Una decena de ingenieros del Centro Espacial de Canarias (CEC), ubicado en Montaña Blanca (Maspalomas), darán soporte tanto al lanzamiento, previsto para este 1 de abril a partir de las 18:24 hora local en Florida (23:24 en Canarias), como a su regreso, estimado diez días después. Sin embargo, todo dependerá de las condiciones meteorológicas y está previsto que pueda despegar en cualquier otro momento hasta el lunes día 6 o en mayo.

Junto a una red internacional de estaciones distribuidas por todo el planeta, la Nasa ha elegido al CEC, del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), dependiente del Ejército del Aire y del Espacio, por su posición geográfica excepcional para los viajes espaciales de EEUU, en una latitud muy similar a la de Cabo Cañaveral y en pleno corredor atlántico. “Todo lo que lancen desde Estados Unidos va a pasar por encima de Canarias”, explica Cristian Rodríguez, ingeniero de Telecomunicaciones del CEC desde 2008 y uno de los presentes durante el operativo.

El equipo del centro, que refuerza el turno habitual y contará también con trabajadores de mantenimiento de infraestructuras por si surgiera algún imprevisto, asumirá funciones técnicas para garantizar la correcta evolución de la misión. En concreto, su cometido será realizar mediciones continuas que permitan determinar con precisión la posición y la velocidad de la nave en tiempo real. "Todo este soporte es para saber dónde está y que no se desvíe. Como es en tiempo real, todo muy seguido, se hacen muchas medidas que van trazando la estela que va dejando la nave", apunta Rodríguez.

Coherencia de datos

Aunque el equipo de la nave también transmite esa información a la Nasa, las mediciones del CEC contribuyen a que haya coherencia entre los datos y poder reaccionar con rapidez ante cualquier posible error. "Es para controlar la posición y la velocidad de la nave", agrega Rodríguez. Estas tareas se basan en dos técnicas fundamentales: el ranging y el doppler. La primera consiste en enviar una señal terrestre hasta la nave, y, midiendo el tiempo que tarda en regresar, los técnicos pueden calcular la distancia exacta a la que se encuentra Orion. Y el doppler se centra en el análisis de la frecuencia de la señal: una pequeña variación respecto a la emitida permite conocer la velocidad a la que se desplaza la cápsula.

Rodríguez aclara que el CEC no mantendrá comunicación directa con la tripulación, ya que esta función corresponde a la NASA. En cambio, actuará como interfaz radioeléctrica para transmitir señales desde tierra hasta la nave, siempre encriptadas. “Nosotros no conocemos el contenido de esas comunicaciones, solo hacemos que lleguen”, subraya el ingeniero. Este papel resulta esencial para garantizar que la cápsula mantiene su trayectoria prevista y no sufre desviaciones durante un viaje que se prolongará durante unos diez días.

Los trabajos en Maspalomas se han intensificado en los días previos al lanzamiento, especialmente en la configuración de los sistemas y en la realización de simulaciones ante posibles incidencias. “Todo está estandarizado y muy procedimentado. Hemos ensayado también distintos escenarios, como por ejemplo la pérdida de comunicación, para saber cómo actuar”, explica Rodríguez. Y es que para el Centro Espacial de Canarias, paraticipar en la misión Artemis II representa también una oportunidad de consolidar su posición dentro de la red internacional de seguimiento espacial. “Supone prestigio y fiabilidad. Si todo sale bien, es más probable que vuelvan a contar con nosotros en futuras misiones”, señala el ingeniero.

Futura colonia en la Luna

Sobre todo, teniendo en cuenta que la misión de Artemis II aspira a sentar las bases de una futura colonia humana en la Luna, ya que la NASA contempla nuevas expediciones. Rodríguez recuerda que el programa Apolo también fue por fases (Mercury, Gemini y Apolo) y culminó en la llegada a la Luna. Mercury (1958–1963), el primer programa tripulado de la Nasa, permitió comprobar la viabilidad del vuelo humano en el espacio, validando desde la reentrada hasta el control de la nave en órbita terrestre. Sobre esa base, Gemini (1961–1966) amplió el tiempo de permanencia en el espacio y, sobre todo, desarrolló el acoplamiento entre naves, imprescindible para cualquier misión lunar. Ese aprendizaje desembocó en el Apolo (1961–1972), un programa más complejo que integró pruebas en órbita terrestre y lunar hasta lograr el alunizaje.

Y en esas tres misiones o programas, el centro ubicado en Maspalomas tuvo un papel fundamental. La estación fue inaugurada en 1959 tras la elección de Gran Canaria por parte de la NASA como punto idóneo para el seguimiento de misiones espaciales. Como ejemplo de su relevancia, poco después del lanzamiento desde Cabo Cañaveral de la nave Columbia, el centro detectó que se había desviado 0,22 grados de la ruta. Gracias a esa detección, la misión siguió su curso. Y los propios astronautas reconocieron la importancia de corregir ese error al visitar Gran Canaria en su primer destino durante su gira mundial. 

Comunicaciones

Más de cinco décadas después, la tecnología ha evolucionado de forma radical y el papel del CEC ya no es el mismo. Principalmente debido a que las comunicaciones, que entonces eran analógicas, son ahora completamente digitales, lo que permite transmitir mayor cantidad de información con mayor seguridad y rapidez. “Hoy se pueden enviar datos, imágenes e incluso vídeo en tiempo real, algo impensable en aquella época”, apunta Rodríguez, quien también resalta que "son más seguras".

Este martes, la NASA situó en torno al 80% la probabilidad de condiciones favorables para el lanzamiento de Orión desde el Centro Espacial Kennedy (Florida). El despegue se realizará con un supercohete de casi 100 metros de altura y más de 2.600 toneladas de peso; costó 31.600 millones de dólares y 15 años de desarrollo. Tras alcanzar el espacio en un tiempo estimado de ocho minutos y después de verificar sus sistemas, Orión se dirigirá hacia la Luna en un trayecto más de 384.000 kilómetros durante unos seis días.

Una vez alrededor del satélite terrestre, los astronautas captarán imágenes, vídeos y registrarán observaciones a una distancia de entre 6.400 y 9.700 kilómetros, en un hito que les permitirá contemplar por primera vez regiones inéditas. Tras completar este sobrevuelo, la cápsula aprovechará la gravedad lunar para ejecutar la maniobra que la pondrá de regreso hacia la Tierra. En ese operativo el Centro Espacial de Canarias volverá a dar soporte a la nave, que amerizará en el Pacífico, frente a San Diego. "Nuestro reto será darle el soporte lo mejor que podamos y que la misión cumpla sus objetivos", concluye Rodríguez.

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