Salud infantil
Los repelentes, no antes de los dos años: claves para tratar y prevenir picaduras de insectos en niños
La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica aconseja aplicar hielo y limpiar la zona con agua y jabón en caso de picaduras, evitando romper la ampolla o frotar para prevenir infecciones secundarias

Las avispas se sienten atraídas por los colores vivos y los olores intensos. / ShutterStock
Con la llegada de la primavera, los meses más fríos del año ya han quedado atrás y la naturaleza despierta de su letargo. El sol brilla con más fuerza y eleva las temperaturas, que invitan a visitar las zonas verdes de las ciudades o a salir a disfrutar de los espacios naturales fuera de las grandes urbes.
Los prados, ríos, montañas y playas de nuestro país se convierten en un escenario inmejorable para disfrutar de la siempre colorida estación de las flores, sin embargo, también esconden algunos molestos invitados. Mosquitos, avispas, abejas u otros insectos pueden aguarnos un bonito día en el campo con sus incómodas picaduras y sus vuelos suicidas cerca de nuestro rostro. Algunas personas pueden sufrir, incluso, una reacción alérgica que puede ser más grave que la simple picazón de una picadura.
Preocupación mayor padecen los padres y madres de niños ante este tipo de pequeñas lesiones. No obstante, de manera general, existen una serie de recomendaciones para controlar las picaduras en los más pequeños de la casa. Desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) se aconseja en caso de picadura “aplicar hielo, aunque nunca de manera directa, y limpiar la zona suavemente con agua y jabón, sin frotar y con cuidado de no romper la ampolla, para evitar una infección secundaria”.
Se pueden tomar antihistamínicos y corticoides, pero “siempre deben haber sido prescritos previamente por el pediatra alergólogo”
La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) coincide en la necesidad de limpiar la zona y aconseja también extraer cuerpos extraños que se hubieran quedado en la piel, como aguijones, pero siempre con una pinza estéril o mediante el raspado. Nunca succionando o utilizando las manos. Asimismo, se pueden utilizar lociones de calamina o amoniaco para disminuir el prurito local, la irritación de la piel y neutralizar el veneno del insecto.
Si estos remedios no surtieran efecto, existen otras alternativas para reducir los picores o disminuir la inflamación que pueda tener el pequeño. Por un lado, se pueden emplear antihistamínicos, que son medicamentos que tratan los síntomas de las alergias bloqueando el efecto de la histamina, una sustancia química que libera el cuerpo durante las reacciones alérgicas. En estos casos estos fármacos se administran vía oral. Y por otro, se puede optar por los corticoides tópicos, que son sustancias con un elevado poder antiinflamatorio que aplicadas directamente sobre la piel constituyen una pieza esencial en el tratamiento de múltiples enfermedades. Pero tanto los antihistamínicos, como los corticoides “siempre deben haber sido prescritos previamente por el pediatra alergólogo”.

A la hora de limpiar la picadura, es importante tener cuidado de no romper la ampolla, para evitar una infección secundaria. / ShutterStock
Todas las opciones siempre deben emplearse con precaución y teniendo en cuenta la edad del niño o niña y sin olvidar que, tal y como señala la AEPap, la gran mayoría de las picaduras de insecto provocan pápulas inflamatorias que producen picazón o dolor, pero que tienden a resolverse en horas o días. Incluso, en muchas ocasiones sanan de forma espontánea, sin precisar ningún tratamiento específico.
Lo realmente importante es evitar aplicar prácticas y tratamientos influenciados por la tradición popular que se basan en la divulgación no científica y que pueden acarrear problemas.
Repelentes, no en menores de dos años
Como medida preventiva para no sufrir estas molestas picaduras, muchas personas utilizan repelentes de mosquitos, algo desaconsejado en niños menores de dos años por la delicadeza de su piel. Estos productos contienen varios ingredientes activos que ayudan a mantener a distancia estos insectos. Los más comunes incluyen DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida), un ingrediente altamente efectivo pero que se recomienda no aplicarlo en estos menores ni en concentraciones superiores al 10%. Tampoco debe aplicarse en una zona donde se tenga una herida.
En el mercado es posible encontrar repelentes que contengan otros principios con mínima absorción cutánea, poco irritantes y con excepcionales efectos tóxicos, pero tampoco son recomendables en niños tan pequeños.
Ante este escenario, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica aconseja utilizar una mosquitera para el carrito y la cuna que impida a los mosquitos tener contacto con el pequeño. Por su parte, la AEPap recuerda que las abejas y avispas solo pican cuando se sienten amenazadas, por eso es importante no hacer movimientos bruscos o tratar de matarlas. En las piscinas o campos con flores se recomienda sacudir la ropa que se haya dejado en el suelo antes de ponérsela y evitar andar descalzo. Algunos insectos tienen predilección por los colores y olores intensos, por lo que salir con colores neutros y sin perfumes puede ser una buena idea.