Estudio científico
El debilitamiento de algunos puntos del campo magnético de la Tierra pone en riesgo el funcionamiento de satélites y sistemas de GPS
Un estudio liderado por científicos españoles desvela que este fenómeno forma parte del ciclo natural de la Tierra y que en el pasado se han registrado episodios similares

Representación artística del campo magnético de la Tierra. / Agencias
Valentina Raffio
El campo geomagnético terrestre, ese escudo invisible que protege al planeta y a todas las formas de vida que alberga frente a la radiación cósmica, no es ni tan estable ni tan uniforme como podría parecer. Hace tiempo que la comunidad científica advierte que en determinadas regiones del globo, como es el caso de algunos puntos del hemisferio sur, su intensidad se está debilitando de forma significativa y que eso, a su vez, provoca el impacto de una mayor cantidad de partículas energéticas en nuestro planeta. Según desvela un equipo de científicos españoles, este fenómeno, lejos de ser una simple curiosidad, podría formar parte de un ciclo natural hasta ahora poco comprendido del funcionamiento de la Tierra. Los expertos insisten en la importancia de vigilar este fenómeno de cerca ya que, en el contexto tecnológico actual, estas alteraciones pueden comprometer el funcionamiento de satélites y sistemas de navegación como el GPS, de los que depende buena parte de la infraestructura moderna.
El hallazgo clave del estudio, publicado este martes en la revista científica 'PNAS', es que este debilitamiento del campo magnético no es un fenómeno reciente ni excepcional. Un equipo de científicos del Instituto de Geociencias (IGEO), un centro perteneciente al CSIC y a la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha analizado restos arqueológicos de varios milenios de antigüedad mediante técnicas de arqueomagnetismo y, gracias a ello, ha conseguido reconstruir las anomalías geomagnéticas registradas en nuestro planeta. Los resultados muestran que ya en el pasado se han dado debilitamientos del campo magnético terrestre muy similares a los registrados actualmente. En concreto, se identificó un episodio ocurrido hace más de 2.000 años que, al igual que el actual, se originó en un punto del planeta y después fue migrando.
El análisis también ha permitido entender mejor el fenómeno registrado actualmente en el hemisferio sur del planeta. Los expertos afirman lo hoy conocemos como Anomalía del Atlántico Sur comenzó a gestarse hace aproximadamente un milenio bajo el océano Índico y, desde entonces, ha ido desplazándose lentamente hacia el oeste, cruzando África hasta situarse sobre Sudamérica y el Atlántico sur, donde en estos momentos presenta su máxima intensidad de debilitamiento. En las últimas décadas, además, los registros muestran que no solo se ha mantenido activa, sino que parece haberse expandido y fragmentado en varias zonas de menor intensidad. Los científicos afirman que todavía resulta muy difícil anticipar su desarrollo futuro, tanto en extensión como en intensidad, debido a la complejidad de los mecanismos que lo generan en el interior del planeta.
Las implicaciones de este fenómeno, afirman los expertos, van mucho más allá del terreno teórico. El estudio afirma que allí donde el campo geomagnético terrestre pierde intensidad, el "escudo" frente a la radiación se vuelve más permeable y eso expone a los satélites a un flujo mayor de partículas energéticas. Este incremento puede provocar desde errores puntuales en los sistemas electrónicos de los satélites hasta fallos más graves en componentes críticos, reduciendo su vida útil o incluso dejando inoperativos algunos equipos. Además, según explican los científicos, este fenómeno también puede afectar a sistemas de navegación como el GPS al aumentar el riesgo de interferencias o pérdida de precisión, algo especialmente sensible en un mundo que depende de estas tecnologías para el transporte, las comunicaciones o la gestión de infraestructuras.
Son varios los científicos que, ante los resultados de este estudio, defienden la importancia de seguir estudiando el campo magnético terrestre. "Mejorar el conocimiento del campo geomagnético no solo es relevante para la ciencia básica sino también para la tecnología, la exploración espacial y la protección de infraestructuras críticas", comenta Josep M. Parés, coordinador del Programa de Geocronología y Geología del CENIEH, en declaraciones al Science Medie Centre. En esta misma línea se posiciona Elisa M. Sánchez Moreno, investigadora en el Grupo de Paleomagnetismo de la Universidad de Burgos, quien recuerda que "comprender las anomalías geomagnéticas en el hemisferio sur es particularmente relevante porque el campo magnético terrestre desempeña un papel fundamental en la protección del planeta frente a la radiación solar y cósmica".
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