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Incendios Forestales

El incendio de la Vall d'Uixó (Castellón), al fin controlado tras 11 intensos días de lucha contra el fuego

Los bomberos lograron este martes controlar por fin el incendio de la Vall d’Uixó, que ha golpeado con fuerza a muchos pueblos, como Artana y la Vilavella

Las labores continúan hasta la extinción

Vídeo: el incendio de la Vall fue provocado por "el método del mecherazo"

Vídeo: el incendio de la Vall fue provocado por "el método del mecherazo" / Medi TV

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Pablo Ramón Ochoa

La Vall d'Uixó

Siete días de horror en la Serra d’Espadà con el incendio de la Vall d’Uixó de Castellón activo. Cuatro días más de zozobra con el fuego estabilizado pero todavía con pequeños rebrotes y columnas de humo. Un total de 9.568 hectáreas quemadas, el 12% en el parque natural pero con un porcentaje que engaña, porque el 88% restante es también una parte muy importante de las vidas de las personas que viven en los 18 municipios afectados, pues en muchos casos han ardido los montes que rodean al pueblo, como es el caso de Artana, la Vilavella, Onda y la Vall, entre otros.

Después de que unas 100.000 personas hayan vivido esta pesadilla que comenzó, según todo hace indicar, de forma intencionada, este martes se dio por fin por controlado el segundo peor incendio en la provincia de Castellón en la última década (solo por detrás del que azotó Bejís en 2022). El Consorcio Provincial de Bomberos de la Diputación de Castellón tomó la esperada decisión de cambiar la fase del incendio de "estabilizado" a "controlado" al empezar la noche.

Quedaban 40 profesionales trabajando

Cerca de 40 profesionales de los Bomberos de la Diputación, de Forestals de la Generalitat y de brigadas de la provincia de Valencia siguieron trabajando este martes en el incendio para asestarle uno de los golpes clave. Ahora ya solo queda el definitivo, que es darlo por "extinguido", aunque para eso, según los expertos, aún quedan días o incluso semanas. Las labores del martes que permitieron dejar el fuego bajo control después de 11 días se centraron en repasar los frentes que habían sido en su momento los más fieros: el eje Tales-Alcúdia de Veo y el eje Artana-Eslida. Este martes y el lunes ya no hubo rebrotes y solo aparecieron pequeñas columnas de humo sin mayor importancia. Los bomberos manejaron la situación con éxito (en parte gracias a la ayuda de la meteorología, que este martes fue más benévola que en días pasados) y los 89 kilómetros de perímetro en los que quedó fijado el fuego ya están domésticados por los efectivos, los últimos combatientes de un operativo que llegó a congregar a más de 400 personas y hasta 35 medios aéreos en los peores días de batalla contra las llamas.

En aquellos días iniciales y con el incendio avanzando descontrolado, hubo hasta 18.500 personas evacuadas por la cercanía del incendio a las casas y más de 70.000 vecinos confinados. Que todo esto se haya saldado sin víctimas humanas mortales es la mayor victoria de todos los servicios de bomberos (algunos de otras comunidades autónomas, así como la Unidad Militar de Emergencias) que han intervenido en este grave incendio. Sí que han perecido animales que conformaban parte de la biodiversidad de la Serra d’Espadà, en cálculos que todavía no se han hecho. Tampoco viven ya los decenas de miles de árboles y plantas que poblaban las montañas calcinadas, que ahora comenzarán poco a poco el lento proceso de reforestación. El pulmón verde que oxigena a los habitantes de la Plana Baixa ha quedado dañado y, por ello, ya se han anunciado ayudas millonarias estatales, autonómicas y de la Diputación. No es solo la vegetación lo que se ha visto afectado: Ava-Asaja calcula al menos 35 millones de euros en pérdidas agrarias y ganaderas.

Una masa forestal continua

Precisamente esa continuidad de masa forestal que cada vez es más extensa en la Serra d’Espadà, con el abandono progresivo de cultivos en el último medio siglo a causa del cambio de modelo productivo y la despoblación en el interior, ha sido uno de los factores que ha permitido a este incendio progresar de manera tan violenta. El cambio climático, la baja humedad y la acumulación de otros combustibles en tierra (el 71% de montes de la provincia son privados) son otros de los elementos que explican la furia de este incendio, que fue presuntamente provocado con un mecherazo un día en el que había rachas de viento de 40 km/h en el barrio Carbonaire de la Vall, con cambios de dirección en cuestión de minutos.

Se avisa cada año, cada verano, de que la falta de acción por parte de las autoridades podía provocar situaciones como la que ahora le ha tocado vivir a la Serra d’Espadà, dentro de una grave ola de incendios por España. Al menos, durante el incendio la colaboración entre instituciones ha sido total, como han reconocido desde el Gobierno (Pedro Sánchez incluso visitó la Vall); desde la Generalitat, con el president Juanfran Pérez Llorca presente desde el primer Cecopi; y desde la Diputación, con su presidenta, Marta Barrachina, en contacto permanente con los afectados y con sus bomberos castellonenses al frente de la emergencia.

Los núcleos urbanos salvados

Además de la ausencia de víctimas humanas, la intensa labor de los bomberos ha permitido salvar todos los núcleos urbanos. El fuego se quedó a metros de llegar a los pueblos, en casos como la Vall y la Vilavella, pero se quedó ahí. La tragedia pudo haber sido mayor.

Sí que resultaron calcinadas 228 edificaciones fuera de los núcleos y 1.815 fincas, según el Colegio de Registradores de la Propiedad. Pero, por lo menos y gracias a los bomberos, este incendio ya ha dicho su última palabra.

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Fuente: El Periódico de Mediterráneo

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