Explicación científica
Eva Villaver, astrofísica: "Algún día, la Tierra dejará de ver eclipses porque la Luna se habrá alejado demasiado"
La especialista desgrana la ciencia detrás de este fenómeno: "Un eclipse es un extraordinario relato de sombras, perspectivas y, sobre todo, belleza"
La científica participó en un acto organizado por la conselleria de Recerca para hablar del evento del próximo 12 de agosto

La científica Eva Villaver, durante un evento organizado por la Generalitat para hablar del eclipse.
Valentina Raffio
Durante unos pocos instantes, el día se rompe. La temperatura desciende. Los pájaros callan. El horizonte adquiere un extraño color crepuscular mientras una oscuridad avanza sobre la superficie de la Tierra a más de mil kilómetros por hora. Allí arriba, donde hace un instante brillaba el Sol, aparece un disco negro rodeado por un halo blanco, delicado y hasta cierto punto incluso fantasmagórico. La astrofísica española Eva Villaver, subdirectora del Instituto de Astrofísica de Canarias, describe con gran entusiasmo la belleza que rodea los eclipses. "Parece un fenómeno sencillo que se produce cuando la Luna pasa por delante del Sol. Pero esa explicación apenas roza la superficie de una historia que comenzó hace miles de millones de años y que involucra una improbable cadena de casualidades cósmicas. Se trata de un extraordinario relato de sombras, perspectivas y, sobre todo, belleza", explica la especialista en relación con el evento que se observará desde España el próximo 12 de agosto.
Todo empieza, según explica Villaver, con tres protagonistas inseparables: el Sol, la Tierra y la Luna. El Sol nació hace unos 4.600 millones de años. Es una estrella corriente entre los cientos de miles de millones que habitan nuestra galaxia, pero para nosotros lo es todo. Su energía permitió que la Tierra dejara de ser una esfera estéril y se convirtiera en un planeta donde la química terminó dando paso a la vida. Frente a la inmensidad de este astro, la Tierra parece insignificante. En el volumen de nuestra estrella, dice, cabrían alrededor de 1.300 millones de planetas como el nuestro. Y, sin embargo, durante un eclipse, hay algo que ayuda a poner en perspectiva nuestro lugar en el cosmos. La Luna. Se trata de un satélite relativamente grande para el tamaño de la Tierra y, además, situado a la distancia adecuada para que la mayoría de días la veamos casi del mismo tamaño que el Sol.
Parece un fenómeno sencillo que se produce cuando la Luna pasa por delante del Sol. Pero esa explicación apenas roza la superficie de una historia que comenzó hace miles de millones de años y que involucra una improbable cadena de casualidades cósmicas. Se trata de un extraordinario relato de sombras, perspectivas y, sobre todo, belleza
"No es ninguna ley universal. Simplemente tuvimos la suerte de que fuera así. Y es justo gracias a esta casualidad cósmica que existen los eclipses totales de Sol", explica la científica en una jornada de divulgación organizada por la Conselleria de Recerca i Universitats para hablar sobre las maravillas de este fenómeno astronómico que se dejará ver durante tres años seguidos desde la península Ibérica.
"Prodigio de la geometría"
Durante miles de años, nadie podía explicar qué estaba ocurriendo durante un eclipse. Muchas culturas interpretaron estos eventos como advertencias divinas, malos augurios o anuncios de desgracias. En la antigua China se decía que un dragón devoraba el Sol. Otros pueblos imaginaron lobos, perros gigantes o monstruos celestes tragándose el astro. En la tradición hindú, la cabeza inmortal de Rahu perseguía eternamente al Sol y a la Luna para vengarse de los dioses y, cuando conseguía atraparlos, los devoraba. En algunas culturas del este de África se interpretaban los eclipses como un encuentro amoroso entre el Sol y la Luna. En España, los primeros eclipses documentados de los que tenemos constancia causaron tal conmoción que incluso llegaron a detener batallas porque se interpretaron como señal divina para deponer las armas.
Precisamente porque estos movimientos siguen leyes físicas muy bien conocidas, los astrónomos pueden calcular con una precisión extraordinaria cuándo y dónde tendrá lugar cada eclipse, incluso siglos antes de que ocurra. Lejos de restarle magia, ese conocimiento hace que el fenómeno resulte aún más fascinante
"Hoy sabemos que un eclipse no es un acto sobrenatural, sino un prodigio de la geometría", afirma Villaver. Aunque la Luna gira alrededor de la Tierra cada mes, los eclipses no se repiten con esa frecuencia porque su órbita está inclinada unos cinco grados respecto al plano en el que la Tierra orbita alrededor del Sol. Esa pequeña diferencia hace que, la mayor parte del tiempo, la sombra de la Luna pase por encima o por debajo de nuestro planeta. Solo cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean casi a la perfección y el satélite cruza uno de los puntos en los que ambas órbitas se "intersectan" se produce un eclipse. "Precisamente porque estos movimientos siguen leyes físicas muy bien conocidas, los astrónomos pueden calcular con una precisión extraordinaria cuándo y dónde tendrá lugar cada eclipse, incluso siglos antes de que ocurra. Lejos de restarle magia, ese conocimiento hace que el fenómeno resulte aún más fascinante", explica con convicción.
Vivimos, por tanto, en un intervalo muy especial de la historia del sistema solar. No solo porque existimos. También porque existimos justo cuando esta coincidencia sigue siendo posible
Pero la que quizás es la parte más bella de este fenómeno es su carácter efímero. Al menos en escalas de tiempo cósmicas. "Algún día, dentro de millones de años, la Tierra dejará de ver eclipses porque la Luna se habrá alejado demasiado", comenta la científica. Y es que, según advierte la ciencia, cada año la Luna se aleja unos 3,8 centímetros de nosotros. Puede parecer insignificante, pero dentro de cientos de millones de años será demasiado pequeña para cubrir completamente el disco solar. Entonces dejarán de existir los eclipses totales tal como los conocemos. "Vivimos, por tanto, en un intervalo muy especial de la historia del sistema solar. No solo porque existimos. También porque existimos justo cuando esta coincidencia sigue siendo posible", explica la astrofísica mientras invita a la gente a disfrutar del evento del próximo 12 de agosto.
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Fuente: El Periódico
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