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Muere Juan Antonio Peña Quintana, el ingeniero de Teror que unió la ciencia con la música y dejó huella en la ULPGC

Más allá de su faceta académica, quienes compartieron aula con él destacaron siempre su cercanía y su dimensión humana

Juan Antonio Peña.

Juan Antonio Peña. / La Provincia

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Eva de León

Eva de León

Las Palmas de Gran Canaria

El ingeniero industrial Juan Antonio Peña Quintana (Teror, 1950) ha fallecido dejando tras de sí una trayectoria ligada a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), a la investigación química y a su municipio natal, que reconoció su aportación nombrándolo hijo predilecto de Teror con el respaldo unánime de la corporación local.

Doctor en Ingeniería Industrial especializado en Química, Peña Quintana fue uno de los referentes de la enseñanza superior técnica en Canarias. Vinculado a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Las Palmas, ejerció como director del centro, formó parte de la Junta de Gobierno de la ULPGC y de su Comisión Permanente, fue vocal del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Las Palmas y dirigió las Residencias Universitarias de la institución académica.

Un maestro reconocido por sus alumnos

Nacido el 20 de enero de 1950 en Teror, inició sus estudios en el Colegio de los Salesianos de la localidad antes de continuar su formación en el Instituto Pérez Galdós de Las Palmas, donde cursó el bachillerato superior y el Preuniversitario.

Especializado en Termodinámica, perteneció a una de las primeras generaciones de ingenieros industriales doctorados en la propia Universidad de Las Palmas. Sus investigaciones en el ámbito de la química fueron difundidas en publicaciones científicas de países como Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Argentina, Japón, India, Holanda y Francia.

A lo largo de su carrera dirigió tesis doctorales y proyectos de fin de carrera, además de recibir en varias ocasiones el reconocimiento como mejor profesor del área técnica de la ULPGC. También formó parte de instituciones científicas como la Real Sociedad Española de Química, la Asociación Española de Científicos y la Sociedad Portuguesa de Química.

Más allá de su faceta académica, quienes compartieron aula con él destacaron siempre su cercanía y su dimensión humana. Su forma de entender la enseñanza hizo que fuera elegido padrino de numerosas promociones de ingenieros, una muestra del vínculo que construyó con sus alumnos.

Con el grupo que formó a principios de los 70 en Teror, Los Roneros, que se presentó en agosto del 71 con un dibujo del inolvidable Cho Juá, de Eduardo Millares Sall.

Con el grupo que formó a principios de los 70 en Teror, Los Roneros, que se presentó en agosto del 71 con un dibujo del inolvidable Cho Juá, de Eduardo Millares Sall. / La Provincia

Pero Juan Antonio Peña no fue solo un hombre de ciencia. Quienes le conocieron recuerdan también su faceta más popular y cercana, ligada a la música y a las tradiciones de Teror. En los años setenta formó parte de Los Roneros, grupo en el que demostraba su otra gran pasión: la parranda y la cultura popular.

Su figura fue reconocida en vida con distintos homenajes, entre ellos la medalla de oro de la ULPGC, entregada en el marco del curso académico 2025/2026, coincidiendo con su 75 aniversario. El rector de la universidad, Lluís Serra, destacó entonces su “magisterio, compromiso con la Escuela de Ingenieros Industriales, con las residencias universitarias y su ejemplo humano”, valores que, aseguró, seguirían siendo un referente para la comunidad universitaria.

Con su fallecimiento desaparece una figura que supo unir dos mundos aparentemente alejados: la precisión de la ciencia y la emoción de la música. Un ingeniero, profesor y vecino de Teror que dejó una profunda huella en las aulas y en las calles de su pueblo.

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