El juicio por la violación y muerte de Marta del Castillo quedó ayer visto para sentencia después de la última palabra de los cuatro acusados, que expresaron sus condolencias a la familia pero dijo que no pueden "aliviar su dolor" porque no saben dónde está el cuerpo de la víctima.

Tras los informes de los últimos tres defensores, el asesino confeso, Miguel Carcaño, hizo uso del derecho a la última palabra para pedir perdón a la familia de Marta, dijo que "nunca fue su intención causarle tanto daño" y añadió que "si supiera dónde está el cuerpo, lo diría".

Samuel Benítez, acusado de ayudar a Carcaño a deshacerse del cuerpo de la víctima en un lugar desconocido, afirmó que "sinceramente, siente mucho lo que ha pasado" porque Marta también era amiga suya, pero añadió que él no tuvo "nada que ver" pese a que Carcaño lo acusó de llevarse el cuerpo junto con el menor apodado el Cuco.

El hermano de Carcaño, Francisco Javier Delgado, afirmó que nunca participó en este u otro hecho delictivo y dijo que lo único que hizo fue confiar en su hermano "y apoyarlo hasta que supe que me había mentido". "Mucha gente lo está pasando mal, sobre todo la familia, pero yo no puedo hacer nada para aliviar ese dolor", afirmó.

Su novia, María García, intentó leer un papel pero apenas pudo decir que ella "no puede aliviar ese dolor" porque no sabe lo que ha pasado.