La Dirección General de Protección del Menor y la Familia del Gobierno de Canarias diagnosticó hace siete años que la madre de los niños hallados muertos en el barrio de Vistabella, en Santa Cruz de Tenerife, era apta para cuidar de ellos. Ese departamento no tiene constancia ni indicios de que se hubieran producido malos tratos a Joseba y Tindaya, los niños que fueron asesinados supuestamente por su madre, Sonia P. B. "Se trata de una familia normal y no ha habido nunca indicios de malos tratos a los menores", aseguró una portavoz oficial de la citada Dirección General.

"Solo se ha advertido un hecho puntual que se produce en el transcurso de la separación de mutuo acuerdo de los padres en febrero de 2004. En ese momento, Sonia P. B. presentaba un cuadro depresivo y se abrió un expediente para un posible acogimiento por parte de Sebastián P. V. y Aurelia B. R., abuelos maternos. La situación se normalizó y los padres de Sonia desistieron de hacerse con la custodia de los niños en febrero de 2005 y hasta la fecha no había habido ningún tipo de problema", manifestó la portavoz.

Este protocolo de actuación se abre cada vez que existe un posible desamparo de un menor. En este caso, ante la posibilidad de que la madre no estuviera en condiciones de cuidar a sus hijos se inició. El Ayuntamiento de Santa Cruz remitió el informe requerido a la Dirección General del Menor y la Familia, órgano al que le compete tomar las medidas oportunas. En el caso de Sonia P. B., había una red familiar, ya que contaba con los abuelos, ambos progenitores tenían trabajo en ese momento y dos pisos en propiedad. En el instante de la separación, amistosa, el padre de Tindaya renunció a que la custodia fuese compartida con los abuelos paternos, si se demostraba que la madre estaba enferma. Además, cuando se le propuso a M. G. que el régimen fuese compartido con su exmujer, éste declinó el ofrecimiento alegando que en esos momentos carecía de puesto trabajo.

Cautela hasta la autopsia

El subdelegado del Gobierno, José Antonio Batista, pidió cautela hasta que se sepa el resultado de una autopsia que se hizo ayer y de la que no trascendió nada. Batista agregó que tanto la madre como su actual pareja se encuentran hospitalizados y bajo vigilancia policial. "Eso ha impedido que hasta el momento se puedan tomar declaraciones, y la investigación policial, aún está dando sus primeros pasos", dijo el subdelegado. Batista precisó que la mujer se inculpó de la muerte de los pequeños cuando el martes llegó al domicilio la Policía Local.

Ahora la madre de ambos niños está bajo control médico y sedada, por lo que "habrá que dejar pasar un tiempo antes de tomar declaración formal", pues ese comentario de la mujer "tiene el valor que tiene", y hay un trabajo policial "que hay que realizar".

La mujer de 40 años, Sonia P. B., presenta algunas heridas de las que habrá que determinar las causas. "Poco más se puede decir e incluso hacer porque las circunstancias de estas personas en estos momentos no son como para dar muchos pasos", sentenció.

En todo caso, la vida de ninguno de ellos corre peligro, dijo el subdelegado. Añadió que "poco se puede decir ya que la autoridad judicial ha decretado el secreto del sumario en las actuaciones y, obviamente debe primar la prudencia, porque no es un caso que esté resuelto en todos sus flecos ni muchísimo menos". Asimismo, agregó que los investigadores de la Brigada de Homicidios no tiene constancia de "hechos significativos que puedan relacionarse con este caso, aunque al parecer había alguna denuncia por incumplimientos en el régimen de visitas".