Los tres tripulantes del avión interceptado en el aeropuerto de Gran Canaria con más de una tonelada de cocaína sostienen que fueron secuestrados en Venezuela por paramilitares para transportar el alijo hasta Benín. Se trata de uno de los países africanos que está en la ruta de la droga usada por los cárteles colombianos para introducir la coca en Europa a través de África.

La aeronave, un Bombardier BD-7000 con matrícula de Malta 9HFED especializado en vuelos privados, fue retenida el pasado domingo tras aterrizar en la Isla. El Cuerpo Nacional de Policía recibió un aviso de Interpol y arrestó a los tres tripulantes: dos varones alemanes y una azafata austriaca.

Los detenidos aseguran que fueron secuestrados a punta de pistola en Venezuela por un grupo de encapuchados fuertemente armados, quienes llenaron el avión de coca y les amenazaron con matar a sus familias si no transportaban la droga hasta un país africano.

Una vez en el aire, siempre según la versión de los arrestados, los narcos les indicaron que debían aterrizar en Benín, pero la tripulación optó por comunicar lo sucedido a su compañía aérea, una empresa con sede en Suiza especializada en viajes de lujo, cuyos responsables contactaron finalmente con Interpol.

Sin embargo, según fuentes próximas al caso, la brigada de la Policía Judicial de Las Palmas considera inverosímiles esas explicaciones, entre otras razones porque no existe ningún antecedente en el que una organización criminal haya dejado tal cargamento de cocaína en manos de desconocidos. De hecho, los tres tripulantes del Bombardier permanecen en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Canarias como presuntos autores de un delito contra la salud pública en la modalidad de sustancia que causa grave daño a las personas.

Además, fueron las autoridades venezolanas quienes alertaron a Interpol de que un avión había despegado en circunstancias sospechosas desde Valencia, en el Estado de Carabobo, "dos horas y media después del cierre del aeropuerto Arturo Michelena, sin autorización de ningún tipo y con las luces del balizaje apagadas", según señaló ayer el ministro Tareck el Aissami en unas declaraciones recogidas por la agencia Efe en Caracas.

El responsable venezolano de Interior asegura que hay una investigación abierta en su país para esclarecer la implicación de 28 personas supuestamente relacionadas con el avión interceptado en Gran Canaria con más de una tonelada de cocaína. El ministro detalló que la aeronave recaló en Venezuela procedente de Trinidad y Tobago, aunque en el plan de vuelo se indicaba que venía de Granada.

También confirmó que el avión estaba tripulado por dos pilotos alemanes y una azafata austriaca , incluso reveló que una ciudadana australiana se bajó del reactor y viajó en un vuelo de Iberia desde Caracas a Madrid, la cual es buscada ahora en territorio español. Luego agregó que el plan de vuelo del Bombardier era abandonar Venezuela el domingo por la mañana rumbo a Brasil, pero finalmente despegó de manera clandestina antes de lo previsto en dirección a África. Fue entonces cuando las autoridades venezolanas avisaron a Interpol del "secuestro y presunto robo de la aeronave".

La Policía Nacional en Canarias, en colaboración con Interpol y sus homólogos en Venezuela, mantienen abierta la investigación con la finalidad de confirmar la procedencia y el destino de la cocaína, así como la más que posible implicación de las mafias colombianas de la droga, las cuales suelen usar la frontera con Venezuela para sacar la droga en aviones desde Sudamérica hasta África, continente desde el que luego se distribuye la mercancía hasta Europa por vía marítima, aérea y terrestre.

Los investigadores trabajan con la hipótesis de que un error en la organización criminal o un chivatazo de última hora propiciaron la salida precipitada de la aeronave, cuyos tripulantes simularon colaborar con las autoridades tras verse en un callejón sin salida. En cualquier caso, las pesquisas están en manos del Juzgado de Instrucción número 2 de Telde.