La tragedia del Madrid Arena aún se encuentra grabada en las retinas de algunos de los jóvenes grancanarios que acudieron a la fiesta Thriller Music Party en la que murieron tres chicas tras producirse una brutal avalancha en uno de los accesos en la madrugada del jueves. Si bien ellos no presenciaron la dramática escena que se produjo en la puerta que había frente al escenario de música, sí fueron testigos de cómo se doblaba la cantidad de personas permitidas hasta convertir el recinto en una trampa mortal. "Lo último que escribí en mi Blackberry fue que tenía miedo de no salir viva de allí", afirmó Elena Suárez, una de las grancanarias que acudieron a la fiesta de Halloween.

"Yo iba mentalizada de que se iba a llenar y de que iba a perder a la mayoría de mis compañeros, pero no me había imaginado algo como lo que ocurrió allí", especificó esta estudiante de Derecho y Publicidad de 19 años cuya familia vive en el Paseo Juan XXIII, en Las Palmas de Gran Canaria

La situación dentro del recinto era completamente "caótica", recordó Miguel Montenegro. "No tenías ni medio metro cuadrado para moverte... la masa se movía de un lado para otro mientras sonaba la música y no podías ir a donde quisieras, tenías que dejarte llevar... se notaba que la fiesta se les había ido de la manos", señaló este estudiante de Medicina de 20 años afincado en Ciudad Jardín. "Si así era en la pista central, no quiero saber cómo debió ser en los túneles donde pasó todo", reflexionó.

Fue en ese túnel donde, sobre las cuatro de la mañana según la llamada recibida por los servicios de emergencia, se formó una avalancha de personas que terminó con la vida de tres chicas: Katia Esteban Casielles (18 años), Rocío Oña Pineda (18) y Cristina Arce (18) y otras dos gravemente heridas: María Teresa Alonso Vinateo (20) y Belén Langdon Real (17).

Una de las compañeras de Elena, Lara Martín, estudiante de Odontología de 20 años residente en Mesa y López, también vivió junto a su amiga una pequeña avalancha que casi se las lleva por delante: "Justo cuando accedimos a la pista central, sobre las dos y media de la mañana, se produjo una avalancha de personas detrás nuestra que nos separó del resto de personas de nuestro grupo pero la gente pudo levantarse antes de que pasase algo grave", explicó.

Las bengalas, como la que pudo producir el pánico de los jóvenes dentro del túnel, fueron habituales en el concierto. "Las lanzaban por encima del escenario y una llegó a pasarnos por encima", destacó Lara. "En ese momento piensas que es parte del espectáculo y no que es un inconsciente que no tiene otra cosa mejor que hacer".

La entrada en el recinto festival de Elena y Lara no fue como esperaban. "En otras fiestas te piden el DNI y te registran el bolso. Allí sólo nos pidieron la entrada y luego nos dijeron que corriésemos para dentro mientras nos empujaban los que venían por detrás... la verdad es que entramos como si fuésemos perros", aseguró.

Uno de los amigos de Miguel, de hecho, introdujo una botella de alcohol dentro del recinto "sin ningún problema", comentó como ejemplo de que no había ningún tipo de control en el acceso.

La salida del lugar del concierto no fue menos traumática que la estancia en el interior del recinto de estos tres grancanarios. "Cuando salí me encontré a una amiga mía que estaba llorando. Me dijo que había salido a tomar el aire porque estaba muy agobiada y que vio cómo los de emergencias tapaban a dos chicas con unas sábanas. La verdad es que en aquel momento no me pude creer que alguien hubiese muerto allí dentro, pero al día siguiente, cuando vi las noticias me di cuenta de que con bengala o sin bengala allí habría muerto alguien", afirmó Miguel.

Lara y Elena recordaron que ellas fueron al baño y se encontraron una escena dantesca: "Allí había como cinco niños inconscientes, tirados unos encima de otros sin camiseta y eran todos menores de edad, se notaba", aseguró Elena.

En la salida se dieron cuenta de que algo había sucedido dentro cuando vieron la cantidad de ambulancias y policías que había. "Allí también estaban montón de padres esperando a sus hijos y les decían a los policías que les dejasen entrar porque sus hijos estaban allí dentro y ya sabían que había personas muertas", recordó Elena.

"Lo que más pesa ahora es saber que yo estaba allí dentro con una sonrisa en los labios escuchando a Steve Aoki cuando había personas que estaban muriendo...", se lamentó la joven. "Yo me pasé todo el día siguiente con el cuerpo cortado", explicó Lara. "Se les fue completamente de las manos al tratarnos como si fuésemos piezas de dominó... luego pasa lo que pasa", concluyó.