El nombre de Luka Bojovic saltó a la actualidad el pasado mes de febrero cuando los agentes de la Policía Nacional lograron arrestarlo en Valencia después de una investigación que duró 20 meses. De esa manera, la policía española logró atrapar al cabecilla del clan Zemun y a uno de los delincuentes más peligrosos, que era buscado por la Interpol y al que se le considera el instigador de una veintena de asesinatos en España, Holanda y Serbia.

Con su arresto se conoció poco después, gracias a la declaración de unos de los miembros apresados, que habían acabado con la vida de uno de sus componentes, concretamente Milan Jurisic, del que Bojovic no se fiaba debido a su adicción a la cocaína. El asesinato se produjo en un piso del barrio madrileño de Ciudad Lineal, y una vez muerto los integrantes del clan descuartizaron el cadáver y se comieron gran parte de la carne. Tras ello, cogieron los huesos y en una bolsa los tiraron al río Manzanares desde el puente Reina Victoria.

La policía drenó el río para buscar los restos y halló gran parte del esqueleto de Jurisic.