Un hombre de 39 años, identificado como J. F. S. A., natural de La Victoria y conocido policialmente como El Sarabia recibió en la tarde de ayer, dos tiros en la pierna derecha, tras sostener una disputa por un supuesto tráfico de drogas con un vecino de 79 años, identificado como N. J. A. H., alias El Carrucho, ya detenido y acusado por la Guardia Civil como supuesto autor de los delitos de homicidio en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas de fuego.

Los hechos comenzaron sobre las tres de la tarde de ayer, en la calle Carril de La Victoria, cuando un alertante anónimo comunicó al 112 que en la calle yacía un hombre que presentaba una herida de bala en la pierna derecha, por la que manaba sangre de manera abundante.

Cuando la primera dotación de la Policía Local llegó al lugar encontró tendido en el suelo a un delincuente, J. F. S. A., alias El Sarabia que sólo gemía: "Me han pegado dos tiros", añadiendo a continuación que el supuesto autor había sido su tío el cual huyó. Este individuo es toxicómano, por lo que se cree que todo se debe a un ajuste de cuentas.

Junto al herido se encontraba una mujer que le practicó un torniquete con una camisa, con lo que consiguió detener la hemorragia que sufría.

Poco después llegaban al lugar una ambulancia del Servicio de Urgencias Canario (SUC) y varias patrullas de la Guardia Civil del puesto de La Victoria, así como del Equipo de Policía Judicial del Instituto Armado de Puerto de la Cruz.

El herido fue evacuado hasta el Hospital Universitario de Canarias (HUC), donde ingresó con dos heridas de bala penetrante en la parte inferior de la pierna derecha, estando el proyectil alojado en la zona muscular. Según las fuentes médicas consultadas, ambas heridas, aparentemente, no hacen peligrar su vida.

Dado que el presunto autor de los disparos había huido y se contaba con su descripción, los agentes dieron una batida por la zona. Posteriormente, fue localizado cuando abandonaba su escondite en un terreno colindante al lugar donde ocurrieron los hechos. En ese instante fue apresado por los agentes, sin que ofreciese resistencia alguna.

En busca del arma

Sin embargo, los funcionarios policiales no localizaron el arma, que escondió en las proximidades. El Carrucho se prestó a colaborar con los guardias civiles y les acompañó hasta donde estaba escondida el arma, una pistola del calibre 25, para la cual carecía de licencia alguna. Los investigadores, además, recogieron del suelo varios casquillos.

El detenido reconoció ante los agentes los hechos y relató además que hacía dos meses le habían asesinado a tiros a uno de sus hijos que se encontraba en Venezuela. El detenido pasará a disposición del juzgado de guardia de La Orotava en unión de las diligencias instruidas.