La titular del Juzgado de Instrucción número tres de San Bartolomé de Tirajana dictó ayer el ingreso en prisión de uno de los seis detenidos en Mogán por un supuesto tráfico de drogas. Asimismo, ordenó la puesta en libertad, aunque con cargos, de los otros cinco vecinos de Mogán que fueron arrestados el pasado martes.

El camarero del restaurante La Cofradía de Puerto de Mogán, Antonio, natural de Córdoba, fue el único que ingresó ayer en el centro penitenciario, después de que todos declarasen ante la jueza.

Un largo e incierto día fue el de ayer en el Juzgado de San Bartolomé de Tirajana. Así lo vivieron familiares directos, abogados, fiscales y los seis detenidos por la operación contra el tráfico de droga en Mogán realizado por agentes de la Udyco de la Policía Nacional durante el pasado martes y abordado en la tarde-noche de ayer en el Juzgado de Guardia, al frente del cual estuvo la jueza decana, Almudena de la Rosa Marqueño.

Aunque estaba previsto que los detenidos, Santiago F. S., concesionario del restaurante de la Cofradía; Rafael G. V, el encargado del negocio; el empleado Antonio y su mujer Marilena; el dueño de la frutería, y Miguel Ángel, llegaran al Juzgado a las 9.00 horas, lo hicieron a las 10.20 horas, entrando en una furgoneta y un coche de la Policía Nacional totalmente ocultos.

Durante la mañana fueron llegando los abogados de los detenidos, quienes entraban y salían del Juzgado de Guardia, pendientes de lo que les comunicara la jueza. También acudieron al lugar familiares directos de los arrestados, la mayoría sorprendidos por las causas en las que se han visto implicados. "Me quedé asombrado cuando me dijeron que detuvieron a mi hermano, de quien no he sospechado nada", dijo Francisco, hermano de Rafael. "No entiendo nada", aseguraba también un familiar de Miguel Ángel.

Algo similar apuntó otro familiar de Miguel Ángel, quien no tenía relación laboral ni con el restaurante ni con la frutería, cuyos dueños también fueron detenidos. Mientras pasaba la mañana y no había ningún tipo de citación, algunos letrados indicaron que se debía a que jueza y fiscal estaban estudiando y valorando el amplio expediente y los atestados. Incluso se llegó a barajar que algunos detenidos se podían acoger a su derecho a no declarar.

Fue a las 13.30 horas cuando los abogados se reunieron con sus defendidos en el calabozo para darles a conocer la situación en la que se encontraban y preparar su defensa. Poco después se anunció que la jueza tomaba las declaraciones a partir de las 17.00 horas, tras una pausa para almorzar.

El primero en ser citado fue Rafael, cuya declaración duró media hora. Su abogado, Juan José Rodríguez, expresó, a las 18.00 horas tras su vuelta al calabozo: "Mi defendido ha declarado sin ningún tipo de problemas. Espero que con lo que ha declarado y lo que hay en auto planteado por la policía hoy Rafael pueda dormir en su casa", indicó. Las declaraciones siguieron ante los fiscales, los abogados de todos los detenidos y la jueza hasta las 21.30 horas.

Así tras Rafael, pasaron a declarar Antonio, Marinela, el dueño de la frutería, Miguel Ángel y Santiago, tardando una media entre 30 y 45 minutos cada uno. De hecho, en medio de las citaciones, la jueza tuvo que resolver un habeas corpus de un detenido por otro caso.

Santiago F. S. fue el último en declarar y terminó su comparecencia en torno a las 21.40 horas.