Seis meses después de que desaparecieran su hasta entonces pareja, la dominicana Adolfina P., de 32 años, y la hija de ésta, una niña de 9 años, el presunto autor de los crímenes, Raúl A., comparecía en el pueblo natal de su madre, San Vicente de la Cabeza (Zamora), "tranquilo y ajeno a todo", para indicar el pozo en el que se encontraban los cadáveres.

Testigos presenciales aseguran que no le tembló el pulso tras un periplo de investigación policial que le había llevado incluso a dar pistas falsas sobre la localización de los cuerpos. Pero de pronto, todo dio un brusco giro y las pesquisas se paralizaron en Madrid para trasladarse en cuestión de horas al pequeño pueblo zamorano.

El pasado sábado anterior a su detención, Raúl A. llamó por teléfono a la familia de sus víctimas: "No volveréis a verlas", advirtió.

El detenido, que tenía su domicilio en el distrito madrileño de Vallecas, ya se encuentra en la cárcel. La titular de Juzgado de Instrucción 9 de Madrid ordenó su ingreso prisión provisional como supuesto autor de la muerte de su novia y de la hija de ésta. Ambas residían en Madrid y habían desaparecido el pasado 30 de junio. Los cadáveres estaban deteriorados por el paso del tiempo y se está a la espera de que la autopsia confirme las identidades y de que los cuerpos se puedan trasladar a Madrid para su repatriación a República Dominicana.

El presunto homicida usó un encofrado fabricado con hierros para evitar que los cuerpos de las dos víctimas flotaran en el agua, accediesen a la superficie y fuese descubierto por algún vecino de la zona de Zamora donde los abandonó.

Por su parte, la abuela de la niña supuestamente asesinada junto a su madre por el novio de ésta tiene "toda la rabia del mundo, tanto por el asesino confeso como por el juzgado de plaza de Castilla que atendió y lo pudo evitar", ya que ella puso una denuncia en enero contra él que se archivó.

Leonarda Sánchez explicó en una rueda de prensa junto a varios allegados cómo han transcurrido los acontecimientos desde que ella puso una denuncia contra Raúl A. en los juzgados de Plaza de Castilla el pasado 16 de enero por maltratar a su nieta Algelys, de 9 años, y a la madre de esta, Adolfina, de 32, así como por amenazarla a ella misma.

"Tengo mucha rabia y dolor; tengo toda la rabia del mundo por el asesino confeso, como por el juzgado de Plaza de Castilla que no atendió y pudo evitarlo", manifestó a la prensa entre lágrimas.