A Ricardo Tremearne Bonilla, en reconocimiento y gratitud a la labor realizada durante tantos años como psicólogo en el Centro para Personas con Discapacidad Intelectual Severa (CAMP) Obispo Padre Cueto. Has dejado una huella imborrable en todos aquellos que te conocimos, incluso entre los usuarios/as que aún te tienen muy presente, no es raro que te nombren, incluso que se refieran al despacho de psicología como el "despacho de Ricardo".

Ricardo, te caracterizabas por una fuerte personalidad, abierto y amigable. Tenías un saber estar como pocos, elegante en las formas, educado, atento, comprometido, inteligente y para muchos amigo. Los momentos contigo nunca fueron vacios, siempre aprendíamos algo.

La noticia de tu partida nos ha cogido a muchos por sorpresa. Quizás dimos por hecho que por tu fuerza, optimismo y buena energía saldrías victorioso una vez más como ya lo habías hecho a lo largo de la vida. Eras un verdadero ejemplo de superación.

Sentimos de todo corazón no poder darte el último adiós y acompañar a tu familia en estos momentos tan duros, por lo que queremos aprovechar estas palabras y dar nuestro más sentido pésame, especialmente a tu hija Marina, a la que adorabas y de la que estaba tan orgulloso, no dudabas en deshacerte en halagos y piropos cuándo a ella te refería.

Buen viaje compañero y que la música de Supertramp te acompañe. A su familia y pareja les enviamos un fuerte abrazo de los compañeros/as del CAMP Obispo Padre Cueto.