| Indignación. Los familiares de ambos menores mostraron ayer su indignación ya que llevaban tiempo solicitando de las autoridades el supuesto desamparo en el que vivían los niños. Los gritos desgarradores del padre de Tindaya aún retumban en el vecindario, cuando sobre las 18.15 horas logró saltarse el férreo cordón policial con la intención de ver a su hija. Al menos seis agentes le cayeron encima mientras desde el suelo sólo clamaba por la presencia de la niña. "¡Tindaya, ven!" repetía sin cesar este hombre, que fue atendido por el personal del SUC del ataque de ansiedad que sufrió.

| Ansiedad. La abuela de Tindaya exclamaba ante los numerosos periodistas allí congregados. "¡Aquí no hay Justicia, solo existe para los golfos! Mira que lo advertimos, esa loca podía matar a los niños y así ha sido". El progenitor de Tindaya volvió a sufrir un nuevo ataque de ansiedad en el momento en el que se procedió al levantamiento de los cadáveres. Durante este tiempo fue consolado por varios de sus familiares que estaban en el lugar.