La Guardia Civil no cesa en su empeño de hallar el cadáver de José Delgado, el taxista grancanario que el 8 de diciembre de 2019 fue visto por última vez y cuyo paradero se desconoce desde entonces, aunque ya se da por hecho que ha fallecido. Dos perros especializados en la búsqueda de restos biológicos rastrearon durante la jornada de ayer diferentes laderas del municipio de Teror, donde residía el profesional, para tratar de encontrar alguna pista. La mujer, el hijastro, un cuñado y la suegra del desaparecido continúan como investigados por un presunto delito de homicidio al sospechar los investigadores que acabaron con su vida y después se deshicieron del cadáver.

Junco y Dylan, los dos perros de aguas español pertenecientes a la Unidad Cinólogica Central de Madrid, comenzaron a olfatear con sus hocicos los riscos cercanos a la vivienda en la que vivía Delgado junto a su pareja en el barrio terorense de Guanchía. Los animales permanecieron en este lugar unas dos horas hasta que se dieron por concluidas sin que obtuvieran prueba alguna de los restos del taxista. El dispositivo continuó durante el mediodía y la tarde en zonas siempre cercanas a este núcleo de población, como el cementerio municipal o vertederos ilegales de Arucas.

Los dos perros están especializados en el hallazgo de cualquier resto de personas fallecidas, ya sean óseos o caravélicos, como indicaron fuentes que participaron en el dispositivo, entre los que se encontraban miembros del Grupo de Intervención Operativo de Rescate y Salvamento (GIORS) que volvieron a colaborar en el dispositivo con la aportación de un todoterreno para acceder a los puntos más complicados.

Precisamente esta oenegé se encargó el pasado mes de septiembre de buscar a José Delgado con otros perros que están adiestrados para localizar a personas que se puedan encontrar en situación de peligro. En aquella ocasión se peinaron los mismos puntos y siempre se llegó al mismo callejón sin salida. Los rastreos de estos dos perros especializados continuarán esta semana en otros lugares de la Isla donde se tienen indicios que puede haber algún resto de Delgado, quien fue visto por última vez entre el 8 y el 9 de diciembre de 2019. La reconstrucción de los hechos apuntan a que fue un compañero suyo el último no familiar que lo vio por última vez. Fue la noche del domingo, 8 de diciembre, cuando lo trasladó desde el barrio capitalino de Casablanca I, donde había pasado toda la jornada dominical junto a su madre, hasta su casa en Guanchía. Aquella noche su móvil dejó de emitir señal, según su mujer Rosa María Y. O., porque había perdido el móvil. Su compañera sentimental aseguró que José Delgado se fue de casa por su propio pie al día siguiente, lunes 9 de diciembre, después de comer y cuando ella se quedó dormida viendo la tele.

En septiembre, la Guardia Civil desarrolló una operación en la que procedió a detener a la esposa de José Delgado, Rosa María Y. O., su hijastro Kilian R. S. N., su cuñado Eduardo J. S. N., y su suegra Expedita N. O. O. como presuntos autores de un delito de homicidio y de obstrucción en una investigación. El juez de Arucas encargado del caso los puso en libertad con cargos y precisó que los familiares se autoincrimina debido a la “plaga” de contradicciones que había en sus declaraciones.